Las lágrimas del Djokovic que se quedó sin ‘sorpasso’

Las lágrimas del Djokovic que se quedó sin ‘sorpasso’

Djokovic llorando cuando ya veía la final perdida
Djokovic llorando cuando ya veía la final perdida | sport

El serbio perdió un título que le daba el argumento definitivo para ser el mejor tenista de la historia

“La derrota fue dura, pero me sorprendió el amor y la energía de los aficionados, por eso lloré”

Perdió mucho más que una final. Novak Djokovic dejó en la pista central de Flushing Meadows un aliciente que lleva muchos años alimentando su motivación. El día que lo tuvo a su alcance, a un solo partido, a un suspiro de convertirse en realidad, un espigado ruso de nombre Daniil Medvedev que lleva ya dos años merodeando por el Top 5 del ranking ATP y 16 semanas consecutivas en el número 2, le dio un auténtico ‘bofetón’ con un doloroso 6-4, 6-4 y 6-4 en apenas dos horas. Adiós al sueño de conseguir el ciclo completo de Grand Slam -ganar los cuatro Grand Slams de la temporada-, adiós a los 21 Grand Slams superando a Roger Federer y Rafa Nadal y con ello adiós al argumento para poder considerarse sin complejos el mejor tenista de la historia.

Djokovic quiere conseguirlo como sea y las estadísticas dicen que lo tiene al alcance, pero de momento, tendrá que esperar al próximo año al Open de Australia.

Un sprint al alcance de pocos

‘Nole’ ha conseguido alcanzar a sus eternos rivales en cuanto a Grand Slams ganados en tan solo cuatro años. Al final de 2017, el serbio había levantado el título en 12 Grand Slams y en tan solo tres años se adjudicó ocho de los 15 que hubo en juego -Wimbledon 2020 no se disputó por la pandemia- llegando a los 20 que hoy en día contemplan su palmarés.

Rafa Nadal ha ganado en ese periodo otros cuatro mientras que Federer solo uno. Gracias a estas cuatro temporadas increíbles, Djokovic, que parecía no tener al alcance las escandalosas cifras del mallorquín y el suizo, ha demostrado que es miembro del ‘Big Three’ de pleno derecho. Pero su ambición y su rivalidad sigue latente y el actual número uno quiere más. Ha soñado una y otra vez con convertirse en el mejor de la historia y seguirá en su empeño de dar ese ‘sorpasso’ que el domingo se le escurrió tras un mal partido ante un Medvedev que vivió el día perfecto.

Lágrimas por...

Djokovic aseguró en rueda de prensa que su llanto tras conseguir el break en el tercer set de la final y ras la derrota fue por un cúmulo de sensaciones: “Han sido muchas emociones. Esta derrota es dura, teniendo en cuenta todo lo que había en juego, pero a la vez sentí algo que no había sentido nunca aquí, en Nueva York. Los aficionados me han sorprendido gratamente con todo ese amor y esa energía que me han transmitido, y esa es la razón por la que lloré”, dijo. 

Rabia, dolor, frustración y también cariño y emoción... a saber.   

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