La batalla por el número uno

Wimbledon, una nueva batalla por el número uno.
Wimbledon, una nueva batalla por el número uno. | sport

David Boti

Llega Wimbledon. Llega el tercer Grand Slam de la temporada. Quizás el más prestigioso de todo el circuito por su historia, por su tradición y por la atmósfera que se respira, temporada tras temporada, en las instalaciones del All England Club de Londres. Pero, además, porque se avecina una nueva batalla por conquistar el número uno mundial. Un nuevo episodio entre Djokovic, Nadal y Federer, los tres máximos favoritos a alzar la pequeña copa de plata de 47 centímetros. De nuevo en un grande pero, esta vez, sobre hierba y con la particularidad de que cualquiera de los tres puede salir número uno del mundo del torneo londinense. Si Nadal gana y Djokovic cae en cuartos, lo será el balear. Si Federer gana y Djokovic no llega a la final, lo será el suizo. Y si el serbio alcanza la final, se aseguraría mantener el cetro mundial. Lo único claro, tras el sorteo, es que o bien Federer o bien Djokovic quedarán apeados del título, ya que ambos transcurren por la misma parte del cuadro. Nadal, por el momento, tiene ese punto a favor. Estas son solo algunas de las muchas posibilidades que hacen presagiar uno de los Wimbledon más apasionantes de la historia. El tenis está servido.

En el año 2006, tras un inicio de temporada excelso de un joven Nadal consiguiendo cinco títulos -Dubai, Montecarlo, Barcelona, Roma y Roland Garros-, todos ante Roger Federer y afronta el reto de triunfar en Wimbledon. El tenista balear realiza un excelente torneo -cediendo solamente dos sets hasta llegar a la final- y elimina en tercera ronda a toda una leyenda como es el norteamericano André Agassi, que se retiraría meses después. Tras esto alcanza la final donde se las volverá a ver por quinta vez en lo que lleva de temporada con el por entonces número uno del mundo, Roger Federer. El suizo aún se siente como en casa en la hierba de Londres y vence a Nadal por 6-0, 7-6, 6-7 y 6-3. El balear sale optimista del All England Club y con unas grandes expectativas hacia Wimbledon de cara a la próxima temporada.

En el año 2007, se vuelven a citar en la final, en el mismo escenario, Federer y Nadal. Se vuelve a repetir la película de la temporada anterior pero con diferentes matices. El suizo, en un ejercicio brillante de tenis logra mantener su corona en el pasto londinense ante un, cada vez más, aguerrido Nadal, que acaba muy mermado físicamente, por 7-6, 4-6, 7-6, 2-6 y 6-2. Aunque por esas fechas el suizo no lo creyera, las cosas empiezan a cambiar, de hecho, lo deja entrever tras recibir la copa de plata. “Rafa también se lo merecía”. Federer se lleva su quinto entorchado consecutivo en 'La Catedral'. Pero Nadal presenta todas sus credenciales como heredero del trono del jugador báltico. Y no tardará en mostrarlo a los ojos de todo el mundo.

En el año 2008, el balear cambia la historia del tenis español. Otra vez. En este caso para reinar por primera vez en Wimbledon. Ningún español lo hacía en la catedral del tenis desde el año 1966, cuando lo consiguió Manolo Santana y cuando ni siquiera existía el tie-break. Sobre el pasto y, tras realizar un torneo inmaculado perdiendo únicamente un solo set en seis partidos, se vuelve a citar por tercera vez en tres años con Roger Federer en la final. Tras una dura y memorable final, de casi cinco horas que se vio retrasada e interrumpida dos veces por la lluvia, el balear gana por 6-4 6-4 6-7 6-7 y 9-7. La historia cambia radicalmente su guion para proclamar vencedor a un tenista de 21 años ante el que posiblemente es el mejor tenista de la historia. Nadal demuestra tener la suficiente madurez como para reinar en el tenis mundial tras esta victoria. El propio John McEnroe, tras la final admite haber visto el mejor partido de su vida. "Creo que he presenciado el partido más grande que he visto nunca”. No le falta razón. Nadal, además, un mes después se convierte en número uno del mundo por primera vez en su carrera. A los 21 años. Casi nada.

En el año 2009, Nadal vence, por primera vez, en Australia tras dos partidos maratonianos. En semifinales, ante Verdasco y en la final ante Federer. Tras este logro, el balear consagra el número uno mundial con sus triunfos en Indian Wells, Montecarlo, Barcelona y Roma. Dos lesiones en sus rodillas le hacen perder velocidad y confianza en su juego y cae en la final de Madrid ante Federer y en cuartos de Roland Garros, sorprendentemente, ante el sueco Robin Soderling. Se acaba su reinado en tierras francesas. Y debido a dichas lesiones, el balear decide renunciar a la disputa de la temporada sobre hierba. La final de Wimbledon enfrenta a Roger Federer y Andy Roddick. Se la lleva el suizo en cinco sets tras un 16-14 en el quinto set. Federer vuelve a mandar en la hierba de Londres.

En el año 2010, Nadal vuelve a Wimbledon, como número uno del mundo. Tras superar los seis partidos correspondientes del cuadro, se planta en la final ante un sorprendente Tomas Berdych que elimina en cuartos de final a Roger Federer y en semifinales a Novak Djokovic. El balear vence al checo en tres cómodos sets por 6-3 7-5 y 6-4 y se adjudica su segundo y hasta la fecha, último Wimbledon de su carrera profesional.

En el año 2011, un asombroso Djokovic con un balance de victorias demoledor durante lo que lleva de temporada, se clasifica para la final de Wimbledon donde ya le espera Nadal. Es, posiblemente, la final más esperada por todo el público por lo que representa. Con la sucesión del número a la vuelta de la esquina el serbio, siguiendo con su espectacular juego consigue adjudicarse el primer Wimbledon de su carrera ante el balear por 6-4 6-1 1-6 y 6-3.

Hasta el momento, el balance de Nadal en sus siete participaciones en Wimbledon es fascinante (35 victorias por solo 5 derrotas). Sus resultados, hasta el momento, son equiparables a los de los más grandes. A sus 26 años, dos títulos y tres finales. Y lo que todavía le queda por delante. Desde el 25 de junio, intentará volver a reinar sobre el pasto londinense en el torneo más emblemático del circuito mundial. Lo tendrá complicado porque tanto Djokovic como Federer buscan lo mismo que el balear: el número uno mundial. Ese el objetivo. Esa es la nueva batalla.

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