Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Historia SPORT

Historia SPORT

UFC

El duro camino en la vida de Ilia Topuria: nacido en Alemania, criado en Georgia y hecho peleador en Alicante

Nacido en la región alemana de 'Halle', Topuria no tuvo un camino de rosas hasta llegar a la élite de las MMA en la UFC

Horario y dónde ver la pelea de Ilia Topuria vs Justin Gaethje

La pelea de UFC en la Casa Blanca será uno de los mayores eventos de la historia, dice Topuria

EFE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Nil Jaimejuan

Nil Jaimejuan

Washington

El próximo 14 de junio, Ilia Topuria (17-0) volverá a entrar en una jaula de la UFC en un escenario que hace unos años habría parecido imposible incluso para él. El campeón del peso ligero defenderá su cinturón ante Justin Gaethje en la Casa Blanca, dentro de un evento especial que ha convertido su próxima pelea en algo más que una defensa del título. Para la compañía es una noche histórica por la excentricidad de la cita. Donald Trump y decenas de invitados VIP harán acto de presencia ante un Topuria que, lejos del ruido mediático, hace otra parada en un recorrido que nunca tuvo una línea recta.

Nacido en Alemania, criado en Georgia y hecho un hombre en España

Ilia nació el 21 de enero de 1997 en Halle, Alemania, en una familia georgiana marcada por el desplazamiento. Sus padres habían salido de Abjasia, una región atravesada por el conflicto, y buscaron estabilidad lejos del Cáucaso. Alemania fue el primer punto del mapa, aunque no el lugar donde se construyó el peleador que hoy domina la UFC. Topuria era demasiado pequeño para guardar grandes recuerdos de aquella etapa. Su historia deportiva empezó después, cuando la familia regresó a Georgia, raíces que él lleva por bandera junto a la española antes de salir a la jaula.

Los Topuria, juntos desde su infancia

Los Topuria, juntos desde su infancia / INTERNET

Allí apareció la lucha. En Georgia, la lucha grecorromana forma parte de la cultura deportiva del país y ha sido históricamente una de sus grandes fuentes de campeones. El propio Ilia y su amigo y excampeón Merab Dvalishvili han sido los dos héroes nacionales en UFC el último lustro. Ilia empezó a practicarla junto a su hermano Aleksandre, con quien ha compartido prácticamente todo el camino y ahora ejerce de 'head coach' en su esquina.

La lucha le dio a Topuria una base que todavía se reconoce en su forma de pelear... aunque muchos la desconocen. El equilibrio, la potencia de cadera, la facilidad para cambiar niveles y esa sensación de que casi nunca está fuera de posición tienen mucho que ver con esos primeros años, aunque hoy en día la marca 'Matador' se relacione a potencia en los puños y capacidad noqueadora. Antes de ser un pegador temido en el octágono, Topuria fue un chico formado en un deporte duro, repetitivo y muy poco agradecido. Para muchos, Georgia a nivel de lucha y 'grappling' está al mismo nivel que la mítica región de Daguestán de dónde han salido tantos campeones como Khabib o Makhachev.

Alicante, un 'oasis' de tranquilidad

La familia volvió a moverse cuando Ilia era adolescente. En 2012 llegó a Alicante, donde sus padres ya buscaban una vida más estable. Tenía 15 años, una edad complicada para empezar de nuevo, aprender otro idioma y adaptarse a otro país. Pero fue precisamente en España donde su carrera empezó a tomar forma.

Ese gimnasio fue el Climent Club, un sitio que su madre descubrió tras ver a un hombre con orejas de coliflor en el autobús. Preguntó por si conocía un lugar donde sus hijos pudieran seguir luchando y ahí apareció el ya mítico Climent. Bajo la dirección de Jorge y Agustín Climent, Topuria descubrió el jiu-jitsu brasileño y empezó a entender las artes marciales mixtas como un deporte completo. Su evolución fue rápida. La lucha le había dado una estructura y el jiu-jitsu le abrió otro mundo.

Topuria en su etapa en el Climent Club

Topuria en su etapa en el Climent Club / CLIMENT CLUB

Aprendió a finalizar, a controlar posiciones, a atacar la espalda y a sentirse cómodo en el suelo. Durante años, esa fue su principal carta de presentación. Mucho antes de los KOs que le hicieron famoso, Topuria era un finalizador a ras de lona y a la mejor liga del mundo entró bajo esa etiqueta.

Su debut profesional llegó en 2015. Peleó en circuitos europeos, en eventos pequeños, ante rivales que no aparecían en grandes carteles, pero que formaron parte de una construcción necesaria. Sus primeras victorias llegaron por sumisión. Topuria ganaba y cerraba combates. No especulaba. Entraba, imponía su ritmo y encontraba la forma de acabar la pelea, algo parecida a esta versión 2.0 que vemos hoy en día.

De 'grappler' a uno de los mejores noqueadores de la historia

Fue ahí donde mezcló tres identidades deportivas: la lucha aprendida en Georgia, el jiu-jitsu desarrollado en Alicante y un boxeo que fue creciendo con los años hasta convertirse en una de las armas más respetadas de la compañía.

La llamada de la UFC llegó en 2020 en el 'peor' momento. Ilia todavía padecía síntomas del coronavirus cuando llegó la tan esperada llamada, pero no había otra respuesta que no fuese 'sí'. Topuria debutó contra Youssef Zalal en Abu Dhabi, en una pelea aceptada a corto aviso y resuelta por decisión unánime. No fue la actuación más brillante de su carrera, pero la victoria era lo único que importaba.

El KO de Topuria a Volkanovski

El KO de Topuria a Volkanovski / EFE

Se quedó cerca de finalizar al marroquí en los dos primeros asaltos, se desfondó y en el tercer sufrió de cardio. Entró en la mayor liga del mundo sin demasiada presentación y ganó. A partir de ahí, su ascenso fue cada vez más difícil de ignorar. KO's espectaculares ante Damon Jackson, Ryan Hall, Jai Herbert y actuaciones brillantes ante Bryce Mitchell, Josh Emmett… cada victoria fue añadiendo una capa nueva a su candidatura. Ante Emmet fue su primer 'Main Event' e incluso consiguió llevarse un asalto por 10-7, una 'rara avis' en la UFC.

El punto de ruptura llegó en febrero de 2024, cuando noqueó a Alexander Volkanovski y se proclamó campeón del peso pluma. Aquella noche dejó de ser una promesa europea para convertirse en campeón mundial. España le abrazó como una estrella propia y Georgia le recibió como un héroe nacional. Un año después, Topuria subió al peso ligero y noqueó a Charles Oliveira para conquistar un segundo cinturón. Lo hizo sin perder el invicto (primer doble campeón en la historia en conseguir este hito) y reforzando una idea que ya parecía evidente: su techo todavía no estaba claro.

Ahora llega la Casa Blanca. Nació en Alemania, creció entre raíces georgianas, se hizo peleador en Alicante y se convirtió en campeón en la UFC. Su historia no es simple, pero precisamente por eso funciona. Topuria no representa un único lugar ni una única etiqueta. Representa un recorrido. El de una familia que se movió buscando estabilidad, el de dos hermanos que empezaron luchando en Georgia y el de un gimnasio español que terminó formando a uno de los mejores peleadores del mundo.