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¿Por qué la mayoría suspende en finanzas? El problema que condiciona tu jubilación

Garantiza tu bienestar y calidad de vida futura con la educación financiera y aseguradora que te facilita Fundación Mapfre

¿Por qué la mayoría suspende en finanzas? El problema que condiciona tu jubilación

¿Por qué la mayoría suspende en finanzas? El problema que condiciona tu jubilación / Cortesía

Redacción

¿Alguna vez te has sentado a revisar si lo que has hecho con tu dinero tenía sentido? Tranquilo, casi nadie lo hace. Siempre hay algo más urgente, más inmediato, más cómodo que ponerse a pensar en el largo plazo. El problema es que ese largo plazo tiene la mala costumbre de llegar sin avisar. El Banco de España lo viene diciendo con datos desde hace años: la mayoría de los españoles suspende en cultura financiera. Y no hablamos de criptomonedas, ni de mercados exóticos. Hablamos de lo básico: saber leer una nómina, entender qué cubre tu seguro o calcular si tu pensión va a dar para vivir como esperas. 

El mismo BCE lleva tiempo poniendo el foco en la necesidad de que los ciudadanos europeos dispongan de recursos reales para tomar decisiones económicas con criterio. En esa línea trabaja Fundación Mapfre, con un programa de educación financiera y aseguradora pensado para traducir conceptos como el ahorro, la jubilación o las coberturas a un lenguaje que cualquiera pueda manejar. Porque cada elección económica que haces hoy, por insignificante que te parezca, va a definir tu bienestar y calidad de vida mañana

¿Por qué en España nadie piensa en la jubilación hasta que es tarde?

¿Por qué en España nadie piensa en la jubilación hasta que es tarde?

¿Por qué en España nadie piensa en la jubilación hasta que es tarde? / Cortesía

Jubilarte en 2026 a los 65 años solo es posible si acumulas al menos 38 años y 3 meses cotizados. ¿No llegas? Entonces la edad sube hasta los 66 años y 10 meses. Pero la cuestión no es solo cuándo te retiras, sino con cuánto te retiras. Y ahí es donde la cosa se complica, porque la inmensa mayoría trata la jubilación como un asunto reservado solo al futuro

Pero resulta que esa versión futura a la que le dejas los deberes suele llegar con las manos vacías más veces de las que pensamos. Los propios análisis del Banco de España sobre competencias financieras revelan una brecha enorme entre la complejidad de las decisiones que un adulto tiene que afrontar y los conocimientos con los que cuenta para hacerlo. Muchísima gente se planta en los 60 sin tener claro qué herramientas financieras existen, cuánto debería haber guardado ni si lo que va a cobrar de pensión le dará para mantener su nivel de vida

Un apunte importantísimo que debes asimilar ya: cuanto más tardes en ocuparte de tu jubilación, menos margen te queda para enderezar el rumbo. 

¿Cuánto hay que ahorrar para no llevarse un susto al jubilarse?

¿Cuánto hay que ahorrar para no llevarse un susto al jubilarse?

¿Cuánto hay que ahorrar para no llevarse un susto al jubilarse? / Cortesía

La pregunta del millón. Y la que, curiosamente, casi todo el mundo se hace cuando el reloj ya corre en su contra. No existe una cifra universal, porque depende de lo que cobras, de cuándo empezaste a ahorrar, de lo que ya tengas acumulado y de cómo quieras vivir cuando dejes de trabajar. Lo que sí está demostrado es que arrancar pronto reduce drásticamente el esfuerzo que necesitas cada mes. 

Las familias españolas han engordado su patrimonio financiero neto en los últimos años. Según las Cuentas Financieras publicadas por el Banco de España, esa riqueza alcanzó el 156,8 % del PIB al cierre de 2025. Dicho de otra forma: el volumen de ahorro familiar crece, pero eso no quiere decir que esté bien repartido ni que tenga una buena planificación. 

El verdadero problema es ahorrar en piloto automático, acumulando dinero en una cuenta corriente sin más plan que el "por si acaso". Fundación Mapfre pone a tu alcance simuladores, guías y materiales divulgativos para que puedas calcular cuánto necesitas reservar y cuál es el momento óptimo para empezar. 

Ahorrar no se hace igual a los 30, a los 40 o a los 50

Ahorrar no se hace igual a los 30, a los 40 o a los 50

Ahorrar no se hace igual a los 30, a los 40 o a los 50 / Cortesía

Tu relación con el dinero cambia en cada etapa de la vida. Las prioridades mutan, las obligaciones se multiplican y lo que necesitas blindar a cada edad no tiene nada que ver con lo anterior. 

  • Con 30 años lo normal es estar lidiando con el alquiler o con una hipoteca, montando un colchón de emergencia y construyendo las primeras rutinas de ahorro que se sostengan en el tiempo. 
  • Con 40 años, llega la fase de consolidación. Ingresos familiares, vivienda, hijos, protección del patrimonio. Es la ventana perfecta para tomarse en serio los seguros y la previsión de futuro. 
  • Con 50 años, muchas veces toca reparar decisiones financieras que se tomaron a la ligera o, directamente, que nunca se tomaron. Es el último tramo para afianzar posiciones. 

En cualquier foro de finanzas personales verás el mismo patrón: gente admitiendo que postergó decisiones clave porque "todavía quedaba mucho" para la jubilación, para la vivienda, para los hijos. Pero la estrategia más sensata es actuar por fases, distribuir el esfuerzo económico progresivamente a lo largo de los años. 

Lo que pagas por tu seguro: ¿de verdad sabes qué incluye?

Lo que pagas por tu seguro: ¿de verdad sabes qué incluye?

Lo que pagas por tu seguro: ¿de verdad sabes qué incluye? / Cortesía

Existe un error que se repite hasta el hastío: firmas un seguro medio por inercia, pagas la cuota mes a mes y no vuelves a mirarlo hasta que algo explota. Esa dinámica es una trampa. Un seguro es tu escudo financiero ante lo inesperado y, si las coberturas que tienes contratadas no se ajustan a tu situación real, cualquier imprevisto impactará directamente en tu bolsillo y en el de tu familia. 

Una baja médica prolongada, un accidente de tráfico, un siniestro en casa, una incapacidad temporal... Todos estos escenarios multiplican su daño económico cuando no cuentas con la protección adecuada. Hay que olvidar la idea de que un seguro es un gasto prescindible, porque el sector asegurador se ha consolidado como uno de los pilares de estabilidad financiera de las economías desarrolladas. Fundación Mapfre ofrece recursos que te permiten entender qué necesitas realmente antes de estampar tu firma en ninguna póliza. 

Si trabajas por tu cuenta, proteger a los tuyos no es opcional

Si trabajas por tu cuenta, proteger a los tuyos no es opcional

Si trabajas por tu cuenta, proteger a los tuyos no es opcional / Cortesía

El autónomo vive en una montaña rusa permanente. Un mes malo de salud, una temporada floja de encargos o un problema personal se traducen directamente en menos ingresos. Sin red. Sin nómina fija que amortigüe el golpe. Por eso, quien trabaja por cuenta propia necesita planificarse más que cualquier asalariado, y hay cuatro columnas que no pueden tambalearse: 

  • Fondo de emergencia. 
  • Coberturas personales. 
  • Previsión de ingresos. 
  • Análisis de gastos fijos. 

El propio Banco de España subraya que los programas de educación financiera deben moldearse a las decisiones vitales de cada persona y a colectivos con necesidades específicas, como los autónomos o las familias en situación de mayor vulnerabilidad económica. 

Organizar tus finanzas es, en esencia, reducir el espacio que ocupa la improvisación en las decisiones que tocan directamente tu tranquilidad y la de los tuyos. Fundación Mapfre tiene simuladores, herramientas e información a tu disposición para que construyas un plan financiero sólido y tomes hoy las decisiones que tu versión del mañana te va a agradecer. 

Tu empresa juega un papel clave en tu jubilación

Tu empresa juega un papel clave en tu jubilación

Tu empresa juega un papel clave en tu jubilación / Cortesía

Todo lo que has leído hasta aquí depende de ti. Pero hay una pieza del puzle que mucha gente pasa por alto: el papel que puede desempeñar la empresa en la que trabajas. El sistema de previsión social español se sustenta sobre tres pilares. El primero es la pensión pública que gestiona la Seguridad Social. El segundo, el ahorro que la propia empresa impulsa en beneficio de su plantilla. Y el tercero, lo que cada persona ahorra por su cuenta de forma individual. 

El segundo es más importante de lo que imaginas, sobre todo con las proyecciones que hay sobre las pensiones públicas. La oleada de jubilaciones que se avecina y la proporción con las personas que cotizan van a hacer que muchos tengan que apretarse el cinturón en las próximas décadas. Y eso hace que confiar exclusivamente en la pensión pública para sostener tu ritmo de vida es cada vez más arriesgado

Ahí es donde la previsión empresarial cobra todo su sentido. Mecanismos como los planes de pensiones de empleo, los planes de previsión social empresarial (PPSE) o los seguros colectivos de ahorro son ideales, porque construyen, mes a mes, un colchón complementario que crece mientras dura tu vida laboral. Y lo más relevante es que no solo gana el empleado. 

Para quien trabaja, las ventajas son directas: 

  • Un complemento real a la pensión pública que aporta tranquilidad económica cuando llega la jubilación. 
  • Más tranquilidad de cara a tu futuro. 
  • Beneficios fiscales concretos: las aportaciones reducen la base imponible del IRPF, así que parte del esfuerzo lo absorbe Hacienda. 

Para la empresa, el retorno también es claro: 

  • Atrae y retiene talento ofreciendo una retribución con mayor valor percibido que una simple subida de sueldo. 
  • Las aportaciones son deducibles en el Impuesto de Sociedades, lo que permite optimizar costes frente a un incremento salarial convencional. 
  • Consigue un equipo mucho más comprometido y un mejor ambiente en el trabajo. 

Cuando una empresa destina la misma cantidad a subir un salario que a aportar a un plan de empleo, gran parte de la subida se diluye entre cotizaciones e IRPF. Con el plan empresarial, en cambio, la empresa gasta menos y el trabajador recibe un beneficio mayor a largo plazo: más ahorro acumulado, mejor cobertura en la jubilación y una protección adicional que puede incluir situaciones como la incapacidad o el fallecimiento. 

Si en tu empresa ya existe algún mecanismo de este tipo, merece la pena que dediques un tiempo a revisar sus condiciones. Y, si no lo hay, plantear la conversación puede ser un primer paso que cambie por completo tu futuro, y para bien. Fundación Mapfre ofrece guías y herramientas para que entiendas cómo funcionan estos sistemas y cuál se adapta mejor a tu caso. 

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