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Cómo vencer los pensamientos negativos en competición

Michael Johnson, exatleta estadounidense de 200 y 400 m, dijo unas sabias palabras: “He aprendido a eliminar todos los pensamientos innecesarios mientras estoy en la pista. Simplemente, me concentro”. Y lo cierto es que le fue bien así.

Porque, ¿acaso no te ha pasado alguna vez que tú mismo te has autosaboteado, entrenando, compitiendo o haciendo lo que más te gusta diciéndote: “no lo vas a conseguir”, “párate”, “si es que no sirves para esto” etc.? Si esto es así te recomiendo que sigas leyendo este artículo.

Los pensamientos negativos automáticos aparecen normalmente por estrés, cuando tenemos expectativas muy altas puestas en la tarea o en la consecución de ciertos resultados, así como cuando el objetivo es demasiado exigente o importante para nosotros.

Siguiendo la Teoría de la evaluación cognitiva de Lazarus y Folkman (1984), ante un evento estresante hacemos una primera evaluación de la gravedad o relevancia de la situación, una segunda evaluación de las habilidades y recursos que tenemos para gestionarla y por último, una tercera valoración o reevaluación de los acontecimientos que nos llevan a desarrollar una estrategia de afrontamiento para poder hacerle frente.

Y… ¡He aquí el quid de la cuestión! Si nos creemos incapaces de la consecución de la tarea -es decir, si tenemos una segunda valoración negativa de la situación-, nos cargaremos con pensamientos de insuficiencia, desmotivación e incompetencia que nos imposibilitarán conseguir aquello que nos habíamos propuesto.

Pero, ¿y por qué cargamos algunas veces nuestra mochila de “piedras negativas” cuando realmente sí que somos capaces de gestionar la situación?

Una posible explicación es que estamos padeciendo el denominado Síndrome del impostor, mientras que otra posibilidad es que estemos ante una respuesta natural de ansiedad llevada a cabo por nuestro organismo, tras valorar la tarea a realizar como una “amenaza” o un estresor.

Así, nuestro cuerpo nos manda señales que nos preparan para la acción, como pueden ser pensamientos, emociones o sintomatología fisiológica como palpitaciones, sudoraciones, malestar intestinal etc., y que nos activan o alarman de que lo que tenemos ante nosotros es algo relevante.

Sin embargo, aunque esta sea una reacción “normal” de nuestro cuerpo, ¿Es muy incómodo verdad? Que nuestra mente nos esté machacando a través de un bucle de pensamientos negativos no es una cosa que le agrade a nadie.

Es por ello que te voy a dar una serie de claves para poder hacerle frente.

Claves para eliminar los pensamientos negativos

Muchos pacientes me vienen a consulta diciéndome lo siguiente: “es que yo me digo una y otra vez “para de pensar en eso, que no te sirve para nada, pero no me funciona.” ¡Pues claro que no funciona! Porque si yo te digo: “no pienses en un elefante rosa”, ¿qué imagen te viene seguidamente a la cabeza? Tratar de engañar a nuestra mente no es una opción. Entonces, ¿qué podemos hacer?

Vamos a activar nuestro “semáforo de pensamientos”.

En primer lugar, vamos a identificar nuestro malestar haciéndonos conscientes de las emociones negativas que sentimos y de las señales que nos manda nuestro pensamiento y nuestro cuerpo, pues vamos “conduciendo a toda velocidad”.

En segundo lugar, vamos a ser conscientes de los pensamientos que tenemos. Vamos a “localizar el semáforo”.

Ej: “Vale, me estoy diciendo que soy inútil, que no valgo para nada, que me quiero parar…”

A continuación, vamos a interrumpir esos pensamientos con un estímulo de corte: “¡Stop!”. Vamos a “poner nuestro semáforo en rojo”. Para eso, puedes ayudarte de un golpe en la mano, un coletero, o simplemente buscar una palabra para cortar ese bucle negativo de creencias.

Seguidamente vamos a “cambiar a ámbar” los pensamientos y nos vamos a hacer las siguientes preguntas: ¿Qué pruebas tengo de que estos pensamientos sean ciertos?, ¿Son reales o son resultado de las emociones que estoy viviendo?, ¿Estos pensamientos me ayudan o me hunden?, ¿Son útiles en este momento?

No es lo mismo ser, que tener, y ni somos todos los pensamientos que tenemos, ni todo lo que creemos se hace realidad.

Por último, ¡Cambio de pensamientos! Una vez parado el pensamiento y cambiada nuestra perspectiva, vamos a aportar una creencia que realmente sea adaptativa, como puede ser: “venga no te despistes, concéntrate en la tarea”, “¿Cuál era el objetivo de esta carrera? … pues vamos a por él”, “claro que puedes, te lo has demostrado otras veces entrenando” etc.

Esto, que parece un proceso muy largo e imposible de llevar a cabo en un periodo tan corto de tiempo como es una competición, nuestra mente puede realizarlo en cuestión de segundos. ¡No olvidemos que es una máquina muy inteligente! ¿O acaso no nos da tiempo a reevaluar nuestras decisiones y nuestros actos en cuestión de microsegundos? ¡Claro que sí!

Por último, cuando te enfrentes a una competición recuerda: no todo lo que piensas, es verdad.

 


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