Gianluca Pagliuca: “El gol de Koeman me provoca escalofríos”

Gianluca Pagliuca: “El gol de Koeman me provoca escalofríos”

Pagliuca jugó en la Sampdoria de 1986 hasta 1994
Pagliuca jugó en la Sampdoria de 1986 hasta 1994 | EN RADFORD/ALLSPORT vía PANENKA

El portero, que defendió la meta de la Sampdoria, repasa con Sport Dossier las claves del éxito de un equipo que no ha vuelto a ganar ningún título

“Me quedaré siempre con la belleza de jugar una final en Wembley contra ese Barcelona”

Los únicos títulos de la Sampdoria se concentran en el período que va de 1984 hasta 1994. Diez años de éxitos que nunca más se han vuelto a repetir. Ese equipo contaba con jugadores de altura como Toninho Cerezo, Attilio Lombardo, Roberto Mancini, Gianluca Vialli o el mismo portero, un Gianluca Pagliuca que se convirtió en uno de los mejores guardametas de Europa durante los años 80 y 90. El boloñés fichó por la ‘Samp’ en el verano de 1986, siete años después de que el empresario Paolo Mantovani comprara el club y lo ascendiera a la Serie A y dos años después del primer título, una Coppa Italia que se convertiría en el inicio de una etapa inolvidable que pudo culminar con una Copa de Europa, la de 1992, en la final de Wembley. Sin embargo, se encontró con el Barça de Johan Cruyff. Pagliuca repasa aquellos maravillosos años en una entrevista para Sport Dossier.

¿Qué recuerda de la primera llamada de Mantovani?

Yo jugaba en el Bolonia y fui convocado para jugar el torneo de Viareggio. Lo hice bien y, al acabar, la Sampdoria decidió comprarme. Ese año contrataron a Boskov de entrenador y ficharon a Briegel, Toninho Cerezo y otros que marcaron el inicio de aquella ‘Samp’.

¿Qué le contó del ambicioso proyecto de la Sampdoria?

Él quería que yo me convirtiera en el portero de la Sampdoria del futuro, porque tenían mucha confianza en mí. Me ficharon por 300 millones de liras y me demostraron confianza ciega. Fue algo que me enorgulleció. Y al final fui ese portero de futuro que querían cuando me compraron.

¿Cómo se explica el crecimiento del equipo desde la Serie B hasta el título de liga y las tres finales europeas?

Fue una escalada importante. Ese era un proyecto a largo plazo. Cada año debíamos mejorar. Mantovani compró jugadores jóvenes muy buenos, con muchísima proyección, como Mancini, Vialli o Mannini. Luego llegaron Vierchowod, Lombardo o Dossena. Algunos ya tenían una calidad enorme y otros eran jóvenes con un gran futuro. El equipo se reforzaba cada año con el objetivo de mejorar el grupo con jugadores importantes.

La Sampdoria no había ganado nada antes. Su palmarés estaba a cero. Se hace difícil explicar cómo ganó tantos títulos en apenas diez años.

Fue mérito del club. Era una entidad muy fuerte. Mantovani y el director deportivo, Paolo Borea, eran ambiciosos e hicieron un equipo grande a nivel europeo. Llegamos a las dos finales de Recopa y a la final de la Copa de Europa. Ganamos tres veces la final de Coppa y un Scudetto magnífico. Cada año ganábamos algo o llegábamos al tramo final con opciones de levantar títulos. Eso fue verdaderamente mérito del presidente, que apostó por la gente adecuada como el director deportivo o Boskov, un entrenador con experiencia.

¿Por qué no puede suceder ahora? ¿Por qué el Scudetto se lo reparten siempre la Juventus, el Inter y el Milan?

No sucede porque las televisiones le dan mucho dinero a los grandes clubes, mientras que los más pequeños ganan menos. Juventus, Inter y Milan reciben entre 200 y 250 millones por temporada. Es hasta cierto punto normal que la competición no pueda ser más igualada. Solo están esos tres y no hay espacio para otros.

¿La clave de ese éxito fue contar con varios jugadores jóvenes y alguna estrella como Mancini, Vialli y Lombardo?

Sí, obviamente. Cada año, el objetivo era mejorar. Teníamos a siete u ocho jugadores jóvenes con mucho futuro y luego, poco a poco, iban llegando cracks siempre adaptables al sistema de Boskov. Así conseguimos un grupo perfecto para empezar a ganar.

Pagliuca y Lombardo fueron dos de las grandes estrellas de esa Sampdoria

| LIVE BRUNSKILL/ALLSPORT vía PANENKA

Ha dicho que Mantovani tenía mucha ambición. ¿Pero hasta qué punto tenía la ambición de ganarlo todo?

Era ambicioso, pero no había que ganar títulos a la fuerza. No lo expresaba así. Los títulos fueron la consecuencia de una buena gestión y de acertar con el equipo, pero no nos ponía ningún tipo de presión. Si no ganábamos no era un desastre ni una catástrofe. Nos daba su confianza y nos emplazaba a mejorar. En el campo dábamos el máximo sabiendo que si no ganábamos no pasaba nada. No teníamos la presión que tenían la Juventus, el Milan o el Inter, que cada año tenían la obligación de ganar un título.

¿Hasta qué punto fue importante la figura de Vujadin Boskov?

Fue fundamental, porque éramos un grupo con personalidades muy distintas. No era fácil. Muchos teníamos un carácter fuerte. Él fue un gran entrenador e hizo una gran gestión del grupo, nos puso a todos en la misma línea para que fuéramos a una. El objetivo era jugar bien y nos daba libertad en el terreno de juego para elegir. Aparentemente parecía duro, y lo era, pero fue muy importante, sobre todo en los momentos delicados. Ante situaciones negativas siempre trataba de desdramatizar. Y en los momentos positivos buscaba lo que nos iba bien para mejorar y para que no nos desconectáramos. Siempre nos quería concentrados.

¿Tenía mucha personalidad?

Era duro, pero era justo e inteligente. Sabía cómo tenía que hablarle a cada jugador, cómo acercarse a él. Eso fue importante también. Conmigo se comportaba de una manera y con Vialli y Mancini de otra, por ejemplo. Tenía sus estrategias para hacerse entender y para que el grupo estuviera unido. Era un gran motivador, estuvimos muy bien con él. No he visto nunca un entrenador que gestionase un grupo como él.

¿Mancini y Vialli fueron una de las grandes duplas ofensivas de Europa?

Estuvieron en el top-3 durante años. No sé decir si eran la mejor, pero fui muy feliz jugando con ellos en la ‘Samp’. Sabíamos que el gol lo teníamos siempre. Pero también tuvimos una defensa sensacional y un mediocampo buenísimo.

El gol de Koeman en Wembley es una pesadilla constante para Pagliuca

| JOAN IGNASI PAREDES vía PANENKA

La culminación de esa Sampdoria fue la final de la Copa de Europa de 1992. ¿Esa historia merecía terminar con el clímax del título?

Merecimos llegar a la final, porque hicimos un camino largo y con buenos partidos. Dejamos por el camino a grandes equipos como el Panathinaikos, el Estrella Roja y el Anderlecht, pero luego nos encontramos al Barcelona. Fue un partido muy equilibrado que pudo ganar cualquiera de los dos. Me quedaré siempre con la belleza de jugar la final de la Copa de Europa en Wembley contra ese Barcelona.

¿Cómo se recuperó el equipo de esa derrota? Fue rápido, porque dos años después volvieron a ganar la Coppa.

Sí, ganamos la Coppa, pero Vialli ya se había ido a la Juventus y tuvimos un momento de transición y de reconstruirnos. Pero luego conseguimos fichar a David Platt, Ruud Gullit y Evani y volvimos a hacer un equipo competitivo. Por eso pudimos volver a ganar la Coppa Italia y tener opciones en la liga.

Otro momento complicado para usted fue la final del Mundial de 1994. ¿Qué ha visto más veces, el gol de Koeman o la tanda de penaltis contra Brasil?

[Se ríe] Son dos pesadillas. No sé ni cómo responderte. El gol de Koeman me provoca escalofríos. Estaba seguro de que íbamos a los penaltis y ese gol verdaderamente me hizo mucho daño. El gol de Wembley fue terrible. Los penaltis también fueron dolorosos aunque, sinceramente, creo que Brasil mereció ganar ese partido en los 90 minutos, jugó mejor que nosotros. El Sampdoria-Barcelona fue un partido más equilibrado y probablemente me pone más triste esa final.

Con el Inter ganó la Copa de la UEFA en 1998. Ese equipo tenía al mejor Ronaldo de toda su carrera. ¿Él fue la clave?

Teníamos un equipazo: Simeone, Djorkaeff, Zamorano o Zanetti... Y a un gran entrenador como era Luigi Simoni. Está claro que Ronaldo marcaba la diferencia, es normal. Era el mejor delantero centro del mundo, hizo una temporada extraordinaria. Fue una lástima que solamente ganáramos la Copa de la UEFA porque debimos ganar también el Scudetto.

De los equipos en los que ha jugado, la Sampdoria y el Bolonia permanecerán otro año más en la Serie A. Ahora falta decidir el título. ¿Milan o Inter?

Creo que ganará el Milan. Obviamente espero equivocarme y que lo consiga el Inter, pero creo que el Milan no desaprovechará la ventaja ni perderá la ocasión que tiene. 

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