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OPEN AUSTRALIA

Alcaraz: "Que estuviera Nadal lo hizo todo más bonito"

El murciano habló en la sesión de fotos del campeón

Carlos Alcaráz levanta la copa en el jardín botánico de Melbourne

Carlos Alcaráz levanta la copa en el jardín botánico de Melbourne / EFE

Albert Briva

Albert Briva

Carlos Alcaraz todavía saborea lo que consiguió en Melbourne. El murciano confesó este lunes que ganar el Open de Australia fue “muy, muy bonito”, no solo por el título, sino por todo lo que lo rodeó: las dudas previas, el trabajo detrás y una final histórica ante Novak Djokovic, con Rafael Nadal siguiendo el partido desde el palco.

“Después de cómo venía entrenando y cómo me sentía, lograrlo fue increíble”, explicó Alcaraz a EFE, aún emocionado tras completar el Grand Slam y convertirse en el jugador más joven de la historia en hacerlo.

El rival y el escenario no hicieron más que aumentar la dificultad. “Jugar una final así contra Novak impone mucho. Tiene un aura especial, parece que no se pone nervioso y eso te hace dudar”, reconoció el número uno del mundo. Pero una vez superado el reto, la sensación fue única: “Sientes que has derribado una gran barrera”.

Otro ingrediente especial fue la presencia de Nadal. “Rafa es mi ídolo. Que estuviera ahí viendo el partido significó mucho para mí y lo hizo todo aún más bonito”, confesó.

rafa nadal en el open de australia

rafa nadal en el open de australia / JOEL CARRETT

El torneo no empezó fácil. Alcaraz admitió que las dudas fueron más internas que externas, en su primer partido oficial de la temporada. “Me gusta estar bien desde el principio y no tener buenas sensaciones me dejó tocado”, explicó. En ese momento, el apoyo de su equipo y de su entrenador, Samu López, fue clave para mantener la calma y confiar en que el nivel acabaría llegando.

Tras superar Australia, el español ya piensa en lo que viene, aunque sin obsesionarse. “Los grandes objetivos son los Grand Slam, los Masters 1000, la Copa Davis y las Finales ATP”, apuntó, con la ambición intacta.

Pese al desgaste físico acumulado, especialmente tras la dura semifinal ante Zverev, Alcaraz dejó claro que en una final así el cansancio no existe. “En una final de Grand Slam tiras hacia adelante, da igual cómo esté el cuerpo”.

Y el recuerdo de Melbourne será para siempre. El murciano ya planea un nuevo tatuaje: “Será un canguro y la fecha”, adelantó. Un símbolo más de un día que ya es historia del tenis.