“Cuando empecé, ponerte el chándal y salir a trotar no estaba ni...

“Cuando empecé, ponerte el chándal y salir a trotar no estaba ni bien visto”

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Domingo Lopez, en la Radio del Corredor
Domingo Lopez, en la Radio del Corredor

Hay mucha gente acreditada para hablar de atletismo y de sus ‘profundidades’, pero muy poca que lo esté tanto como uno de nuestros protagonistas del decimoquinto programa de la Radio del Corredor. Hablamos de un verdadero mito, de una leyenda con más de 50 años a sus espaldas dirigiendo a algunos de los atletas más brillantes de la historia de nuestro país. Es Domingo López y nos atiende para contarnos muchas y y muy interesantes cosas.

¿Qué cree que ha aportado Domingo López al mundo del atletismo en estas más de cinco décadas?

“Yo lo único que he aportado es mi ilusión, mi trabajo. He sacado fruto a bastantes atletas y a mí mismo y estoy muy satisfecho con lo que he hecho”. Domingo estuvo durante muchos años trabajando y a la vez entrenando: “La etapa de combinar mi trabajo como perito de Mercedes con el atletismo fue muy larga y fructífera (conseguí los objetivos que me planteé con los atletas), pero hay que reconocer que era una tarea muy ardua. Salir de mi trabajo e irme a las pistas, a las competiciones los fines de semana, tener que estar al pie del cañón a las 7-8 de la mañana era muy duro. Hace 20 años que me jubilé, trasladaron la fábrica a Vitoria y acepté la indemnización para dedicarme al atletismo, que es el deporte y la actividad que me ha encantado siempre”.

¿A qué edad deja de aprender un atleta?

“El atleta depende de la edad en la que se inicie. Si empieza de infantil y cadete tarda en madurar 10-12 años. Si ya comienza en etapa júnior empieza a madurar antes, en cinco o seis años. Respecto al tema de coordinación y al sistema neuromuscular, en la etapa de inicio de adulto es cuando ya se deja de aprender. Si hablamos de la disciplina de fondo el atleta empieza a madurar antes que en disciplinas mas técnicas, como pueda ser un saltador”.

Sobre el caso de Camilo Santiago, que él mismo nos explicaba en el decimocuarto programa, asegura que “a Camilo lo conozco muy bien, es compañero de un atleta mío como Jaime Leiva. Se dedicaba al fútbol y tiene una antropología bastante diferente a lo que suele ser un maratoniano. Es un chico alto, musculado, pero al que su preparación física durante su etapa de fútbol no le castigó. Ha hecho unas marcas bastante aceptables tanto en media como en maratón, tiene unos objetivos y una voluntad y afición que no lo tiene el atleta que lleva ya varios años practicando esta prueba tan dura como es la del maratón. Pienso que Camilo puede llegar a cotas muy altas”.

“El empezó muy tarde. Si empiezas tan tarde, ya tienes la suficiente capacidad mental para poder ya realizar la preparacion de la maratón, que es durísima. Es una etapa que empieza normalmente a los 27-28 y a los 38 empieza un atleta a bajar su rendimiento. En el caso de Camilo, como no está tan castigado es posible que tarde un par de años más en conseguir hitos de bastante nivel”.

¿Qué recuerdos tiene guardados más adentro Domingo López tanto negativos como positivos?

“He tenido etapas como ha tenido todo ser humano buenas y malas. He tenido momento muy dulces cuando por ejemplo entrenaba a velocistas y mediofondistas y tuve la oportunidad de estar en la Unión Soviética con un atleta mío, José Carbonell, ‘recordman’ de España de 100 metros. Fue una invitación que hicieron a Samaranch, estuvimos ahí como 40 días y viví momentos que marcaron mi trayectoria. Saqué muchas enseñanzas de ello. Momentos muy felices los he tenido por ejemplo cuando Javier Cortés Huete me ganó la Maratón de Amsterdam. Aquello me satisfizo enormemente”.

“Tal vez uno de los  recuerdos mas negativos fue cuyando un atleta mío, Bartolomé Serrano, que hizo en dos ocasiones 1:01:40 y 44 en media maratón, solo pudo correr una maratón, en la que hizo 2h12′. Contrajo un virus que le perjudicó el sistema hepático y tuvo que dejar prácticamente de correr en su momento más culminante. Seguramente sea uno de los más duros”.

¿Cómo ha evolucionado el mundo del atletismo a ojos de Domingo López?

“Cuando empecé a entrenar atletas era una época en la que el atletismo era prácticamente desconocido. Ponerte un chándal y salir a la calle a trotar no estaba ni bien visto. Hoy en día hasta la gente que va los domingos a buscar la prensa y los churros baja en chándal. Entonces no había apenas pistas. Tenía que entrenar con mis atletas en Montjuïc, en el antiguo estadio de ceniza, los vestuarios llenos de gente que había emigrado aquí en Catalunya, en barracas que casi se derrumbaban. Era muy difícil entrenar allí. A los atletas prácticamente los tenías que ir a buscar. Recuerdo que mi coche era como un microbús. Con las Olimpiadas sí hubo un ‘boom’ y se expandió un poquito la practica del atletismo”.

“La mayor satisfacción hoy en día es el auge que ha tomado el tema del ‘running’ en las pruebas populares. Como amante del atletismo hay que diferenciar entre un atleta popular y el atletismo en sí. Un atleta basa toda su vida en conseguir llegar a unas marcas, pero lo más bonito es ver a 3.000, 5.000, 15.000 personas correr pruebas, maratones. Me encanta ver a gente que sale tanto a correr y espero que eso no se venga abajo porque es un buen caldo de cultivo luego para tener a más atletas. Lo que más me desagrada es el tema del dopaje porque parece que la gente crea que todos los atletas se dopan. Esto se ha engordado, se ha hecho demasiado grande”.

¿Cuál es la clave del ‘método Domingo López’?

“Para empezar, si ya tienes la materia prima que se presuponga que puede ser un gran maratoniano hay que empezar por trabajar la base, la preparación invernal tiene que ser muy meticulosa. La gente se piensa que es más fácil entrenar a un maratoniano al no ser una prueba técnica. Y es mas difícil porque estás trabajando con un organismo humano y cualquier desliz puede ser muy grave para su fisiología. Si la temporada empieza a mediados de septiembre hay que hacer la preparación básica, a continuación la especifica de una maratón, que consiste en dos o tres meses más, que no tiene que bajar de 12 semanas corriendo crosses quincenalmente, haciendo alguna media maratón. Las cinco últimas semanas para la prueba hay que estar al tanto de perfilar y afinar esa forma”.

“El atleta de más talento que he entrenado es sin duda Bartolomé Serrano, hoy en día un masajista muy conocido. Hizo 1:01:40 en medio maratón y por culpa de una mononucleosis tuvo que dejarlo. Luego vendría ya Javier Cortés Huete, con 2:07:48 y 27:44 en 10.000; son los dos mejores creo. Después por supuesto que han venido muchos más, Javier Caballero, Emiliano García (mi primer campeón de España hace ya 35 años)…”

Escucha la entrevista en los siguientes enlaces:

 

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1 Comentario

  1. Que grata sorpresa reencontrar al míster 20 años más tarde de dejar el atletismo.
    Empezar con él fué una de las decisiones más acertadas de mi vida. Su método y sabiduría son supremos.
    Estoy de acuerdo que lo de Bartolomé Serrano fue una desgracia, algo injustísimo dado que estábamos ante el fondista perfecto. Los que entrenamos con él bien lo sabemos. Sin la inoportuna mononucleosis habrían sido casi invencibles. Menudo tándem, Domingo y Bartolomé

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