La leyenda del Barçadolid

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Mañana se juega el Valladolid-Barça, un partido entre dos clubs que estrecharon relaciones en los años 70 gracias a varios jugadores

Algunos de los jugadores que cambiaron el Barça At. por el Valladolid terminaron convirtiéndose en leyendas blanquivioletas

Hay un vínculo histórico entre Barça y Valladolid
Hay un vínculo histórico entre Barça y Valladolid | TWITTER @futbol_vivi

Hubo una época en la que el Real Valladolid tuvo cierto color blaugrana. Una época de muy buenas relaciones entre el Barça y el club pucelano. Una historia que se inició gracias a un lateral oriundo -uruguayo con ascendencia española- llamado Alfredo Amarillo. Se puede decir que con él empezó todo.

Nos remontamos al verano de 1976. El entonces entrenador del FC Barcelona, Rinus Michels, buscaba refuerzos para apuntalar el lateral izquierdo del equipo que capitaneaba Johan Cruyff. Toño de la Cruz ocupaba esa posición pero necesitaba una alternativa. Y el elegido fue Amarillo, quien llevaba tres temporadas en el equipo pucelano, entonces en Segunda División.

Las negociaciones fueron plácidas. El Barça no solo pagó 12 millones de las antiguas pesetas -ahora, 72.000 euros-, sino que propició un desembarco en Zorrilla de cinco integrantes del entonces llamado Barça At., el filial barcelonista creado con esta denominación seis años atrás.

Hicieron las maletas el entrenador, Lluís Aloy, el portero argentino Osvaldo Santos -en calidad de cedido-, los centrocampistas Costa y Moré y el delantero centro Rusky. Todos ellos, futbolistas conocidos por los seguidores del Barça At. en aquellos partidos en el desaparecido campo de Fabra i Coats. Y no fueron los únicos en aquella temporada 76-77. En septiembre también se incorporó el centrocampista Joan Ramon Puig Solsona, quien había jugado en el filial entre 1971 y 1974, aunque llegó procedente de la antigua UE Lleida.

DOS MITOS

No todos pudieron triunfar en Pucela. Santos solo disputó ocho partidos en la única temporada que estuvo, ante la dura competencia de Manolo Llácer entre palos. En 1977 regresó a Argentina y siguió jugando en Boca Juniors, con el que ganó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. Costa tampoco dispuso de muchos minutos en las dos campañas que estuvo, mientras que Lluís Aloy fue relevado del cargo por José Luis Saso, tras la jornada 16 de aquella Liga 76-77.

En cambio, los otros dos integrantes de aquel ‘pack’ blaugrana se convirtieron en leyenda. Moré, fino centrocampista de L’Ametlla del Vallès, lució su espectacular bigote durante más de una década como jugador pucelano, hasta colgar las botas la temporada 87-88, con 34 años. Se convirtió en capitán del equipo y tuvo el honor de alzar el único título oficial de la historia del club: la Copa de la Liga 83-84 ganada en buena lid al Atlético de Madrid. 

Ya no estaba en aquel Valladolid campeón Antonio García Ramos, un ariete nacido en Badalona, formado en la cantera del Bufalà y del CF Badalona antes de incorporarse al Barça At. pero  no le llamaban Antonio, sino Rusky, un apodo en recuerdo de un personaje de TV, el cabo Rusty, que cuidaba del famoso perro ‘Rin Tin Tin’ en sus aventuras. Era un auténtico cazagoles y fue uno de los grandes protagonistas del cuarto ascenso de la historia del Valladolid a Primera División, la temporada 79-80. Aunque colgó las botas en el Sabadell, fijó su vivienda en tierras vallisoletanas, donde actualmente sigue residiendo.

MÁS MADERA

Pero la leyenda del ‘Barçadolid’ -como empezaba a ser conocido el club pucelano en aquella época- aún se hizo más grande. En la temporada 78-79 recalaron en el Valladolid cuatro futbolistas procedentes del Barça At. El lateral izquierdo Adjutori Serrat, el elegante centrocampista Joan Josep Estella y los delanteros Miquel Mir y Josep Botella vistieron la casaca blanquivioleta en la campaña que precedió al mencionado ascenso a Primera, a las órdenes de Pachín.

Ninguno de estos cuatro hicieron compañía a Moré y Rusky la temporada 79-80, con Eusebio Ríos de entrenador, pero sí otros dos exfutbolistas del Barça At., el defensa de Besalú Pere Gratacós y el incisivo extremo de El Garrobo Andrés Ramírez. Ambos llegaron cedidos al Valladolid por una temporada y contribuyeron a una gesta que ha cumplido 40 años en este 2020: la cuarta vez que Pucela celebró un ascenso a la máxima categoría.

Es una relación larga de futbolistas con un colofón de lujo. Ramon Maria Calderé nunca podrá olvidar su breve paso por un equipo que vivía sus últimos partidos en el viejo campo de Zorrilla. Fue la temporada 80-81, en la que el de Vila-rodona estuvo cedido primero en el club pucelano y después en el Alcalá. Y tampoco hay que olvidar a otro atacante que lucía bigote, como Moré, y que no llegó directamente del Barça, pero que también pasó por el filial blaugrana: Paco Fortes. Estuvo dos campañas en Pucela y también fue campeón de la Copa de la Liga.

Fueron años en los que el Barça At. tuvo su influencia en una de las mejores épocas del Real Valladolid. Por algo le llamaban el ‘Barçadolid’…

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