Bruno Hortelano cumple su promesa con el Camino de Santiago

Bruno Hortelano cumple su promesa con el Camino de Santiago

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Bruno Hortelano, en el Camino de Santiago
Bruno Hortelano, en el Camino de Santiago

El atleta español Bruno Hortelano, plusmarquista nacional de los 200 metros (20.04 en las semifinales del Campeonato de España), hizo en su momento una promesa. Después de superar el ‘via crucis’ con su accidente, que casi le hace perder la mano y despedirse de su vida, su pasión, el atletismo, el madrileño volvió a nacer y el destino le regaló una segunda oportunidad. Trabajó muy duro, muchísimo, para intentar volver al tremendo nivel mostrado antes del incidente. “No podía parar de llorar. Sabía que estaba en estas marcas, pero no pensé que fuera a salir en esta semifinal”, aseguró Hortelano tras batir su propio registro de 20.12 logrado en los Juegos de Río. “He pasado tiempos muy difíciles, he tenido fe de que podía mejorar y ya dije que quería volver al 110 por cien”. Pues bien, Hortelano se propuso un nuevo reto, un desafío tan distinto como parecido a los anteriores. Y, cómo no, el objetivo era cumplirlo. La versión norte del Camino de Santiago (900 kilómetros) le esperaba.

Comenzó en la mítica localidad de San Juan de Luz el sábado 29 de septiembre con su masajista estadounidense Mike. A su llegada a Bilbao pasó unos días con sus padres (sus orígenes familiares están en el norte de España), descubriendo la ciudad y la región, desconectando. Unos días después reprendió el camino en solitario: “Me parecía importante encontrar la soledad porque a veces es difícil”, comentó antes de salir. La idea del atleta era hacer una media de 25 kilómetros diarios, un entrenamiento, un día a día, radicalmente distinto del que suele llevar. “Acostumbrado a que mi temporada siempre esté planificada, aquí tengo margen de improvisación y eso también lo necesito”.

Bruno Hortelano: “Sentí urgencia por vivir”

Los compañeros de La Sexta han compartido con él unos kilómetros ya en Galicia. Bruno, rodeado de parajes espectaculares y muy abrigado para aislarse al máximo de unas condiciones metereológicas adversas, reflexionó sobre el accidente y sobre todo lo que le ha pasado estos meses. “Necesité ayuda profesional de una psicóloga y costó verme de la misma forma que antes“, comenta el atleta madrileño, quien añade que “sentí un día que estaba deprimido. Sentí urgencia por vivir. Lo pasé mal, sí, pero todo se pasa”.

“Me di cuenta de que estaba en un agujero oscuro y quise salir. Me dejé guiar por esa gente que quiero”, asegura el deportista nacido en Australia y criado en Canadá mientras camina por unos prados verdes ante el azote de la lluvia y el viento tan característicos del Cantábrico. Seguro, segurísimo, que Bruno aprenderá de esta experiencia una nueva lección y volverá (si cabe) más fuerte aún.

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