Las consecuencias negativas de correr de las que nadie habla

Las consecuencias negativas de correr de las que nadie habla

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Ampollas, rozaduras, erupciones...no todo es tan bonito en el running
Ampollas, rozaduras, erupciones...no todo es tan bonito en el running

Nos encanta la sensación que nos invade después de salir a correr. Eliminamos toxinas, nos fusionamos con la naturaleza, sacamos lo mejor que llevamos dentro, nos desahogamos, abrimos la mente, lo compartimos con amigos, mejoramos nuestras marcas. En fin, un sinfín de grandes cualidades y de aspectos positivos las que nos aporta el running a cambio de alguna que otra lesión, algún resfriado en invierno y poco más. ¿Poco más? Bueno, hay una serie de ‘consecuencias’ negativas que prácticamente nadie cita y que están en letra pequeña en el ‘prospecto’.

Una serie de ‘daños colaterales’ que no dejan de ser eso y que tampoco van a impedir la práctica de nuestro deporte favorito (salvo empeorar en gran medida), pero que hay que tener en cuenta en el momento que decidimos dar el paso y lanzarnos al asfalto, a la montaña, a la pista o a la superficie que sea. Ahí van unos cuantos para que los tengamos en mente y no nos acordemos de la madre o el padre de alguien cuando nos sucedan:

1. Hongos en las uñas de los pies:

  • Es un efecto secundario común de correr. Conocido científicamente como onicomicosis, es una infección micótica de la uña. Los síntomas más comunes incluyen uñas de los pies decoloradas, uñas desmoronadas y fragilidad de las uñas. Esto puede actuar como un punto de entrada para los hongos. Al parecer, uno de cada cinco corredores lo sufren o lo han sufrido.

2. Ampollas:

  • Da igual cuanto intentes mantener tu pie bien aislado y con los calcetines y las zapatillas adecuadas porque las ampollas siempre aparecen de vez en cuando, es prácticamente imposible evitarlas. Si sientes mientras corres que se te está formando una ampolla lo mejor que puedes hacer es parar en seco. Sobre todo si estás cerca de una carrera, cualquier precaución es poca.

3. Erupciones:

  • Las erupciones por sudor son comunes para aquellos corredores que transpiran mucho. La erupción se produce cuando el sudor queda atrapado en alguna zona y el área se vuelve más húmeda o más cálida de lo normal. Suele aparecer en zonas con poca ventilación. Para tratar estas irritaciones pueden usarse ungüentos o cremas tópicas.

4. Rozaduras:

  • El roce o la fricción suele ser más pronunciada durante las épocas de calor extremo. A medida que aumenta la distancia corriendo lamentablemente también pueden aumentar las posibilidades de que aparezcan estas rozaduras. El roce es el resultado de la fricción de la ropa con la piel o de la piel que se frota contra sí misma. Cuando se trata de rozaduras lo más normal es que empeore en vez de mejorar, por lo que la mejor solución para prevenir es usar vaselina en las zonas potenciales de mayor roce. Hay que conocerse bien y salir bastante para comprobar qué zonas de nuestro cuerpo son más dadas a ello.

5. Capas de sal en la cara:

  • ¿No os ha pasado? En verano, con el calor extremo, acabáis con una capa blanca en la cara de sal después de un entrenamiento duro. Es el fenómeno que explica este sabor a sal y este color blancuzco que nos queda. Es de las cinco que hemos enumerado la más fácil de solventar. Bastará con una capa de agua…
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