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Así es Rafa Jódar: el origen de un fenómeno inesperado

El tenista madrileño, de 19 años, ha escalado hasta el top 40 de la ATP en apenas cinco meses, sorprendiendo por su rápida progresión

La ovación del Madrid Open a Rafa Jodar tras caer ante Sinner

La ovación del Madrid Open a Rafa Jodar tras caer ante Sinner / TENNIS TV

Albert Briva

Albert Briva

La explosión de Rafa Jódar en el circuito ATP no ha sido fruto de la casualidad, aunque sí ha sorprendido por su velocidad. A sus 19 años, el madrileño ha pasado en apenas unos meses de ser un nombre prometedor a convertirse en una de las grandes sensaciones del tenis mundial.

Su historia, sin embargo, no empieza ahora. En 2024 conquistó el US Open júnior, un logro que confirmó su talento, pero lejos de dar el salto inmediato al profesionalismo, decidió tomarse un año de transición. Un periodo clave en su desarrollo personal y deportivo, en el que optó por un camino poco habitual: combinar tenis y estudios en la Universidad de Virginia.

Jódar celebra ante Sinner

Jódar celebra ante Sinner / EFE

Aquella etapa en Estados Unidos marcó un antes y un después. Jódar vivió solo por primera vez, se adaptó a un entorno nuevo y encontró un equilibrio entre formación académica y exigencia deportiva. “Me ayudó a madurar mucho”, ha reconocido en varias ocasiones. Su rutina combinaba clases por la mañana y entrenamientos intensivos por la tarde, en un contexto que le obligó a crecer más allá de la pista.

Nacido el 17 de septiembre de 2006 en Leganés, Jódar no procede de una familia vinculada al tenis. Sus padres son profesores, aunque su padre, Rafael, ha sido desde siempre su entrenador y figura clave. Ambos mantienen una relación muy estrecha, hasta el punto de que el propio jugador lo define con naturalidad: “Somos uno”. En los partidos, su padre ocupa siempre el box en solitario, una rutina que ya se ha convertido en imagen reconocible.

La educación ha sido otro pilar fundamental en su desarrollo. En casa, el mensaje era claro: sin estudios no hay tenis. Una filosofía que el propio Jódar ha interiorizado y que explica parte de su madurez tanto dentro como fuera de la pista.

UN ACIERTO TOTAL

Antes de centrarse exclusivamente en el tenis, también practicó fútbol, pero en la adolescencia tuvo que elegir. Apostó por la raqueta y el tiempo le ha dado la razón.

Su salto al profesionalismo llegó en 2026. Y fue inmediato. En apenas cinco meses, Jódar ha escalado hasta el top-40 del ranking ATP. Ganó en Marrakech, alcanzó semifinales en Barcelona y en el Mutua Madrid Open se convirtió en el gran foco local ante la ausencia de Carlos Alcaraz.

En la Caja Mágica confirmó que lo suyo va muy en serio. Solo Jannik Sinner, número uno del mundo, fue capaz de frenarle, y no sin dificultades. El italiano, de hecho, no dudó en elogiarle públicamente.

UN CHICO NORMAL

Su progresión en 2026 ha sido meteórica. Comenzó el año fuera del top 800 y en cuestión de semanas se ha instalado entre los mejores, con opciones reales incluso de ser cabeza de serie en Roland Garros. Ha sumado victorias de peso, incluido su primer triunfo ante un top 10, y ha demostrado una capacidad de adaptación poco común.

Más allá de los números, lo que más llama la atención es su cabeza. Jódar evita comparaciones, rehúye la presión y mantiene un discurso impropio de su edad. “Pase lo que pase, nunca cambiaré”, ha asegurado.

Fuera de la pista, mantiene una vida sencilla. Le gusta el ajedrez, la música —especialmente Coldplay— y sigue el fútbol con pasión, teniendo a Jude Bellingham como referente. Detalles que ayudan a dibujar el perfil de un jugador que crece a gran velocidad… pero con los pies en el suelo.

El tenis español ya tiene nuevo nombre propio. Y todo indica que esto no ha hecho más que empezar.