Cómo escapar del Efecto Lute (camina o revienta)

Cómo escapar del Efecto Lute (camina o revienta)

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Habré leído mil veces y me habrán aconsejado otras tantas que siempre se debe controlar el ritmo en la salida y evitar la tendencia innata a dejarse llevar por la euforia de los primeros metros, también conocida en el refranero popular como “salida de caballo loco y llegada de burro matao”.

Rodeados de ‘ovejas’ en el corral, bailamos y pegamos saltos de alegría por dirigirnos ‘al matadero’. Soy Culpable. Aunque me he intentado controlar durante los primeros metros, en todas, he acabado corriendo por encima de mis posibilidades; pensando que ese bienestar y frescura serían eternas o al menos durarían toda la carrera. Autoengaño y proyección del corredor que uno quiere ser, dicen los que saben. Pues no. Eso no va así.

Todos los que corremos normalmente ‘sabemos’ de sobra que, salir con un ritmo superior al que nuestra condición fisiológica nos permite, es pan para ahora, hambre para dentro de……veinte minutos; pero si además eres un tortuga, en menos que canta Bisbal, el sueño de disfrutar de la aventura cual gamo veloz empieza a desvanecerse con la misma velocidad. Y antes de llegar a mitad de la carrera, esa frescura ‘eterna’ que llevabas metros atrás, se transformará, en cuestión de segundos, en una auténtica pesadilla. Vas a tener que ponerte a caminar y lo sabes. Es el efecto Lute, camina o revienta.

Hay que escapar del efecto Lute, como sea…

Hace unas semanas, siguiendo el ritual de los domingos por la mañana, me planté en una linea de salida. Esta vez, medio lesionada, con el único objetivo de terminar, y a ser posible, no lesionarme más. No tenía prisa ninguna, así que corrí ajena al hecho de que me estaba quedando totalmente atrás ya en el primer kilómetro, pero tampoco le di mayor importancia. Me daba igual, ya son muchos kilómetros en la soledad de la zaga. Estaba corriendo cómoda, el abductor no me molestaba, hacía un día estupendo…disfrutando.

Al llegar a la mitad de la carrera, empecé a darme cuenta (esta vez de verdad) de que era cierto. De repente, estaba alcanzando a esos corredores ‘voladores’ y ‘recortadores’ que me habían ido pasando, y ahora, ahora, caminaban e incluso alguno iba sufriendo. El efecto Lute les había pillado!. Y yo también!. Estuve adelantado gente hasta la meta. Sin apenas esfuerzo, sin ir a tope, simplemente aligerando un poco el ritmo inicial, haciendo mi carrera ajena al resto. Salió solo.

Debo reconocer que todo el mérito fue del miedo a empeorar la lesión, pero por primera vez en mi vida, conseguí cumplir una de las principales máximas del Libro Gordo de Petete Runner. Por fin una carrera en negativo, con un segundo parcial más rápido que el primero. Año y medio, muchas carreras, efectos Lute y ‘golpes’ mediante, pero lo conseguí. No fue mi mejor marca pero si mi mejor carrera, y una increíble sensación de felicidad me inundó al cruzar la meta.

Y así, de forma ‘inesperada’, aprendí…

1. Que de verdad de la buena, si sales más despacio llega un punto en el que tu cuerpo entra en ‘velocidad de crucero’, tiras y tiras y tiras, algunos necesitan menos tiempo o distancia, otros como yo, necesitamos un rodaje de, al menos, media hora para despertar. Aunque no te lo parezca, sobre todo a ti, amigo tortuga que piensas: ‘aprovecho ahora que puedo y luego ya veremos’, en serio, dosifica, después se puede acelerar y aguantar bien.

2. Mientras te van adelantando todos tus compañeros de ritmo, descontrolados, no te preocupes. No te dejes llevar por la euforia ni por el miedo a quedarte el último. Y si vas el último, no pasa nada, ya los cogerás, no lo dudes. La mayoría de la gente sale revolucionada y a los de tu ritmo, los alcanzarás más pronto de lo que imaginas. Mientras te adelantan, mantén la calma y piensa en tu sonrisa cuando unos metros más adelante te sientas como un Leiva, Cáceres o Chemita dejándolos atrás.

En definitiva, salir más despacio ( si, más aun, que no pasa nada ) y no dejarse llevar por la emoción de la salida, es una verdad como una catedral. Así que ya sabes, poco a poco, sin ansias ni miedo y a ‘volar’. Sin importar nada más.

@planetamon

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7 Comentarios

  1. ¿Y qué hacemos con Steve?

    “Muchas personas corren para ver quién es el más rápido. Yo
    corro para ver quién tiene más agallas, quien puede castigarse a sí
    mismo con un ritmo exhaustivo y, al final, castigarse aún más. Nadie va a
    ganar una carrera de 5.000 metros después de correr dos millas fáciles.
    Al menos no conmigo. ”

    Steve Prefontaine

  2. Ves, a mí esto no me suele pasar porque la primera media hora de correr no soy buena para nada. Hasta entonces, cualquier cosa que sea ir un poco más deprisa que andar me cruje. Luego ya me puedo plantear acelerar un poco, pero es que el calentamiento me dura raaaaaato largo.

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