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El gran dilema de los tenistas en Wimbledon: "Pierdo dinero por venir a Reino Unido"

Muchos tenistas evitan los torneos previos a Wimbledon sobre hierba en Reino Unido por el sistema fiscal británico

Novak Djokovic, tras la final de Wimbledon

Novak Djokovic, tras la final de Wimbledon / EFE

David Boti

David Boti

Cada verano, los mejores tenistas del mundo miran con deseo —y cierta prevención— al césped británico. Queen’s y Wimbledon, los dos grandes torneos de hierba previos a la segunda mitad de temporada, son citas ineludibles en el calendario.

Este año, el tercer Grand Slam se disputa entre el 30 de junio y el 13 de julio, pero hay una realidad que muchos prefieren esquivar: competir en Reino Unido puede salir caro. Muy caro.

El problema no está en el premio económico directo, sino en el sistema fiscal británico. En Reino Unido, los deportistas no residentes están obligados a tributar no solo por lo que ganan en suelo británico, sino también por una proporción de sus ingresos globales relacionados con el tenis. Es decir, una parte de los millones que un jugador gana por patrocinios con Nike, Adidas, Wilson, Rolex o bebidas energéticas pueden ser gravados por el simple hecho de haber pasado unos días compitiendo en Londres.

"Pierdo dinero si juego en Reino Unido", confesó incluso Rafa Nadal en 2011. Y no fue una frase al aire. Desde entonces, el español ha preferido hastaa finalizar su carrera preparar Wimbledon en torneos como Halle (Alemania), donde el trato fiscal es más favorable. Andy Murray, británico, lo entiende perfectamente: "No es que no les guste jugar aquí, es que económicamente no compensa".

Un castigo fiscal invisible

Para la Hacienda británica, cada día de estancia en el país para competir cuenta: partidos, entrenamientos, ruedas de prensa e incluso compromisos comerciales o sociales que formen parte del contrato del tenista. El cálculo es proporcional: si un jugador pasa 10 días en Reino Unido y compite 100 días al año, deberá tributar un 10% de sus ingresos globales relacionados con el tenis en el Reino Unido.

Eso afecta especialmente a los grandes nombres del circuito. Jugadores como Novak Djokovic, Carlos Alcaraz o Iga Swiatek —todos con contratos multimillonarios con marcas internacionales— se ven penalizados con cifras que pueden suponer cientos de miles de euros. Para muchos, el atractivo deportivo no compensa el impacto fiscal.

Wimbledon no perdona

A diferencia de otros eventos deportivos internacionales, como los Juegos Olímpicos de Londres 2012 o la final de la Champions League en Wembley, Wimbledon no ofrece exenciones fiscales a los participantes. La ley se aplica con rigor, incluso para leyendas del tenis. Roger Federer solo jugó Queen’s en una ocasión, en 1999. Desde entonces, su calendario siempre evitó ese torneo.

Federer y Djokovic, en la pista central de Wimbledon

Federer y Djokovic, en la pista central de Wimbledon / AFP

La Lawn Tennis Association (LTA), organizadora del torneo de Queen’s, ha intentado sin éxito negociar una excepción para atraer a más estrellas. Pero el Gobierno británico no ha cedido. "Es un tema de justicia fiscal", explican desde el Tesoro: "No vamos a crear un precedente que permita privilegios a deportistas por encima del ciudadano medio".

El dilema de competir o no

Así, muchos tenistas se encuentran ante una disyuntiva incómoda: jugar en Londres para preparar el Grand Slam más prestigioso… o proteger su economía. Algunos optan por entrenarse en academias privadas sobre hierba.

Otros, directamente, renuncian a Queen’s o Eastbourne, donde el nivel deportivo es alto pero el castigo fiscal es mayor. Wimbledon, claro, sigue siendo irresistible, aunque con un peaje más alto del que se habla públicamente.

"No es solo lo que ganas, es lo que dejas de perder", reflexiona un agente del circuito ATP. "Y Reino Unido se ha convertido en el país más caro del tenis para quienes más ganan".