UFC
Así es el corte de peso de Topuria para su combate con Gaethje: "Al estar en otra categoría, no hace falta hacer una restricción calórica. La diferencia es abismal"
El campeón deberá marcar 155 libras el sábado por la mañana para que el combate ante Gaethje sea oficial

Topuria sobre la báscula / EFE

El primer combate de Ilia Topuria en la Casa Blanca no será contra Justin Gaethje. Será contra la báscula. Antes de defender el cinturón del peso ligero ante el estadounidense, el hispanogeorgiano tendrá que cumplir con el límite exacto de la división: 155 libras, unos 70,3 kilos. Ese será el número obligatorio en el pesaje oficial antes de UFC Freedom 250 programado para el sábado por la mañana.
La diferencia respecto a su etapa en el peso pluma es enorme. Durante años, Topuria tuvo que bajar hasta las 145 libras, unos 65,7 kilos, un proceso mucho más agresivo para su cuerpo y que obligaba a su equipo a hilar muy fino en los últimos días de fight week. Lo pasaba muy (MUY) mal, tal y como puede verse en el recién estrenado documental 'Los Topuria', en el que vemos a un Ilia extremadamente delgado antes del combate ante Holloway.
Ahora, en el peso ligero, Ilia tiene algo más de margen. No significa que no haya corte de peso, pero sí que el proceso es mucho más llevadero que en sus anteriores combates y que puede hacer una vida mucho más cómoda, sin una dieta tan restrictiva.
El propio doctor Aldo Martínez, uno de los jefes de rendimiento de Topuria junto a Jesús Gallo, ya explicó a SPORT antes del combate ante Charles Oliveira que el salto a las 155 libras había cambiado por completo el ambiente del campamento. “Al estar en otra categoría, no hace falta hacer una restricción calórica, que es lo que provoca esos momentos en los que pasas un poquito de hambre. Eso lo habíamos vivido en todos los combates anteriores, en toda la carrera de Ilia. Pero esta vez es diferente, es algo mucho más llevadero”, explicó entonces.
Un corte menos salvaje, pero igual de controlado
Que Topuria compita ahora en el peso ligero no quiere decir que pueda relajarse. En una pelea por el cinturón no hay margen extra: debe clavar las 155 libras. La diferencia está en el camino hasta llegar ahí. En el peso pluma, el equipo tenía que llevar el cuerpo del campeón al límite. En el ligero, el proceso sigue siendo exigente, pero menos extremo.
“Ahora puede comer un poco más. Lógicamente sigue habiendo una bajada de peso, pero la diferencia es abismal. Antes rizábamos el rizo al máximo, íbamos al detalle más milimétrico; era como la Fórmula 1 de las artes marciales mixtas, especialmente en el corte de peso”, contaba Aldo a este diario.

Topuria en su recorte de peso ante Volkanovski / Armando Arorizo
El proceso durante la semana de pelea también está muy calculado. Aldo explicaba que en los días previos desaparecen la fibra y los carbohidratos almidonados, algo que por sí solo puede hacer que Ilia pierda entre 0,9 y 1,5 kilos. Después llega la carga de agua, que varía según el peso que marque al inicio de la semana. En función de esas cifras, el equipo calcula cuántos litros debe beber antes de iniciar el corte final.
“Puede ser entre 5, 5,5, 6 o hasta 6,5 litros. Luego, el jueves, empezamos con el proceso de corte: comienza a orinar, y no será hasta la tarde-noche cuando hagamos el recorte final”, detalló el doctor Aldo antes del UFC 317.
La importancia de dormir ya en peso
En los últimos combates, Topuria y su equipo han trabajado con una idea clara: intentar dejar los deberes hechos la noche anterior. Es decir, que Ilia pueda irse a dormir el jueves ya prácticamente en peso. Puede parecer un detalle menor, pero en un corte de peso no lo es y da mucha tranquilidad a todos.
“En los dos últimos combates, Ilia dio el peso por la noche y se fue a dormir con los deberes hechos. Nosotros nos adaptamos a lo que él prefiera. Si quiere dar el peso por la noche, eso también le permite beber un poco. Porque si das el peso el jueves por la noche, ya sabemos —porque conocemos bien a Ilia— que durante la noche va a perder unos 300 mililitros. Eso le permite beber esa misma cantidad de agua antes de dormir, y aunque pueda parecer poco, en estas circunstancias, te da la vida”, explicaba Aldo.
El rebote: de 70,3 a casi 79 kilos
Una vez Topuria marque las 155 libras en la báscula, empezará la segunda parte del proceso: la rehidratación. Ahí es donde el equipo del campeón vuelve a ser clave. El objetivo no es comer y beber sin control, sino recuperar el cuerpo de forma progresiva para que llegue al combate en las mejores condiciones posibles.

Recuperar peso es igual de importante que la deshidratación / Armando Arorizo
Aldo explicó a SPORT que lo primero que hace Ilia al bajarse de la báscula es tomar una bebida específica para empezar a hidratarse durante los primeros minutos. Después toma otra diferente. Todo está cronometrado porque el cuerpo no puede asimilar más líquido del que permite en ese momento. “Poco a poco, ese líquido va entrando en su organismo, que está muy bien preparado, con una buena composición de electrolitos y sales minerales. Eso permite rehidratar los diferentes compartimentos del cuerpo de forma progresiva”, explicó el preparador.
Cuando el sistema renal vuelve a activarse y el peleador empieza a orinar, llega el momento de introducir alimento sólido. También ahí hay un orden. No se trata de darse un atracón, sino de reconstruir poco a poco los depósitos del cuerpo. En esas 30 y pico horas entre el pesaje y el combate, la prioridad son los carbohidratos almidonados, mucho más que las proteínas o las grasas.
La estimación de Aldo para la pelea ante Oliveira era clara: Topuria podía entrar a la jaula en torno a los 78,5 kilos, medio kilo arriba o abajo. “Ese es el peso en el que él se mueve espectacularmente. Es como Spiderman dentro de la jaula”, resumió entonces. Lo más natural es que en este combate ante Gaethje el rebote sea muy parecido en cifras.
Un Topuria más fuerte para Gaethje
Ese dato es importante también para el combate ante Justin Gaethje. Topuria deberá marcar 70,3 kilos en la báscula, pero lo normal es que entre al octágono bastante por encima de ese peso, ya rehidratado y con el cuerpo mucho más lleno. No serán kilos de músculo ganados de un día para otro, sino agua, glucógeno y recuperación después de la deshidratación controlada.
La diferencia es que ahora ese rebote llega desde una categoría más natural para su cuerpo. En el peso pluma, Ilia tenía que exprimirse hasta un límite muy duro. En el ligero, sigue habiendo corte, pero no esa sensación de castigo extremo que acompañaba sus últimas peleas en las 145 libras. Eso le permite entrenar con más energía durante la semana, mantener mejor el buen humor y llegar al combate con más potencia. “Se nota en su sentido del humor: gastando bromas, contando chistes... Mantiene unos niveles de potencia altísimos, y eso se va a ver”, decía Aldo sobre el cambio de categoría.
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