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Pinto: Debutante a los 30

Pepe Pinto alcanzó el primer equipo del FC Barcelona a los 30 años de edad
Pepe Pinto alcanzó el primer equipo del FC Barcelona a los 30 años de edad | sport

La historia de José Pinto Rosas arranca el 11 de noviembre de 1929 en Antequera (Málaga). El fútbol rápidamente se apoderó de este andaluz que soñaba con llegar a uno de los grandes de su tierra. Los primeros pasos los dio en el equipo de su pueblo natal, en Primera Regional. Empezó como interior y en esta demarcación se alineó las temporadas 1949-50 y 1950-51. Ya le había echado el ojo Enrique Bescós, exjugador del Betis, entonces entrenador del Girona, que solía hacer batidas por Andalucía a la caza y captura de valores emergentes. Málaga y Betis también habían mostrado interés por él…

DAVID SALINAS

Bescós se lo quiso llevar rápidamente a Girona, pero Pinto, en edad militar, tenía que cumplir con la Patria. El año 1951, el primero en el que se sortearon los reclutas, a Pinto lo mandaron rumbo a Arnedo (La Rioja) para incorporarse al Regimiento de Montaña número 4. Pudo compaginar el servicio con el fútbol, siendo acogido por el Recreación de Logroño, filial del Logroñés, en el que actuó el curso 1951-52 en Tercera División.

Bescós no quiso perder a Pinto y acabó convenciéndolo para que se fuera con él a Catalunya, a Girona, donde lució la camiseta rojiblanca las temporadas 1952-53, 1953-54 y 1954-55, esta última ya en calidad de cedido por el FC Barcelona después de firmar por cinco años por la SD de La España Industrial, filial del equipo barcelonista.

El curso 1955-56 integró la plantilla de la España Industrial y poco tardó en debutar con el primer equipo. Fue el 13 de octubre de 1955, en un amistoso contra el Caldes de Montbui (1-8). Jugó la segunda mitad, sustituyendo a Hanke. En este ejercicio el filial barcelonista ascendió a Primera y Pinto debutó en la máxima categoría del fútbol español la temporada 1956-57.

Sin embargo, el anhelado salto al primer equipo se resistía. El Condal descendió y Pinto siguió en sus filas, de nuevo en Segunda, los ejercicios 1957-58 y 1958-59. De esta manera ponía fin a los cinco años con los que se había comprometido con el FC Barcelona. Pensó que “había perdido el tren”, pero con la llegada de Helenio Herrera al equipo, a finales de abril de 1958, en sustitución de Domènec Balmanya, las cosas cambiaron para él.

El Mago se había fijado en Pinto, también en otros jugadores del filial, y no dejó que se fuera cuando venció su contrato, en junio de 1959. Entonces firmó por otras dos temporadas: 1959-60 y 1960-61. Ahora sí llegaba el momento por el que tanto había peleado el andaluz. El anhelado debut oficial con el primer equipo tuvo lugar el 6 de diciembre de 1959 en el Camp Nou, contra el Betis (6-0). Tenía 30 años.

Fue un momento inolvidable para Pinto: “Fue salir, pisar el césped y quedarme con los oídos taponados, como cuando subes a un avión… ¡Qué campazo!”. El Barça de aquella temporada era un súper equipo. Kubala, Czibor, Kocsis, Villaverde, Eulogio Martínez, Segarra, Gensana, Vergés, Rodri, Olivella, Ribelles… “Ese fue el secreto del Barça de Herrera: las estrellas. La pena para el resto del equipo es que no había cambios, solo jugaban once”.

En cualquier caso, Pinto jugó 21 partidos oficiales, 16 de Liga, 2 de Copa, 2 de Copa de Ferias y 1 de Copa de Europa, con un balance de 12 victorias, 2 empates y 7 derrotas. Tuvo siempre una feroz competencia en jugadores como Olivella, Segarra, Gràcia, Rodri…

Finalizado el contrato, tuvo claro que su etapa en el Barça, con el que ganó una Liga y una Copa de Ferias (ambos títulos en la temporada 1959-60), había finalizado. Su próxima estación sería Valladolid, aunque estuvo muy cerca de regresar a Andalucía de la mano del Betis de Daucik. Entró en la operación Zaldúa y firmó por un año con el equipo de Zorrilla, con el que renovó así hasta la temporada 1964-65. “En Pucela viví un ascenso a Primera con Heriberto Herrera (1961-62) ganando al Espanyol, la mejor clasificación del equipo en Primera (1962-63) con Saso y un descenso a Segunda (1963-64)”, recuerda.

El Valladolid se quedó a las puertas de promocionar nuevamente a Primera la temporada 1964-65 (fue tercero). Pinto, ya con 36 años, camino de los 37, dio un paso atrás. Recibió aún una oferta del Celta para permanecer en Primera, pero no lo convencieron. Regresó a Girona, donde además de montar un negocio (un garaje de dos plantas, en las que se ofrecía servicio de lavado, engrase y pupilaje) se animó a iniciar una segunda etapa en el club gerundense un par de temporadas más (1965-66 y 1966-67). En esta última campaña dijo adiós. Y lo hizo con muy buenas sensaciones a sus 37 años y medio: jugando la promoción de ascenso a Segunda, aunque quedando fuera de combate ante el Plus Ultra.

Pero el fútbol no lo abandonó. De hecho, ya lo sabía porque él tampoco quería abandonarlo, de ahí que en Valladolid empezara a sacarse el título de entrenador que obtuvo en el último curso que hizo en Madrid en noviembre de 1969. Una promoción en la que también saltaron al ruedo Carmelo Cedrún, Arsenio Iglesias, Sándor Kocsis, Ferenc Puskás, Eusebio Ríos…

Y empezó un interminable peregrinaje por los banquillos, especialmente los gerundenses. Fueron en total 24 años sentado en la ‘silla eléctrica’. El primer timón que agarró fue el del Guíxols, el curso 1968-69, para terminar en el del Palafrugell la temporada 1991-92. A lo largo de este recorrido pasó por el Palamós, Figueres, Atlético Baleares, Manresa, Girona, Olot, Hostalric, Lloret, Volobí, Vic y Llagostera, estando en algunas entidades en varias etapas.

Entre sus logros destacan los ascensos con el Manresa y el Girona (a Tercera), el campeonato de Tercera (y ascenso) con el Olot. También ascendió de categoría al Palafruguell a Primera Catalana. Sin embargo, en este último equipo, el 27 de octubre de 1991 sufrió un infarto poco antes de un partido contra el Milán de Santa Coloma de Gramenet. “Me sentí mal, tenía los síntomas clásicos. Me llevaron al vestuario. Un café, una aspirina y un cigarrillo. ¿El último? Pensaba mientras fumaba”, recuerda. Lo llevaron al Hospital de Palamós y después pasó por el quirófano del Sant Jordi de Barcelona. Delegó en Lluís Lozano, su segundo, pero acabó la temporada “desde la barrera”. Ahí sí, ahí el fútbol activo acabó para Pinto, que con los veteranos del FC Barcelona había seguido jugando más de un centenar de partidos, el último en Tossa de Mar, con 61 años.

Hoy sigue con especial atención a su Barça y al Girona, por los que siente una especial predilección. Cuenta 84 años. Se casó con la catalana (de Girona) Maria Puig y es padre de José María y Nuri. Desde octubre de 2008 tiene una calle con su nombre en Antequera, que inauguró junto al alcalde Ricardo Millán y al presidente de la Asociación de Vecinos del barrio Los Dólmenes, José Granados.

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