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WORLD SPORTS SUMMIT

Khabib dispara contra la UFC: "Quieren ‘trash talk’ y show… pero esto es deporte"

El excampeón invicto habla en Dubái de su nueva vida como entrenador y empresario: 500 luchadores bajo su programa, disciplina y un mensaje claro: "Esto no es un reality show"

Khabib, en uno de sus gimnasios en Daguestán

Khabib, en uno de sus gimnasios en Daguestán / FACEBOOK

David Boti

David Boti

Dubái

Khabib Nurmagomedov habló en Dubái durante la segunda jornada del World Sports Summit 2025 como alguien que ya no necesita gustar. Retirado del octágono, pero más activo que nunca en el negocio de las MMA, el daguestaní utilizó su charla con Rio Ferdinand para marcar una frontera clara entre lo que entiende por deporte… y lo que no. "Ellos quieren ‘trash talk’, quieren entretenimiento", dijo al referirse a la UFC y a las grandes promotoras. Y añadió la frase que resume toda su posición: "Pero al final del día, esto es deporte. Uno contra uno, y veremos quién es el mejor del mundo”.

Khabib no niega la lógica del negocio. La entiende. La ha vivido desde dentro. Pero no acepta que el espectáculo se coma al mérito. "No es ‘mejor bailarín’, no es ‘mejor corte de pelo’, no es ‘más seguidores’”, insistió. "Tiene que ser ‘el mejor contra el mejor". Para él, cuando el show decide quién pelea y quién no, el sistema deja de ser justo. "Veo promociones que siguen la política y no firman a ciertos luchadores. No me gusta. Tiene que ser justo".

Esa idea de justicia atraviesa toda su visión empresarial. Khabib explicó que, cuando llegó, le pidieron que se pusiera un apodo porque su nombre era “difícil”. “¿Por qué necesito un ‘nickname’? Tengo mi nombre”, respondió entonces. Eligió “Eagle” por Dagestán. Seis años después, recordó, “todo el mundo sabe mi nombre”. El mensaje es claro: no hay que construir personajes si el rendimiento habla.

Su estructura actual es la prueba. En Dagestán, Khabib dirige varios gimnasios que funcionan como una fábrica de luchadores. El dato impresiona: “Tengo 500 amateurs en mis gimnasios”. Quinientos jóvenes que quieren ser como él o como Islam Makhachev. Y ahí aparece la otra cara del negocio: la responsabilidad. “Todos quieren ser campeones”, dijo. “Pero no todos pueden”. Por eso, su sistema no deja espacio a la negociación.

Khabib y un gimnasio sin "libertad de expresión"

Cuando empezamos a entrenar, no hay libertad de expresión”, explicó sin rodeos. “Todo el mundo hace lo que yo digo. Si digo dentro o fuera, es así. No hay 50/50”. No es autoritarismo, es método. Y el resultado, según él, lo valida: “Tenemos campeones en casi todas las organizaciones… somos el mejor equipo”.

Khabib también habló del precio personal de este rol. Como entrenador, admite que el desgaste es mayor que cuando competía. “Cuando estoy fuera como coach es mucho más difícil”, confesó. “Solo puedo hablar, solo puedo dar consejo… no puedo usar mis manos”. Después de una pelea, dice, necesita días para recuperarse: “Me siento exprimido, sin energía”. Pero lo acepta como parte del liderazgo.

Islam Makhachev, junto a su 'maestro' Khabib Nurmagomedov

Islam Makhachev, junto a su 'maestro' Khabib Nurmagomedov / INSTAGRAM

Su manera de dirigir está directamente ligada a la educación que recibió. Su padre, Abdulmanap, aparece constantemente en su discurso. “Era muy recto, muy disciplinado”, recordó. Y citó una escena que define su filosofía: “Con 17 o 18 años crees que lo sabes todo… le das consejos a tu padre. Él te escucha y luego te dice: ‘Buen consejo. Ahora ve y haz lo que te dije’”. Para Khabib, eso no es dureza: es formación. “Tenemos que aceptar, tenemos que callarnos y aprender”.

Esa herencia es la que hoy traslada al negocio. Khabib no quiere un deporte convertido en circo. “Si queréis negocio, vale, 50/50”, concedió. “Pero no 100/0”. El equilibrio, insiste, es la clave.