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Periche: El regateador de sombras

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Un primer plano de Periche con la camiseta del FC Barcelona | Familia Rocamora Sala

Pedro Rocamora Pacheco, conocido deportivamente como Periche, era el jugador del FC Barcelona más veterano que constaba entre los asociados a la Agrupació Barça Veterans (ABV) hasta el día de su fallecimiento, el 5 de enero del 2012. Nació en Cox, Alicante, el 28 de abril de 1922 y jugó de extremo izquierda, defendiendo los colores de la entidad barcelonista las temporadas 1946-1947 (tramo final, en la Copa), 1947-1948 y 1948-1949. En los dos últimos cursos, en los que el cuadro catalán estaba dirigido por el uruguayo Enrique Fernández, se proclamó campeón de Liga.

David Salinas

Periche empezó a jugar en el colegio del Padre Antonio, en Cox, donde a los ocho años ya demostró poseer una habilidad especial. Callosa de Segura, Crevillente y Alicante fueron sus primeros equipos, pasando después al Hércules. La temporada 1945-1946, en el partido de Liga que jugó el equipo alicantino en Les Corts, marcó dos goles y dejó una buena impresión pese al KO de su equipo (5-3). Era el 2 de diciembre de 1945.

En abril de 1947, después de jugar con el Hércules en Segunda, fichó por el Barça gracias a la gestión del directivo Antoni Tamburini. El Barça pagó una cantidad importante al Hércules y también al jugador, que firmó por 4 temporadas a razón de 150.000 pesetas el primer año y 30.000 las tres restantes.

El Barça fue más rápido en cerrar la operación y se adelantó a varios equipos que también pretendían al talentoso extremo zurdo, entre ellos el Real Madrid, Valencia, Córdoba y Málaga. La parte más complicada fue convencer al jugador, que en sus planes no estaba el dejar a su familia ni abandonar su tierra.

Periche recordaba que le hizo “mucha ilusión” que un equipo como el Barça se interesara por él. ¿Qué vieron en él? El propio jugador lo explicaba así: “Iba bien de todas las maneras, le pegaba con los dos pies y la cabeza”. También reconocía que una de sus principales características era “la velocidad”. “Regateaba hasta a mi sombra”, rememoraba con nostalgia en su domicilio barcelonés de l'Eixample.

El paso del extremo por Les Corts, sin embargo, fue efímero. Debutó a finales de la campaña 1946-1947, en el torneo de Copa, ante el Málaga (3-1) bajo las órdenes de Pepe Samitier. Se alineó también en el partido de vuelta (1-1) y ante el Nàstic (0-2) en la siguiente ronda. Pero en la temporada siguiente sólo jugó 5 partidos de Liga y no pudo anotar ningún gol.

En el curso 1948-1949 no entró en los planes de Fernández y en febrero de 1949 fue cedido al Alcoyano, de Primera, en el que debutó con un triunfo en El Collado ante el Valladolid (2-1). Regresó a final de temporada al Barça y empezó el ejercicio 1949-1950 con el equipo catalán, aunque en noviembre de 1949, por mutuo acuerdo con el club, rescindió el contrato. En diciembre de ese año debutó con el CD Sabadell (Segunda División) ganando 0-3 en Arosa.

Periche, después de media temporada en el equipo lanero, regresó a Cox, donde su familia dirigía el Casino de la localidad. Los problemas de salud de su padre también aceleraron la vuelta a casa. Pero siguió jugando al fútbol y demostrando sus virtudes sobre el césped levantino. Murcia y Alcoyano, también el Elche, disfrutaron de este talento partidario de “rasear siempre el balón”. De esta forma, aseguraba, “uno puede dominarlo, cosa que no ocurre cuando está en el aire”.

Casado desde 1955 con Josefina Sala, el matrimonio tuvo dos hijas: Fina y Xesca. El nacimiento de la segunda motivó que dejara el tabaco, aunque no se desprendió de una de sus señas de identidad, el bigote a lo Errol Flynn que lució desde muy joven. Periche ya no volvió a jugar después de pasar por la vicaría. El padre de su esposa tenía un negocio de papelería en Barcelona y se incorporó al mismo para después montar uno propio de gadgets. Sus últimos años los pasó residiendo en la calle Girona, al lado de la que fue su primera residencia en la Ciudad Condal, la pensión que regentaba la señora María, en la que se instaló junto a su compañero y amigo Manuel Badenes, que fichó junto a él en la ya lejana primavera de 1947.

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