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¿Por qué obligaron a Alcaraz a quitarse la Whoop antes de jugar en Australia?

Alcaraz se retiró la pulsera inteligente de la muñeca tras las indicaciones del jueza de silla, Marija Cicak

La juez de silla ordenó a Alcaraz a quitarse la pulsera Whoop

La juez de silla ordenó a Alcaraz a quitarse la pulsera Whoop / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Carlos Alcaraz volvió a meterse entre los ocho mejores del Open de Australia por tercer año seguido. El número uno del mundo superó a Tommy Paul en un encuentro exigente y muy disputado, que resolvió en tres sets por 7-6, 6-4 y 7-5, demostrando solidez en los momentos clave.

Sin embargo, el Open de Australia nos ha dejado una imagen sorprendente. Antes del inicio de su partido contra el estadoudinese, la jueza de silla le pidió a Alcaraz que se quitara un dispositivo que llevaba oculto bajo la muñequera derecha y el español obedeció sin protestar, retrasando unos segundos el arranque del encuentro.

La juez ordenó a Alcaraz la retirada de una pulsera

Se trataba de una Whoopm, una pulsera inteligente enfocada en la salud y el rendimiento físico, muy usada por deportistas profesionales y personas que entrenan con regularidad. A diferencia de los relojes deportivos, no tiene pantalla: su función no es mostrar información en el momento, sino recoger datos del cuerpo las 24 horas.

Este dispositivo mide parámetros como la frecuencia cardíaca, la variabilidad del pulso, el nivel de esfuerzo diario, la calidad del sueño y la recuperación física. Con esos datos, la plataforma analiza cómo responde el cuerpo al entrenamiento, al descanso y al estrés.

La Whoop se ha popularizado en el deporte profesional porque permite afinar la planificación de entrenamientos y prevenir el sobreesfuerzo. Su funcionamiento está ligado a una suscripción y a una aplicación móvil, desde donde se interpretan todos los datos recogidos por la pulsera.

Pero las normativas de la ATP, la ITF y los torneos de Grand Slam restringen el uso de dispositivos que puedan enviar o recibir datos en tiempo real desde la pista. Estas reglas buscan evitar cualquier forma de comunicación externa, ya sea con entrenadores, equipos técnicos o incluso terceros vinculados a apuestas. En cambio, sí se toleran objetos pasivos, como relojes convencionales o accesorios que no tengan conexión ni funciones avanzadas.

Alcaraz había disputado rondas anteriores del torneo con la pulsera puesta sin que se le indicara nada. Sin embargo, una vez advertido, el jugador aceptó la decisión con naturalidad y continuó con su rutina habitual. El propio tenista explicó después que entiende la norma, aunque destacó la utilidad de este tipo de tecnología para cuidar el cuerpo y gestionar el descanso.