Maldito diario: Kylian Mbappé

Maldito diario: Kylian Mbappé

Mbappé en un encuentro con el PSG
| AFP7 vía Europa Press

Parece que Neymar no fue lo único que el PSG le quitó al Barça de Bartomeu; también le han robado una de sus mejores ideas

En París están empeñados en dejarme en una mala posición, y no me refiero solo a que el nuevo míster, Christophe Galtier, insista en ponerme de '9'

Querido diario. ¿Has visto lo que han publicado sobre mí en las últimas horas? No, no me refiero a lo de que me voy del PSG en invierno. No, tampoco a lo de que Al-Khlelaïfi me dejaba marcharme al Liverpool pero vetaba al Madrid. Te hablo de que mi club, el que me paga el sueldo y hace todo lo posible para retenerme, abrió cuentas falsas en las redes sociales para hablar mal de mí (y de unos cuantos más de sus ‘enemigos’). Como si no hubiera suficientes trols reales que se pasan el día dedicándome lindezas... ¡No hace falta que se las inventen! Parece que Neymar no fue lo único que el PSG le quitó al Barça de Bartomeu; también le han robado una de sus mejores ideas. En París están empeñados en dejarme en una mala posición, y no me refiero solo a que el nuevo míster, Christophe Galtier, insista en ponerme de delantero centro; me pasé el verano pidiendo un nueve, no pidiendo que me pusieran a mí de nueve. ¿Ves cómo no captan mis mensajes? Y ahora quieren hacerme quedar como un mercenario usando el Twitter para malmeter. ¿Te imaginas que yo también usara las redes para criticar abiertamente, qué sé yo, a mi entrenador? Vale, sí, también lo hago un poco. Pero solo con hashtags y emoticonos. Soy un tipo sutil. ‘Quien te entienda, que te compre’, me dicen algunos compañeros. ¡Pero si eso es lo que quiero! ¡Que me compre alguien que me comprenda! Florentino, por ejemplo. Y si puede ser en enero, mejor que mejor, que a este paso, después del Mundial la temporada se me va a hacer larga. En Madrid tienen ganas de verme, no hay duda. Si hasta insinuaban esta semana que me iba a pasar por allí a ver una corrida de toros en Las Ventas, durante el día de la Hispanidad y junto a Sergio Ramos. Más español imposible. Un poco más y me regalan el pasaporte como si fuera un jugador de baloncesto cualquiera. Pero al final no pude acudir. Aunque casi que mejor: ver a un montón de gente con mucho dinero y pocas luces aplaudir a un ser en su plenitud antes de matarlo en público me recuerda demasiado a mi propia carrera en el PSG. La diferencia es que el toro no firmó un contrato y yo sí. Maldita la hora.