Una piedra extraterrestre trae a la Tierra los restos de una supernova

Una piedra extraterrestre trae a la Tierra los restos de una supernova

Una muestra de 3 gramos de la piedra Hipatia. Los investigadores encontraron un patrón consistente de 15 elementos en la piedra: el patrón es completamente diferente a cualquier cosa en nuestro Sistema Solar.
| Crédito: Romano Serra.

Los análisis químicos determinan que no se originó dentro del Sistema Solar

Un conjunto de nuevos análisis indican que la piedra denominada Hypatia, descubierta en el desierto egipcio, podría ser la primera evidencia tangible encontrada en la Tierra de una explosión de supernova del tipo Ia. Estas extrañas supernovas son uno de los eventos más energéticos que tienen lugar en el Universo.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica, ha confirmado mediante análisis químicos de máxima complejidad que la piedra "Hypatia", encontrada en 1996 en el suroeste de Egipto, no proviene de ningún fenómeno o evento cósmico característico del Sistema Solar o de su área cercana en la Vía Láctea. En cambio, los elementos descubiertos en la piedra indicarían que sería la primera evidencia hallada en la Tierra de una explosión de supernova tipo Ia.

Una supernova inusual

Una supernova Ia es una variedad de supernova que ocurre en sistemas binarios, o sea compuestos por dos estrellas. Vale recordar que una supernova es una explosión estelar que puede manifestarse de forma muy notable en el cosmos. En el caso de la variedad Ia, tiene lugar cuando una enana blanca, conformada por el "cadáver" de una estrella semejante al Sol, absorbe material de su estrella compañera. Cuando alcanza una masa equivalente a 1,4 masas solares, desencadena una explosión cuya luminosidad y potencial energético se encuentra entre los eventos más intensos en el Universo. 

De acuerdo a una nota de prensa, el origen extraterrestre de la piedra "Hypatia" se determinó en 2013 y se confirmó en 2015, sobre la base de las características de los isótopos de argón, helio, neón, xenón y nitrógeno identificados en el objeto. Ensamblando una línea de tiempo que se remonta a las primeras etapas de la formación de la Tierra, nuestro Sol y los otros planetas de nuestro Sistema Solar, los científicos rastrearon una serie de pistas químicas muy inusuales en un pequeño fragmento de la piedra. 

El viaje de Hipatia hasta la Tierra

Según las conclusiones del nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Icarus, los científicos verificaron que luego del estallido de la supernova de tipo Ia, el cuerpo original que contenía a la piedra Hipatia se convirtió en una roca sólida, en algún momento dentro de las primeras etapas de formación de nuestro Sistema Solar. Todo indica que este proceso probablemente ocurrió en una parte exterior fría de nuestro vecindario cósmico, por ejemplo en la nube de Oort o en el cinturón de Kuiper.

Posteriormente, la roca madre de Hypatia comenzó a precipitarse hacia la Tierra. El calor de entrada en la atmósfera terrestre, combinado con la presión del impacto en el Gran Mar de Arena en el suroeste de Egipto, creó micro-diamantes y pulverizó a la roca madre. En consecuencia, la piedra extraterrestre recogida en el desierto debe ser solo uno de los innumerables fragmentos del enorme objeto que impactó originalmente.

Para llegar a este descubrimiento, los investigadores siguieron un camino alternativo al habitual para esta clase de estudios. En lugar de explorar todas las increíbles anomalías que presenta Hypatia, buscaron la presencia de una unidad subyacente. Se plantearon determinar si existía algún tipo de patrón químico consistente en la piedra. Así, luego de seleccionar cuidadosamente 17 objetivos en la pequeña muestra para su análisis, pudieron precisar las características de 15 de ellos: eran los “ingredientes químicos” característicos de una supernova del tipo Ia.

Referencia

The chemistry of the extraterrestrial carbonaceous stone "Hypatia": A perspective on dust heterogeneity in interstellar space. Jan D. Kramers et al. Icarus (2022). DOI:https://doi.org/10.1016/j.icarus.2022.115043

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