Raducanu, el nacimiento de una estrella

Raducanu, el nacimiento de una estrella

Raducanu y Fernández, antes de la final del US Open
Raducanu y Fernández, antes de la final del US Open | AFP

La británica batió varios registros al convertirse en la campeona del US Open en un serio duelo ante otra joven promesa, Leylah Fernández

Ambas, doblegando a varias cabezas de serie, han entrado en la historia del tenis alcanzando la final del abierto estadounidense

Cuando arrancó este US Open hace apenas dos semanas, pocos hubieran apostado por la final que se vio el sábado sobre la Arthur Ashe del complejo neoyorquino. Emma Raducanu y Leylah Fernández se enfrentaron en un duelo serio que acabó del lado de la primera, pero que terminó por encumbrar a ambas, que con 18 y 19 años respectivamente dieron toda una lección de madurez.

El resultado de ese duelo es ya por todos conocidos, con el triunfo de la británica que, llegando desde la fase previa, sin ceder un set y sellando el encuentro con un ‘ace’, entró por la puerta grande en el Olimpo del tenis. Todo bajo la atenta mirada de la la legendaria Virginia Wade, la única otra británica que ha ganado el US Open.

Wade, que firmó el título en 1968, fue una de las espectadoras de lujo en las gradas de Flushing Meadows, muy atenta a la evolución de la joven estrella. Todo un honor para Raducanu, que tiene un gran referente en sus triunfos. “Es algo especial que ella esté aquí y espero seguir sus pasos en un futuro”, afirmaba Emma. “Poner mi nombre al lado de una leyenda significa mucho para mi y en lo que quiero conseguir como profesional”.

En las gradas también estaba su hermana que, desde las gradas le pedía que sonriera. Incluso en el peor momento, al final del segundo set, con una bola de break a favor de Fernández, con una herida en la rodilla y con la victoria casi en la punta de los dedos.

Y sonrió. Templó los nervios -esos que le fallaron en Wimbledon, obligándola a abandonar en octavos por la presión- acaparando todas las miradas de hasta cuatro países distintos. Con un padre de origen rumano, una madre china, nacida en Toronto y criada en Londres, Raducanu hizo sonreír a todas esas nacionalidades que se reflejan en su rostro moreno y sus ojos rasgados.

La victoria de la globalización pues su rival, Leylah Fernández, también nacida en Canadá y compitiendo bajo esa nacionalidad, tuvo atentos también a Ecuador, de donde es su padre, y Filipinas, lugar de nacimiento de su madre.

Un cocktail explosivo que ha dado como resultado a las dos tenistas más de moda del momento. Para Raducanu, además, un explosivo salto en el ranking, del puesto 150 en el que empezó, al 23 en el que aparecerá este lunes. Otro éxito para la británica que se ha graduado recientemente en bachillerato con sobresaliente de media.

Seguir adelante Y si por un lado las lágrimas eran de alegría, por otro asomaban llenas de tristeza, y quizás de rabia por no haber podido cambiar el curso del partido. Leylah se desahogaba al final del encuentro, incapaz aún de ver el hito que supone su paso por el torneo. El triunfo sobre aquella profesora del colegio que la instó a abandonar el tenis, porque eso no le daría para vivir. Y pese a todo, la joven canadiense se acordó de las víctimas del 11-S en el día del aniversario de los atentados. “Ojalá ser tan resiliente como habéis sido vosotros, Nueva York”, dijo al público.

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