El antro perfecto

El antro perfecto

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diario de Danae

FICCIÓN 

El gimnasio perfecto.

El gimnasio perfecto tiene que ser un antro. Desde la calle el sonido de las pesas y las barras al chocar entre si debe sonar como la música férrea de los Titanes. La decoración obsoleta, austera, consistirá en unos cuantos pósters de Arnold y “Rocky”, y algún que otro calendario de neumáticas tit-stars de los ochenta. Pilas de pesas  descansarán en la pared del fondo junto a mancuernas negras y barras. En el centro de la sala, cinco o seis máquinas básicas. Eso sera todo lo que necesite el antro perfecto.

El antro perfecto no debe tener recepción, ni aire acondicionado, ni parqué de madera, mucho menos sauna o baño turco., el antro perfecto debe ser oscuro, oler a rancio y sudor añejo. 

En la entrada, un tipo viejo con bigote, brazos hercúleos y barriga prominente, me mirará con desdén sentado en una silla detrás de un mostrador improvisado, desordenado, donde descansarán botes medianos de creatina y proteína junto a un revoltillo de papeles manuscritos desparramados.
Aquí no tenemos aeróbic, ni powers, just, bumpbox… Esto es una sala de musculación.

REALIDAD

Estos días sin Fitness, o con Fitness aeróbico de saltitos, mancuernitas y pesitas de Pinypon,he buscado el antro perfecto. Tenía en mente dos sitios: Vigor y Los Inmortales. Así es como se deben llamar los gimnasios fiables, los auténticos. El primero lleva abierto más de 20 años y es un referente para todo aquel que quiera prepararse las pruebas físicas de algunas oposiciones o simplemente entrenar, y el segundo es nuevo, pero dos descomunales leones de piedra descansan a cada lado de la puerta de la entrada (los cañaillas que me leen saben que no miento) Eso te inspira confianza.

Un monitor viejuno, con un bigote como el de Mike Mentzer y que sepa más que los ratones coloraos. Pensaba en algo así. Lo que tenía muy claro es que se acabaron las clases colectivas. Necesito ir por libre, jugar con los ejercicios, aprender, y no tener que hacer lo que tod@s, porque eso te limita. Con eso te mantienes pero no creces (y no me refiero al crecimiento muscular precisamente).

La decisión la tenía tomada (Vigor) hasta que hablé con Gigante la semana pasada. Trabaja en ungimnasio-club social. Tenía una idea preconcebida de estos sitios no muy buena y Gigante me dijo que la realidad es que, fuese a donde fuese, si no quería seguir con las clases colectivas, me tendría que buscar la vida sola y eso podría llevarme mucho tiempo:

“Sacarán una plantilla de entreno de las cientos que tienen guardadas y los ejercicios  que harás, muy probablemente serán los mismos que los de aquella chica que pesa más  que tú o esa otra que esta más delgada. En todos los gimnasios te dicen que las plantillas de entreno son personalizadas pero en casi todos es mentira. Te lo digo por experiencia. Son entrenamientos tipo. Simplemente”.

Lo que yo quiero es muy específico: definición (estética) y resistencia muscular (carreras). Gigante me conoce, sabe lo que me gusta y sabe que soy un poco yonqui con esto del deporte, así que lo mismo me da el establecimiento -y los leones de la entrada- si no tengo algo personalizado ¿Continente o contenido? Claramente contenido.

“Vente conmigo. Te hago un entrenamiento personalizado, las instalaciones son increíbles, podrás hacer spinning que tantas ganas tenías de probar y no te sentirás sola. Aprenderás…”

Es difícil decir que no a una oferta como esta. Así que ya estoy apuntada en el gimnasio club social Vincen Sport Club.

Hoy ha sido mi segundo día de entreno y tengo unas agujetas la mar de prometedoras. Correr en cinta no mola nada.

Pd: Tendré que hacer una sección nueva en el blog. Algo así como ‘Flora y Fauna de los gimnasios snob’ porque hay mucho, mucho que contar.

Lee más artículos de Danae en su blog Fiebre Forrest Gump, imprescindible para corredores y  corredoras que buscan algo más que la marca en una carrera.

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