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Sale a la luz el calvario de Jarry en el torneo de Roma: "Voy a llevar a tus hijos en un ataúd"

La esposa del chileno relata el acoso y el miedo vividos en Roma 2024, incluyendo amenazas de muerte y una intrusión en la habitación de sus hijos, tras el primer partido del tenista chileno

Jarry celebra el pase a la final del Masters 1000 de Roma

Jarry celebra el pase a la final del Masters 1000 de Roma / EFE

Albert Briva

Albert Briva

Lo que para Nicolás Jarry fue una de las mejores semanas de su carrera, con su primera final de Masters 1000 en Roma 2024, escondía una realidad mucho más inquietante fuera de la pista. Su familia vivió un episodio de acoso y miedo que ha salido de nuevo a la luz a través del testimonio de su esposa, Laura Urruticoechea.

Durante aquel torneo, en el que el chileno firmó una gran actuación hasta caer en la final ante Alexander Zverev, su entorno sufrió una situación extremadamente grave dentro del propio hotel.

Recibí mensajes como: ‘Voy a llevar a tus hijos en un ataúd’”, relató la mujer en una entrevista con Clay, explicando que las amenazas llegaron justo después del primer partido de Jarry en el torneo.

Pero lo más impactante fue lo que encontraron al regresar a la habitación de los niños. “Alguien había estado allí. Había fumado un cigarrillo y lo dejó en la cama. Las almohadas estaban alineadas en el suelo, como si quisiera decir: ‘Estuve aquí”, explicó.

La situación se repitió incluso en su propia habitación, con nuevos indicios de intrusión y objetos de los niños colocados sobre la cama. Un mensaje inquietante que dejó a la familia en estado de shock.

“Recuerdo el miedo que todos sentimos. Fue una invasión de nuestro espacio personal, muy intensa”, añadió.

Jarry celebra el pase a la final del Masters 1000 de Roma

Jarry celebra el pase a la final del Masters 1000 de Roma / EFE

Según su relato, la gestión del incidente por parte del hotel fue insuficiente. No se permitió contactar con la policía y las pruebas desaparecieron, mientras que las cámaras de seguridad dejaron de funcionar en ese momento.

“Solo nos ofrecieron cambiarnos de hotel. Pensé que garantizarían nuestra seguridad, pero no fue así”, lamentó.

El impacto de lo ocurrido fue más allá de lo emocional. Urruticoechea también desveló que el propio Jarry arrastra todavía consecuencias físicas derivadas de aquel episodio.

“Incluso hoy, cuando vuelve a su habitación, tiene que hacer ejercicios para ajustar su visión. Sus ojos y su cerebro no coinciden. No pueden imaginar lo difíciles que han sido esos mareos”, explicó.

Un testimonio que pone de relieve el lado más oscuro del tenis profesional, donde el éxito deportivo puede convivir con situaciones de extrema vulnerabilidad fuera de la pista.

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