35 kilómetros a las 7 de la mañana

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MEMORIAS DE AFRICA (y III): El entrenador Antonio Serrano despide este serial recordando a Mechaal la cita de la película de Sydeny Pollack: “Y cuando veo que no puedo seguir soportándolo, aguanto aún un momento más y entonces sé que puedo soportar cualquier cosa…” 

“La fotografía es antes de empezar el entrenamiento, tomando un café en el Resort de Gebreselassie y la sonrisa de Adel me parece muy expresiva. No sólo es una sonrisa de felicidad. También es una prueba de energía y un regalo para los que trabajamos a su lado. Hace falta gente así que vea cada mañana como una oportunidad  y que, a pesar de la paliza de 35 kilómetros que ese día se iba a meter, a 2.700 metros, responda al miedo con una sonrisa valiente. La prueba está en que hizo ese rodaje por debajo de 4’00” sin dificultad lo que demuestra que la adaptación a la altitud ya está hecha. Las series de 400 ya las termina por debajo de 57 segundos y las de 300 de 42. ¿Quién nos lo iba a decir el primer día que salimos a correr después de dejar las maletas en el hotel? Pero entonces yo ya les decía a los muchachos: “No vinimos aquí con ninguna prisa”. Y les recordaba que esto es el atletismo, esto es África, la fuerza de África.


“Esto es como la preparación de una oposición. En vez de encerrarte en casa o en una biblioteca a estudiar, lo haces entre las montañas de Etiopía”

La misma África de la que yo me despedí hace días, porque uno no se puede dividir en dos. Tengo más atletas que atender en Madrid a los que les contaba que este último fin de semana el cuerpo me pedía volver a ver la película ‘Memorias de África’ para valorar si se podía establecer algún paralelismo entre la película, que me dejó marcado en la adolescencia, y esta experiencia que acabo de vivir en Etiopía. Y de la película me quedo con esa frase que, en un momento dado, dice Karen Blixen“Y cuando veo que no puedo seguir soportándolo, aguanto aún un momento más y entonces sé que puedo soportar cualquier cosa...” Porque esa frase de Karen quizás nos resuma a todos, a ustedes, a los africanos o al propio  Adel del que voy a contar una nueva anécdota que define su estado de motivación actual. La pasada semana le entregaron en Madrid el premio al mejor atleta masculino de 2017 y, como estaba en Etiopía, no pudo acudir, pero envió un audio que le salió por un ojo de la cara. No le quedó otro remedio que gastarse el dinero en los datos, porque con el wifi no era suficiente.  Pero así es la vida cuando uno persigue un objetivo. Hay prioridades. No se puede estar en todos los sitios. 

 Hay días, efectivamente, en los que el wifi no funciona y no tengo siquiera la oportunidad de preguntarse a él ni a su hermano Said ni a Ouassim, ‘¿cómo estáis?’ Sin embargo, tampoco tengo miedo a esa pregunta. Sé que están bien y me respalda esa sonrisa de Mechaal antes de desayunar. El café sólo era una excusa. El café es el mismo que a mí me invita a recordar que esto es como la preparación de una oposición. En vez de encerrarte en casa o en una biblioteca a estudiar, lo haces entre las montañas de Etiopía que le fortalecen a uno para el combate. El paralelismo es enorme. Son días que no pueden olvidarse nunca porque no son como los demás. Correr rápido a 2.700 metros de altitud es una experiencia. Sobre todo, los primeros días en los que el mismo Adel, que hoy termina las series de 400 por debajo de 57 segundos, acababa machacado. Tenía que ser la sonrisa, la misma que la de la fotografía, la que le recuperase para volver a empezar el día siguiente. Porque esto tiene que ser así. Siempre es así y la prueba son sus rivales como Homiyu Tesfaye, el alemán de origen etíope, que también anda por allí. Él va a ser una de nuestras amenazas en el 10.000 del Europeo de Berlín. Nos contaba que, siendo un hombre de 3’34”, ha decidido subir de distancia porque desconfía de su final en el 1.500. De hecho, esta semana acaba de hacer 62’23” en la media maratón de Berlín, recién regresado de Etiopía. La gente se prepara a fondo.


 El 19 de mayo buscará en la Copa de Europa de Londres una marca que justifique su nivel en 10.000

También podría hablar de Bashir Abdi, un atleta belga de origen somalí, que tiene 27’36” en 10.000 que estaba por allí y que ha realizado este domingo 2 horas y 10 minutos en el maratón de Rotterdam… Y podría ir más allá. Y podría hablarles de todos esos atletas llegados de Burundi, uno de los cuales aparece en la fotografía, y que, aunque sea difícil ponerles nombre, no vean como endurecen los entrenamientos. Los ritmos son endiablados. Pero eso es lo que necesitábamos y lo que pasará hasta el día 19 cuando Mechaal regresará a Madrid. El siguiente sábado competirá en la Milla Internacional de Bilbao. El 19 de mayo buscará en la Copa de Europa de Londres una marca que justifique su nivel en 10.000. Pero en el camino, pase lo que pase, uno nunca se olvidará esta vez de todos estos días en Etiopía que hoy recuerdo con tanta nostalgia antes de la despedida. Ha sido un placer tener esta oportunidad que me han brindado los compañeros de LBDC para explicar lo que significa el entrenamiento en altitud  y lo que encontramos en África: la cultura que conquista el mundo del atletismo. 

No sé si Mechaal volará cuando regrese a casa. Pero, sea como sea, tenemos la sensación de que hicimos lo correcto y, como no sólo se trata de correr, en la retina guardaré para siempre las imágenes de aquellas tierras en las que tanta población depende de la agricultura para su subsistencia;  de la aridez de esos paisajes en los que, de repente, empezaba a llover sin piedad o de aquellos burros tirando de las carretas en plena carretera. La propia sensación de que todas esas son las reglas de juego en África. África en estado puro en la que, nada más salir a la carretera, encontrabas tiendas de bananas, cereales, patatas hervidas, mazorcas de maíz… que, efectivamente, te recuerdan el enorme mérito que tienen estas gentes… antes de subir al podio… como explicaba Karen Blixen en la película de Sydney Pollack en una frase que también ganó el Óscar:

 “Y cuando veo que no puedo seguir soportándolo, aguanto aún un momento más y entonces sé que puedo soportar cualquier cosa…” 

@AlfredoVaronaA 

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