El dilema de la eterna vacunación

El jefe de Inmunología de la Arrixaca asegura que no hace falta que las personas vacunadas contra el coronavirus y que han tenido ómicron se pongan dosis de recuerdo

La EMA considera que "la administración de múltiples dosis de refuerzo con intervalos cortos en el tiempo no sería una solución sostenible a largo plazo"

El Palacio de los Deportes ha acogido la tercera vacuna del coronavirus en Murcia.
| JUAN CARLOS CAVAL

Alejandro Lorente

Más de 3,5 millones de personas se han contagiado desde la llegada de la variante del coronavirus ómicron, y a buena parte le ha ocurrido cuando estaba a punto de ponerse la tercera dosis; algunos expertos creen que la elevada incidencia justifica que lo hagan a las cuatro semanas de la infección, pero otros abogan por esperar más tiempo.

Ello no significa que sean reticentes al tercer pinchazo: lo que cuestionan, especialmente los inmunólogos, es que se dé a población sana menor de 40 años -cosa diferente son los inmunodeprimidos-, que es la que ahora está llamada a ponérselo; no es peligroso, aclaran, pero no lo ven necesario tras el refuerzo que ya de por sí supone la infección.

Según el jefe de Inmunología del Hospital Clinico Universitario Virgen de la Arrixaca, Manuel Muros, "las personas vacunadas contra el coronavirus y que han tenido ómicron no hace falta que se pongan un recuerdo: a las cuatro semanas, seguro que no, es un absurdo inmunológico", asegura.

Según el jefe de Inmunología, "no podemos estar vacunando con el mismo virus de Wuhan una vez tras otra y tras otra; son repeticiones y llegas a datos como Israel, que va por la cuarta dosis que no aporta nada de efectividad".

Es lo que esta semana ha defendido la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), que ha concluido que «la administración de múltiples dosis de refuerzo con intervalos cortos en el tiempo no sería una solución sostenible a largo plazo». La agencia reguladora no se refería a la tercera, que ya se está administrando en toda Europa con su aval, sino a las sucesivas.

Para el vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Fernando Moraga-Llop, demorar esta dosis "abre la posibilidad de que tengamos vacunas actualizadas". "¿Cuánto esperaría? Un intervalo de 3 a 6 meses. Solo se la pondría en el caso de que una persona tuviese que desplazarse a un país que le exija el certificado covid y la infección documentada no cuenta", señala Moraha-Llop.

"Idealmente sería esperarnos a marzo y tener ya una nueva vacuna", sostiene Eva Martínez Cáceres, vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), quien comparte que el recuerdo en casos tan recientes de infección no es necesario, pero también cree que "cada persona debería poder decidir en función de sus circunstancias", como trabajar en entornos expuestos como colegios o estar en contacto con personas vulnerables.

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