Desconocido y, sin embargo, campeón de Europa 

Desconocido y, sin embargo, campeón de Europa 

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Víctor Ruiz es el gran desconocido de los cuatro relevistas (Saúl Ordoñez, Esther Guerrero y Solange Pereira) que lograron el oro en el relevo mixto del Europeo de cross. “Ha llegado hacer 1’02” en un 500 en un entreno pasando el 400 en 49 segundos”, recuerda Pepe Ortuño, su entrenador. 

Se puede ser campeón de Europa y ser un rotundo desconocido. Hasta puede darse el caso de que un hombre de tanta vida como su entrenador Pepe Ortuño te diga: “Voy a llamar a los periódicos de Castellón para que le hagan una entrevista pero seguramente no se la vayan a hacer”. Después, teme perder la apuesta, “no vaya a ser que lo pongas y esta vez sí se la hagan”, pero, haya entrevista o no, la clave es ésa: Víctor Ruiz, el atleta que este domingo ha sido campeón de Europa por relevos mixto, es un desconocido hasta en su tierra. “La diferencia es que todavía tenemos tiempo para remediarlo”, replica Pepe Ortuño, un tipo de 65 años que a los 17 entrenó a sus primeros atletas, entre los que luego hubo uno que llegó a ser un futbolista espectacular en los mejores equipos del mundo: Gaizka Medieta. “A los 13 años, llegó a hacer 2’34” en un 1.000 y a ser campeón de España de 1.000 obstáculos con 2’52″”. 

 Pero hoy vamos a conocer a Víctor Ruiz, a ese tipo alto y joven de 25 años, capaz de desafiar a una leyenda como Mekkissi Bennabbad en los 1.500 metros que le tocó correr en el relevo mixto en el Europeo de cross del domingo. Un recuerdo que impone respeto, que gana el juicio a la indiferencia y que le encariña a uno con el atleta que le permite contar esto. No importa que sea un desconocido. Al contrario, me envalentona saber que hay gente importante detrás de la cámara: me enorgullece saber que el futuro es una caja de bombones y que quedan abrazos pendientes. “El año pasado, en la Copa Internacional de Edimburgo, mi entrenador me convenció de que podía tratar de igual a igual a los atletas ingleses“, explica Víctor Ruiz, que entonces se atrevió a hacerlo, y esa fue su victoria. La de comprobar que de las personas mayores  se aprende tanto como de los buenos escritores, “porque, al final, el atletismo es psicología”, le tiene dicho su entrenador: Pepe Ortuño. Una enciclopedia de atletismo de ayer y de hoy: el precio de cruzar tantas generaciones cuyo kilómetro cero uno se atreve a situar en aquel día que llamó a Julio Bravo para que viniese desde Madrid a Castellón ver a Ándres Vera en la vieja pista de ceniza de Castalia. “Tiene muchísima clase”. 

Después, Andrés Vera fue finalista olímpico de 1.500 en Los Ángeles 84. La diferencia es que entonces no había pista de 400 metros en Castellón. Pero ahora sí la hay y en ella empiezan los sueños de Víctor Ruiz. La primera y la última palabra de Pepe Ortuño. “Necesitas un gran verano para dejar de ser un desconocido”. La sensación de que puede lograrse casi 40 años después de Andrés Vera. La propia declaración de intenciones con la que Víctor Ruiz habla del 1.500. “Tengo una marca de 3’41” que sé que puedo y debo mejorar. No tengo ninguna duda de que puedo lograrlo”. El trabajo será difícil, como todo lo que merece la pena, pero no importa. “El hecho de que reconozca en voz alta que quiere bajar su marca en 1.500 me anima”, señala Pepe Ortuño. “Pero para lograrlo tiene que perder el miedo a pasar el 1.000 en 2’26” o, a lo sumo, en 2’27”. No queda otra, porque así de exigente es esta prueba. La diferencia es que él puede hacerlo. El año pasado hizo un 1.500 en 3’41” en el que pasó el 1.000 en 2’30”. A ese ritmo, va cómodo, pero no es suficiente para lo que queremos. Y la prueba de que puede hacerlo es que terminó el último 400 en 57 segundos. No hubo nadie tan rápido”. 

 Así que seamos tan optimistas como los realistas: imaginemos que el día de mañana ya ha empezado y que él, Víctor Ruiz, nunca más volverá a ser un desconocido. Quizá el oro del Europeo sólo haya sido una prueba que le une al futuro y que parecía tan complicado de entender, al día siguiente, de aquel entrenamiento, en el que el atleta le dijo al entrenador:

 – Pepe, hoy no puedo ni rodar. 

En realidad, ese fue el único día en el que, según Pepe Ortuño, se saltaron del guión “para coger sensaciones a nivel de ácido láctico, porque lo único que hemos hecho hasta ahora han sido rodajes con fartlek y cambios de ritmo. Pero es verdad que ese día hicimos 2×500 que salieron en 1’10” y 1’09 y 2×300 en 39 segundos y, como en esta época no está acostumbrado, la recuperación fue difícil”. Sin embargo, el oro del Europeo, ese relevo de 1.500 que corrió en 3’47” en un piso resbaladizo, invadido de curvas y cuestas, invitan a decirle “hasta pronto”. Quizá hasta el Europeo de pista cubierta de 1.500 en Glasgow del mes de marzo, en el que Víctor Ruiz está empeñado en sorprender. “El atletismo es un examen en el que hay que invertir muchas horas”, dice él, cuyo domicilio está en la residencia Penyata, donde comparte algo más que habitación con Enric Peñalver. También el sueño por escapar de la indiferencia del gran público en el atletismo. Y son jóvenes pero llevan razón: no se ama a quien no se conoce. 

Pepe Ortuño insiste una y mil veces: “No tiene mal currículum”. Los viajes por el mundo fortalecen al atleta y de las prisas huye como de las malas películas. “Las prisas son sentencias de muerte”, recuerda el entrenador, que fue un profesor de educación física, ya jubilado, durante 38 años en el mismo colegio.  “Hasta hace dos años, Víctor no superaba los 75 kilómetros semanales. El año pasado, a lo máximo, llegamos a 105. Pero este año ya estamos en 120 lo que sabemos que sigue sin ser suficiente para lo que buscamos. Los atletas de 3’31” o 3’32” en 1.500 llegan a los 160 o 170 kilómetros. Pero nosotros debemos ir poco a poco, de manera progresiva, para evitar lesiones”. El secreto está en el tiempo que, al final, siempre lleva razón como demuestra ese espacio donde se reúnen vencedores y vencidos: la historia. La misma historia que Pepe le repite a Víctor casi a diario: “Tienes que creértelo”. No hay fecha límite. “Pero tienes que explotar ahora: puedes hacerlo”. Y, si hay duda acerca de sus condiciones, no hay más que recordar que, sin prepararlo específicamente, ha llegado a hacer 8’32” en 3.000 obstáculos, a ser cuarto de España, o aquel dato que a mí me gusta más. Aquel 500 en un entrenamiento que Pepe Ortuño recuerda que hizo “1’02” pasando el 400 en 49 segundos”. Y eso no lo hacen los desconocidos.

@AlfredoVaronaA 

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1 Comentario

  1. Todo de acuerdo menos en lo de ser un desconocido en su tierra, en Utiel somos muchos los que lo seguimos desde muy pequeño. Un honor tenerlo como Campeón.

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