Maldito diario

Estamos logrando que Arabia hoy sea un país mucho más democrático

Los saudíes están contentos de tener a los mejores jugadores de La Liga de España en su territorio y no paran de sonreír

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Sport by Panenka

Querido diario, escribo desde Arabia Saudí, donde volvemos a disfrutar de la Supercopa más emocionante. Y no me refiero solo a la emoción que se vive en los partidos (¿en qué otra competición puedes ver a los mejores equipos españoles jugando entre ellos? No me suena ninguna otra, la verdad….).

Lo que me pone los pelos de punta es comprobar cómo, gracias al gesto de llevar nuestro fútbol al golfo Pérsico, estamos logrando que Arabia hoy sea un país mucho más democrático. Somos los Reyes Magos de Oriente pero al revés: llegamos cuando se acaban las Navidades, venimos de Occidente, nuestros regalos no cuestan dinero (hablamos de traer derechos humanos de una forma bastante gratuita) y, más que repartir carbón a los que han sido malos, preferimos ser buenos para que nos toque algo de los que reparten el petróleo.

Ah, y tampoco somos de tirar caramelos. Tal y como estamos en la RFEF, aquí no se tira nada. De hecho, los caramelos nos los llevamos nosotros de vuelta. Un caramelito de 30 millones al año. ¿Quién no comprende a estas alturas que es lógico que la Supercopa se juegue en Arabia Saudí hasta 2029? Las quejas son anecdóticas.

Leo que solo han protestado jugadores como Raúl García o Amnistía Internacional (¿esta dónde juega? Tengo que ponerme al día con el fútbol femenino). Con lo contentos que están los saudíes de tener a los mejores jugadores de La Liga de España en su territorio. No dejan de sonreír. Todos. Hombres y mujeres. O eso parece: la COVID debe estar pegando fuerte, porque me comentan que por aquí es recomendable tener la boca tapada (¿o era cerrada?).

Pero pese a las dificultades, estimado diario, ha valido la pena. Hemos creado el campeonato más emocionante donde antes no había más que un torneo de verano. Los aficionados están mucho mejor en su casa viéndolo por la tele ahora que refresca que aguantando el calor de agosto en su propio estadio. A Tebas seguro que le molesta que le coma la tostada de esta manera. A ver si él va a poder ser el único al que acusen de blanquear a una dictadura. La mía, por lo menos, todavía existe. ¡Chúpate esa, Javier!

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