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OPEN AUSTRALIA

Récord de millones para el Open de Australia

Habrá un 19% más para los campeones de ambos cuadros individuales, que cobrarán más de 2,7 millones de euros

Alcaraz y Djokovic en el pasado Open de Australia

Alcaraz y Djokovic en el pasado Open de Australia / Agencias

Albert Briva

Albert Briva

El Open de Australia 2026 marcará un antes y un después en la historia del torneo. El Grand Slam de Melbourne nunca había repartido tanto dinero como lo hará en la próxima edición, en la que el prize money alcanzará cifras récord tras un incremento del 16% respecto al año anterior.

El primer grande de la temporada refuerza así su posición como uno de los motores económicos del tenis mundial. Bajo la dirección de Craig Tiley, la organización ha impulsado una profunda remodelación del reparto económico, dando respuesta a una de las grandes demandas del circuito: una distribución más justa de los beneficios generados por los Grand Slam.

El montante total a repartir asciende a 111,5 millones de dólares australianos (74,7 millones de dólares estadounidenses), frente a los 96,5 millones del pasado curso. Un aumento que no solo beneficia a las grandes estrellas, sino que también pone el foco en los jugadores con menos recursos.

Una de las principales novedades es el incremento del 16% en las rondas de la fase previa, una medida orientada a mejorar las condiciones de los tenistas situados fuera del top-100 y a fomentar una mayor democratización del tenis profesional.

Además, todas las rondas del torneo —tanto en los cuadros individuales como en los de dobles— experimentarán un aumento mínimo del 10%. Los campeones y finalistas serán los grandes beneficiados: los ganadores de los cuadros individuales recibirán un 19% más, alcanzando cifras nunca vistas en el torneo tras años de premios congelados en la cúspide.

El Open de Australia también refuerza su apoyo logístico, con mejoras significativas en las ayudas para viajes y asistencia a jugadores y equipos, que en algunos casos aumentan hasta un 67%.

Un paso más en la evolución económica del tenis y un mensaje claro desde Melbourne: el crecimiento del deporte debe reflejarse, cada vez más, en quienes lo hacen posible dentro de la pista.