Correr en ayunas: cuándo puedo hacerlo y cuándo no

Correr en ayunas: cuándo puedo hacerlo y cuándo no

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Cuando correr en ayunas

Es uno de los grandes mitos. O una de las grandes claves, según como se mire. Muchos corredores populares dudan sobre si probarlo. Otros lo han hecho, pero no en las condiciones ni en los ritmos ni en las distancias adecuadas a sus características. Correr en ayunas es de aquellas cosas que flotan en el aire. Sobre las que la gente opina, pero de las que pocos tienen las claves y la verdad verdadera.

Desde la Radio del Corredor hemos querido ahondar un poco más en este ‘fenómeno’ y, para ello, Jordan Santos nos ha parecido la persona indicada. Licenciado en Biología, Doctor en Fisiología del Ejercicio y durante los últimos años investigador Postdoc en la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) –ahora profesor e investigador en la Universidad del País Vasco UPV/EHU-. Ahí está el ‘pedigrí’ de Jordan, quien nos enseñó las claves de la suplementación deportiva en el octavo programa de la Radio del Corredor y al que preguntamos sobre la gran cuestión de correr en ayunas.

Correr en ayunas: ¿Cuándo hacerlo y cuándo no?

“Con el tema de correr en ayunas hay un poco de desinformación por varias razones. No es lo mismo salir a correr en ayunas y hacer un pequeño rodaje cómodo mañanero que hacer una sesión de más intensidad. Sí que es verdad que cuando hacemos ejercicio físico en ayunas si la intensidad es baja se acelera de alguna manera la oxidación de ácidos grasos y sí que es interesante para un atleta incrementar su capacidad lipolítica, es decir, utilizar los ácidos grasos como fuente de energía primaria. En un maratón aquel atleta que sea más eficiente, probablemente tenga menos riesgo de sufrir el fatídico muro”, asegura Jordan.

“Sin embargo, el correr en ayunas tiene ciertas desventajas. Si la intensidad es mas alta de lo que corresponde (porque evidentemente los ácidos grasos pueden dar energías hasta cierta tasa), cuando la intensidad es más alta se tienen que utilizar otras rutas metabólicas. Si vamos en ayunas y no hemos tomado ningún tipo de carbohidrato las últimas horas y la intensidad es alta porque nos hemos hecho unos circuitos de fuerza o porque hemos introducido un pequeño fartlek, es probable que la energía venga derivada de la alanina y eso implica directamente destrucción muscular”

“Evidentemente nadie quiere salir a entrenar con el objetivo de buscar la destrucción muscular, así que si correr en ayunas se hace con una intensidad muy cómoda, una especie de recuperación, para luego afrontar las series o el fartlek de la tarde, no es metabólicamente una aberración, pero si lo hacemos a alta intensidad probablemente no consigamos el objetivo que estamos buscando.

Escucha la opinión de Jordan Santos en el siguiente enlace:

Escucha la entrevista completa a Jordan Santos a partir del minuto 20:45 de los siguientes enlaces:

 

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