Cuestión de actitud

Cuestión de actitud

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Hoy no trataremos de sumar enteros a la pestosa corriente del pensamiento positivo que inunda la red con mensajes y frases de autoayuda. Esas que nos ablandan el dedo hasta el punto de provocar su reenvío. Hablo de los “querer es poder”, “el cuerpo puede si la mente puede”, “vence a tu cuerpo”, o versiones más modernas tipo “impossible is nothing” o “where is the limit?”.

Toda esa bazofia comercial arranca o trata de sustentarse en una base real, y no es otra que la influencia de la mente en el cuerpo. Una actitud positiva permitirá ser más feliz, reír te hará sentir mejor, pensar que algo te va a salir bien te predispondrá a que así sea; pero si tu cuerpo puede correr (por ejemplo) 87 kilómetros antes de desfallecer, por mucho que en tu cabeza rebote un número superior a ese, no sucederá. Lo que sí puede llegar a suceder es conseguir alcanzar el límite físico burlando todos los síntomas de cansancio y las invitaciones de la mente a la retirada. Otro debate es que eso compense o no, allá cada cual.

Es un poco cruel pero, no, no vamos a rebasar los límites de nuestra genética por desearlo con todas las fuerzas. La fe mueve montañas pero de realidad, quedando los finales felices y las gestas ridículas para el cine de baja estofa. Aunque mejor no desanimarse, porque sigue en pie la gran verdad que muchos titiriteros han estado pintando como a una cabaretera, la actitud positiva. Nunca dejemos que nos la quiten.


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