¿Creer para correr o correr para creer?

¿Creer para correr o correr para creer?

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Correr está de moda y alrededor de las modas siempre prolifera el oportunismo de quienes siguen la tendencia. Las tiendas se llenan de artículos de más o menos utilidad, los periódicos nos bombardean con información de Running de diferente interés, las librerías se llenan de libros de Running.

Durante los años he leído muchos libros de Running. Como casi de cualquier materia, los hay buenísimos y los hay malísimos y completamente prescindibles. El éxito e un libro de Running no tiene correlación con la calidad de lo que está escrito en él. Con el boom de las carreras nos han saturado de libros de Running, con prácticamente una edición nacional al mes. Entre todos los que he podido leer últimamente hay mucho de lo que sinceramente considero prescindible o casi prescindible.

Una de las sub-ramas de libros de Running que triunfan últimamente son los libros de autoayuda, esos que dan casi más importancia al entrenamiento de la mente que al físico. Son los libros de la escuela del “si crees puedes”. Básicamente te hacen creer que si eres capaz de convencerte de que puedes hacerlo entonces podrás hacerlo. Batir tus marcas, acabar una maratón, acabar una ultra, en todo reto tendrás altibajos y tendrás que combatir la mente para no abandonar y superarlo. Hasta aquí estamos de acuerdo, pero ¿es realmente útil leer un libro de autoayuda para reforzar tu mente y que seas un corredor más resistente y seguro de ti mismo?

Soy persona bastante terrenal, creyente en la religión del esfuerzo y del trabajo. Con los límites fisiológicos de cada uno, tanto entrenas tanto mejoras, es tan simple como eso. La mente es básica en el Running, una mente fuerte hará que tires cuando crees que ya no tienes más fuerzas, que termines todo aquello que te propongas. ¿Y cómo se entrena la mente?

Mi experiencia me dice que la mente se entrena igual que cualquier otra parte de nuestro organismo. Luego si se entrena deberíamos ser capaces de aplicarle los principios básicos del entrenamiento como la especificidad, la reacción al estrés, etc. Y aquí el principio básico es que la mente reacciona al estrés. Las series, los ritmos controlados, las competiciones, las tiradas largas, etc. van a hacer que nuestra mente se endurezca y seamos corredores más duros psicológicamente. No podemos pretender que nuestra cabeza funcione como queremos si nunca la hemos puesto bajo situación de estrés. Cada competición nos hace más fuertes psicológicamente en un sistema de autoalimentación, exactamente igual que el entrenamiento físico. Cuantas más sesiones o carreras en situación de estrés hacemos, más fuerte será nuestra mente. El entrenamiento mental y el físico van de la mano, uno se entrena junto con el otro.

Creer que puedes hacerlo no es nada si no has entrenado con especificidad. Hay que salir a las carreras convencido, pero el convencimiento te lo dará el entrenamiento hecho y no un libro de título “cómo entrenar la mente”. Tirarse a la piscina sin agua nunca ha sido buena elección. La mente se entrena en el esfuerzo, en las situaciones de estrés. Son los kilómetros los que nos endurecen y nos mejoran física y psicológicamente, y no se puede separar una cosa de la otra. En este sentido siempre he preferido correr para luego creer, que creer para luego correr.

Foto: Jacsonquerubin
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2 Comentarios

  1. Gracias por el aporte! Yo también creo que sobre la acción se viene la reflexión, porque al contrario, al final quizás no harías nada. Seguiré al pendiente de tus publicaciones, saludos!

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