'La escapada': 60 años de la 'road movie' mediterránea por excelencia

'La escapada': 60 años de la 'road movie' mediterránea por excelencia

Fotograma de La escapada.
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Se cumplen seis décadas del rodaje de la obra maestra de Dino Risi, al que le bastó una jornada de sofocante Ferragosto para retratar a la sociedad italiana de la época

Si las Navidades son fechas que invitan a ver ¡Qué bello es vivir! y la Semana Santa, Ben-Hur, la película que mejor encaja con la virgen de agosto es, sin lugar a dudas y con permiso de Jonás Trueba, Il sorpasso, cinta de Dino Risi traducida al castellano como La escapada y al inglés como Easy Life, un título que tanto podría significar La vida fácil como La vidorra, porque La escapada va justamente de eso, de la vida y cómo disfrutarla a fondo.

"He pasado contigo los dos días más felices de mi vida, de verdad", le confiesa Roberto, interpretado por Jean-Louis Trintignant, a Bruno Cortona, un tarambana encarnado por Vittorio Gassman a quien el joven había conocido apenas 48 horas antes. Urgido por la necesidad de hacer una llamada imperiosa, Bruno recorre esa città vuota que es Roma en Ferragosto buscando sin éxito un teléfono público. Al volante de su Lancia Aurelia equipado con estridente "claxon bitonale", Bruno da vueltas y vueltas por la ciudad hasta que atisba a Roberto, que mira hacia a la calle desde una de las ventanas de su casa. Tras cruzar con él algunas palabras, el joven accede a que suba a su domicilio para hacer esa llamada que no puede esperar. Una vez arriba, ante los apuntes y los libros del cuarto año de la carrera de Derecho, Bruno entiende la razón por la que Roberto está atrapado ese día en Roma.

Vittorio Gassman, Jean-Louis Trintignant y un Dino Risi en estado de gracia firmaron una emotiva oda a la vida

"Hoy es Ferragosto, mi madre dice que trabajar en festivo no rinde", le comenta un expansivo Cortona que, agradecido, le anima a dejar los estudios por un rato y salir juntos a tomar un aperitivo, "siempre que encontremos un bar abierto". Vaya si lo encuentran. A partir de ese momento, Vittorio Gassman, Jean-Louis Trintignant y un Dino Risi en estado de gracia firman una emotiva oda a la vida que, como la propia existencia, acaba mal. O bien, porque la importancia de una vida valiosa no se mide en términos de longevidad sino de intensidad y goce.

El milagro italiano

Aunque suele asociarse al Neorrealismo con las películas sobre los desastres de la guerra y la miseria de la postguerra firmadas por realizadores como Rosselini o De Sica, los historiadores diferencian en ese movimiento cinematográfico otras dos etapas. Una segunda más optimista en la que se enmarcarían, por ejemplo, los títulos de la serie como Pan, amor y… y una tercera postneorrealista, en la que se abordaría el llamado milagro económico italiano con sus luces y sus sombras.

Pertenecerían a ese tercer grupo aquellas películas firmadas por, entre otros, FelliniAntonioni Risi que relatan las ilusiones y las angustias de la sociedad burguesa y de esa emergente clase media italiana que empezaba a disfrutar de lujos como la Vespa, los utilitarios y los electrodomésticos. Desde neveras a transistores, pasando por televisores, Olivettis Lettera y pick-ups, con los que pasar el rato escuchando esa música moderna de origen estadounidense que hacía furor en la época. Por ejemplo, Saint Tropez Twist de Peppino di Capri o Guarda come dondolo de Edoardo Vianello, dos populares temas del pop italiano que, junto a Quando, quando de Emilio Pericolo, formaban parte de la banda sonora de La escapada junto a la partitura del compositor Riz Ortolani.

Aunque estuviera inspirada en esa coyuntura histórica, la idea original de La escapada eran varios viajes realizados por el propio Dino Risi junto a personajes muy parecidos a Bruno Cortona. Entre ellos, Pio Angeletti, productor de cine que un buen día le preguntó a Risi: "¿Me acompañarías a comprar cigarrillos a Suiza?". Cuando se quiso dar cuenta, el realizador y el productor habían visitado los estancos de la Confederación Helvética y estaban comiendo en el Principado de Liechtenstein, a más de tres horas de Milán, ciudad de la que habían partido esa misma mañana.

"Si tuviera que elegir una sola de mis películas elegiría esta. Entre otras cosas porque, por primera vez, Risi me dio un papel protagonista", recordaba Vittorio Gassman, que bordó un personaje pensado originalmente para Alberto Sordi, actor que no pudo aceptar la oferta por tener firmado un contrato en exclusiva con Dino de Laurentiis. En todo caso, no fue Risi el que pensó en Gassman como sustituto de Sordi. De hecho, la opinión que tenía sobre él el director no era del todo buena ya que, según Risi, si Arroz amargo no era una buena película se debía, en buena parte, al deficiente trabajo de Gassman. Tuvo que ser el joven productor Mario Cecchi Gori el que insistiera en contratar al actor que, tras la experiencia de La escapada, rodaría nada menos que 15 títulos más con Risi. Entre ellos, La marcha sobre RomaMonstruos de hoy y Perfume de mujer que, a pesar de su éxito posterior, con premio de Cannes para Gassman y nominación al Oscar incluida, originalmente fue un fracaso. Exactamente igual que La escapada.

Fotograma de 'La escapada'. |

Ferragosto en Navidad

Rodada en el verano de 1962 en un ambiente de camaradería y espontaneidad —"el 40% de la película fue improvisada", recordaba Gassman—, La escapada fue estrenada las Navidades de ese mismo año con tan malos resultados, que Cecchi Gori lamentó angustiado: "Estoy arruinado".

Poco a poco, 'La escapada' fue calando entre los aficionados e inspirando a una nueva generación de cineastas

"La crítica italiana nunca ha tratado bien a las comedias. A mí me empezaron a valorar en Francia", recordaba Dino Risi sobre su carrera y, especialmente, sobre La escapada. La cinta era una coproducción italo-francesa que, a diferencia de lo que había sucedido en Italia, funcionó muy bien cuando se estrenó en el país vecino. Esta reacción animó a los distribuidores a darle una segunda oportunidad y presentarla a festivales como el de Mar del Plata, en el que Risi fue premiado como mejor director.

Poco a poco, La escapada fue calando entre los aficionados e inspirando a una nueva generación de cineastas, que la consideraban una película de culto. Dennis Hopper, por ejemplo, reconoció que se había inspirado en ella para escribir y rodar Easy Rider, Scorsese también mostró su admiración por la película de Risi y, durante años, varios profesores de la escuela de cine de Los Ángeles la proyectaban en sus clases, hasta el punto de desarrollar peculiares teorías sobre sus posibles significados. Por ejemplo, aquella que sostenía que, si se traza sobre un mapa el recorrido que realizan Bruno y Roberto desde Roma a la Toscana, el resultado es un signo de interrogación, quiera significar eso lo que signifique.

Fotograma de 'La escapada'. |

A principios de los 90, La escapada era ya considerada una obra indiscutible del séptimo arte. En 1996, el Lancia Aurelia formó parte de la exposición sobre los 100 años del cine italiano que se celebró en Cinecittá y, en los últimos años, tanto Alexander Payne como Vittorio Cecchi Gori, hijo de Mario, han expresado su deseo de hacer un remake de la cinta. De hecho, uno de los directores que se barajaban para dirigirla, al menos la producción italiana, era Mario Risi, hijo de Dino y realizador cinematográfico como él.

"Es muy difícil que se lleve a cabo. Meterse en un proyecto de este género es algo casi suicida. Habría que hacer una película totalmente diferente y, en mi caso, renovaría esa comparación que he sufrido toda mi vida sobre que 'era mejor el padre'. Seguramente sea así, pero, en un momento dado y debido a la insistencia de Cecchi Gori, me surgió una idea que no era mala", comentaba hace un par de años en el programa de la televisión italiana Effetto Notte Mario Risi, que no quiso dar más detalles sobre ese posible remake, salvo la pareja de actores que interpretarían los papeles de Gassman y Trintignant: "Pierfrancesco Favino y Luca Marinelli". Si bien no es un proyecto que pinte demasiado bien, como deja claro La escapada, la vida es elegir y, lo que para algunos puede ser una enorme equivocación, para otros pueden ser los mejores dos días de su vida.