La policía local desaloja un macrobotellón en la calle San Vicente, en Valencia, tras un apagón en una conocida discoteca

La policía local desaloja un macrobotellón en la calle San Vicente, en Valencia, tras un apagón en una conocida discoteca

El desalojo de una discoteca en el centro de València obliga a intervenir a la Policía.
| LMV

Los vecinos denuncian inseguridad, ruidos, peleas y vandalismo todos los fines de semana

La policía local de València intervino en la noche del jueves y la madrugada del viernes para intentar disolver el macrobotellón organizado en la plaza de España y la calle San Vicente en el entorno de la discoteca Indiana, tras un apagón registrado en el local. Un inesperado corte del suministro eléctrico obligó al desalojo del local de ocio. Decenas de personas salieron de madrugada al exterior de la discoteca donde la mayoría decidió continuar la fiesta. La concentración de gente en la calle volvió de nuevo a poner a prueba la paciencia de los vecinos del entorno, que este viernes han denunciado las molestias, inseguridad, peleas y el vandalismo que generan los continuos botellones en este entorno.

La presencia de gente en la calle obligó a la policía local, según informa en redes sociales, a cortar el tráfico durante 30 minutos. Los agentes levantaron siete actas de denuncia por consumo de alcohol en vía pública, otras seis por contaminación acústica y una más por tenencia de drogas.

Tras la tregua veraniega, cuando esta céntrica discoteca cierra y se traslada a la playa, las fiestas nocturnas han vuelto con fuerza. Los vecinos han decidido organizarse para llevar a cabo movilizaciones con el objetivo de poner fin a este punto negro del botellón en la ciudad. "Queremos que trasladen el local" fuera del centro, asegura uno de los vecinos.

"Estamos viviendo una situación muy grave de vandalismo", ha denunciado esta mañana uno de los vecinos que residen en la zona. "Esto se ha convertido en un botellódromo". Todas las mañanas nos levantamos con suciedad, orines, basura y vómitos a la puerta de casa".

Los vecinos describen de jueves a domingo en el entorno de la discoteca peleas, destrozo de mobiliario, vandalismo en los patios de las viviendas, e incluso agresiones a la gente que pasa. "No respetan ni a la policía". "Les tiran piedras a los taxistas e increpan a la gente que va a pie", apunta un vecino.

"Nos encontramos indefensos" ante una discoteca que lleva 30 años abierta. Los vecinos, que tienen grabadas horas de botellones a las puertas de sus casas y se quejan de la impotencia.

El portavoz de los vecinos, Juan Ramón Ferrandis, que se acaban de constituir formalmente a raíz del proyecto de los arcos chinos de la calle Pelayo. El barrio tienen distintas problemática, en la calle San Vicente con la plaza de España llevamos años sufriendo los problemas que genera esta discoteca, ubicada en una antigua nave industrial situada en el interior de un patio de manzanas, que se ha ido ampliando con el tiempo.

"Yo mismo me voy de jueves a domingo a otra residencia para poder descansar". Empiezan sobre las 11 de la noche y acaban pasadas las 5 de la madrugada. Hay una pizzería que abre poco después con lo cual la fiesta se alarga más". "Estamos cansados de levantarnos y encontrarnos coches abollados, orines y vómitos. "Ahora estamos organizándonos para denunciar con imágenes el calvario auténtico que estamos viviendo".

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