ROLAND GARROS
La nueva era del tenis tiene nombre propio: Marta Kostyuk
La ucraniana alcanza las semifinales de Roland Garros por primera vez tras ganar 16 partidos seguidos sobre arcilla y enlazar títulos en Ruán y Madrid

Marta Kostyuk celebra el pase a semifinales de Roland Garros / EFE
Hay jugadoras que ganan partidos y otras que representan algo más. Marta Kostyuk pertenece a esta segunda categoría. Mientras Roland Garros busca a sus nuevas protagonistas, la ucraniana se ha abierto paso hasta las semifinales por primera vez en su carrera tras derrotar a su compatriota Elina Svitolina por 6-3, 2-6 y 6-2. Un resultado que confirma lo que la temporada de tierra batida venía anunciando desde hace semanas: Kostyuk ya no es una promesa, sino una de las grandes realidades del circuito.
Su victoria en París fue la decimosexta consecutiva sobre arcilla. Un registro que explica por sí solo la dimensión de su momento. A sus 23 años, la número 15 del mundo ha enlazado los títulos de Ruán y Madrid para convertirse en una de las jugadoras más dominantes de la gira europea. Ahora está a un solo paso de la final de Roland Garros.

Kostyuk, semifinalista en Roland Garros / EFE
Pero la historia de Kostyuk va mucho más allá de los resultados. La ucraniana comenzó el torneo entre lágrimas después de revelar que un misil ruso había impactado a apenas cien metros de la casa de sus padres. Desde entonces, cada victoria ha estado acompañada de un mensaje hacia su país. Tras eliminar a Svitolina, volvió a recordarlo sobre la pista Philippe Chatrier.
"Hemos vuelto a tener una noche difícil en Ucrania. Quiero dedicar esta victoria a los ucranianos y a su resistencia", afirmó.
Esa capacidad para competir al máximo nivel mientras carga con una realidad imposible de ignorar es parte de lo que ha convertido a Kostyuk en una de las figuras más singulares del tenis actual. Su postura firme respecto a la guerra, sus decisiones dentro y fuera de la pista y su negativa a separar completamente deporte y realidad han moldeado una personalidad que trasciende el ranking.
No es casualidad que su figura conecte con el mensaje que varias marcas están tratando de proyectar en el tenis contemporáneo. Wilson, por ejemplo, acaba de presentar el nuevo capítulo de su línea Wilson Sport Professionals, una colección inspirada en la Era Open de 1968, el momento en que el tenis inició una transformación histórica marcada por la libertad, la individualidad y la ruptura de viejas barreras.
Más de medio siglo después, Kostyuk parece representar muchos de esos valores. No porque desafíe las normas estéticas de otra época, sino porque ha construido una identidad propia en un deporte cada vez más globalizado. En una era donde la personalidad de los jugadores tiene tanto peso como sus golpes, la ucraniana ha encontrado una voz reconocible y una forma de competir inseparable de sus convicciones.
"Había una sensación de progreso, individualidad y posibilidad tanto dentro de París como dentro del propio tenis", explicó Joelle Michaeloff, directora creativa de Wilson Sportswear, durante la presentación de la colección inspirada en aquel momento histórico.
Ahora le espera otro desafío de enorme magnitud. En semifinales se medirá con la rusa Mirra Andreeva, a quien ya derrotó en la final de Madrid. Será un duelo entre dos de las grandes representantes de la nueva generación, pero también un enfrentamiento cargado de simbolismo por todo lo que rodea a Kostyuk desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
París fue en 1968 el escenario de una revolución para el tenis. Cincuenta y ocho años después, la ciudad vuelve a contemplar el ascenso de una jugadora que, a su manera, también está escribiendo una nueva era.
