Pedro Sánchez ha salido al paso del malestar en la judicatura que ha provocado su ultimátum sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cuyos miembros, la mayoría conservadores, llevan más de cinco años con el mandato caducado, algo inaudito en la historia de España, debido al bloqueo del PP. Si Alberto Núñez Feijóo no alcanza con él un acuerdo antes de que termine el mes de junio, advirtió Sánchez el miércoles, el PSOE y Sumar presentarán en el Congreso una reforma legal para quitar al CGPJ la capacidad de hacer nombramientos. Ante el revuelo causado, el presidente ha querido dejar claro que en ningún caso la competencia pasaría a recaer en el Gobierno.

Sánchez deja claro que el Gobierno no nombrará a los jueces del Supremo aunque cambie la ley (leer noticia)