ENCUESTA DE LA AECC
La mitad de las mujeres que sobreviven a un cáncer de mama se sienten tristes o preocupadas: "El miedo siempre está ahí"
Un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer ofrece un preciso retrato de lo que sienten las supervivientes con conclusiones como que el 36% tienen una "mala calidad de vida" por las secuelas

Cáncer de mama. / EP
Nieves Salinas
Lo verbalizan muchas pacientes tras sobrevivir a un cáncer de mama. "El miedo (a la recaída) siempre está ahí". A los 5, a los 10, a los 15 años... Aunque todo vaya bien, aunque te hayan dado el alta. El miedo persiste. Esa ansiedad antes de cada nueva revisión. Ese no dormir. Ese mirar fijamente al oncólogo hasta que te dice "calma, todo bien". De todo ello se ha hablado esta mañana en la presentación del estudio 'Necesidades y calidad de vida en supervivientes de cáncer de mama', de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Un preciso retrato de lo que sienten las supervivientes con conclusiones como que el 36% tienen una mala calidad de vida por las secuelas, físicas y psicológicas, de la enfermedad y los tratamientos. El malestar emocional es una de las dimensiones más complejas: casi la mitad de las mujeres (47,3%) dicen haberse sentido tristes, inquietas o preocupadas tras finalizar el tratamiento.
Realizada por el Observatorio del Cáncer con 1.293 mujeres, es una encuesta a mujeres mayores de edad y residentes en España que han sido diagnosticadas de cáncer de mama en la edad adulta y que tras el tratamiento están libres de la enfermedad. El sondeo ha tenido lugar entre junio y julio de 2024. En el trabajo, se diferencia entre corta supervivencia (haber superado la enfermedad hace menos de 5 años) y larga supervivencia (haber superado el cáncer hace más de 5 años).
La calidad de vida
Una primera conclusión es que la calidad de vida de las supervivientes de mama es "moderada" como consecuencia de haber padecido la enfermedad. El 36% tiene una "mala calidad de vida" por cuestiones físicas, emocionales y sociales derivadas de la enfermedad y los tratamientos con una elevada frecuencia. Además, el tiempo transcurrido desde la finalización de tratamientos es un aspecto determinante con respecto a la calidad de vida: el porcentaje se incrementa hasta el 40% en el caso de aquellas cuyo tratamiento ha finalizado hace menos de 5 años frente al 24% de aquellas en el que este tiempo es superior a 5 años.

Una voluntaria de la AECC informa a dos mujeres. / LAURA POVEDA
En España, hasta 35.000 mujeres padecen cáncer de mama cada año. 5.000 no sobreviven a la enfermedad, dijo en la presentación del estudio Isabel Orbe, directora general de la AECC. "Cada persona tiene un riesgo, pero no existe ninguna paciente con riesgo cero". La responsable de la entidad, realzó también otros aspectos del informe, como la inquietud económica que viven las pacientes tras superar la enfermedad, por todo aquello que no cubre la sanidad pública: los desplazamientos al hospital, lo que se invierte en la alimentación o en productos de parafarmacia, citó como ejemplos. Un 23,6% de las supervivientes afirman haber experimentado problemas económicos cuando son preguntadas.
Las emociones
El malestar emocional es una de las dimensiones más complejas que experimentan las mujeres que han finalizado el tratamiento activo del cáncer de mama. Casi la mitad (47,3%) declaran verse afectadas por situaciones que generan emociones negativas con elevada frecuencia, desglosó por su parte Ana Monroy, psicóloga de la entidad.
Afortunadamente, las supervivientes también experimentan emociones y estados de ánimo positivos. Los datos muestran que cerca de 9 de cada 10 mujeres (86%) se encuentran en una situación favorable en esta dimensión, siendo muy reducido el porcentaje de supervivientes que declaran que nunca, casi nunca o pocas veces experimentan emociones positivas (14%). El miedo a la recurrencia de la enfermedad es uno de los problemas más señalados por una gran proporción de las supervivientes de cáncer de mama. Así, 2 de cada 3 supervivientes refieren sentirlo con "frecuencia, muy a menudo o siempre".
La calidad de vida
Entre los síntomas físicos más comunes, están el dolor y sus repercusiones en la vida cotidiana. Hasta el 46% de las mujeres refieren sentirlo con "frecuencia, muy a menudo o siempre". Otro de los efectos secundarios que aparecen con mayor frecuencia es la fatiga (sensación subjetiva de cansancio o agotamiento físico, emocional que no es proporcional a la actividad realizada). La mitad de las participantes refieren encontrarse fatigadas con frecuencia. Se habla, también, de los problemas cognitivos (deterioro de la memoria, capacidad de aprendizaje, concentración, razonamiento, atención, etc.), una realidad bastante presente.
El 50,1% se sitúa en los 3 valores más altos de la escala manifestando que, mínimo de manera frecuente, tienen dificultades para concentrarse, mantener la atención durante un tiempo prolongado o recordar cosas. Otros síntomas físicos son molestias en las articulaciones y/o músculos (72%), calambres o debilidad muscular (55,7%) y hormigueos o entumecimiento en los pies, manos o dedos (55,3%). Y otro aspecto revelador: el cáncer y su tratamiento asociado pueden tener un efecto devastador en la sexualidad. El 52,9% de las participantes señalan problemas sexuales.
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