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Los Mossos investigan los cánticos racistas en el España-Egipto

La policía catalana analiza los acontecimientos que se produjeron en el RCDE Stadium durante el partido amistoso de la Selección

Pedri, en el partido ante Egipto

Pedri, en el partido ante Egipto / Valentí Enrich / SPO

Juan Manuel Díaz

Juan Manuel Díaz

Los Mossos d'Esquadra han iniciado una investigación sobre los cánticos "islamófobos y xenófobos" pronunciados por parte de los aficionados presentes en el RCDE Stadium durante el amistoso España-Egipto.

El partido amistoso, el último que disputaba la selección española antes de que Luis de la Fuente publique el próximo mes de mayo la convocatoria definitiva para el Mundial 2026 estuvo marcado por los lamentables cánticos racistas de un sector de la afición que enturbiaron el ambiente y que obligaron a que se emitieran mensajes de advertencia por megafonía durante diferentes fases del encuentro, aunque con cierta demora y sin que se llegara a activar totalmente el protocolo establecido para estas situaciones.

De hecho, el conseller d'Esports de la Generalitat de Catalunya, Berni Álvarez, consideró que "llegaron tarde con los protocolos", e incluso admitió que se podría haber detenido el encuentro y "actuar con contundencia". Álvarez condenó los hechos que catalogó como "episodio grave" y "muy preocupante, lamentable". También reveló en 'Catalunya Ràdio' y en el 'Aquí Catalunya' de SER Catalunya que durante el descanso del partido instaron a los responsables de las federaciones española y catalana a actuar, y atribuyó los cánticos de 'musulmán el que no bote' a "la extrema derecha".

Ya en los prolegómenos del partido un sector de la grada del RCDE Stadium silbó la interpretación del himno de Egipto. Con el partido ya en disputa, a los diez minutos llegaron los primeros cánticos racistas ('Musulmán el que no bote'), gritos se volvieron a repetir en diferentes momentos del encuentro.

Durante el descanso del partido se emitió un mensaje en el videomarcador del estadio, así como por megafonía, en el que se recordó que "la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas".

Ahora, la Comisaría General de Información de los Mossos d'Esquadra ha abierto una investigación en el ámbito penal y trabaja de forma coordinada con la Fiscalía de Odio y Discriminación, que es la encargada de determinar si los hechos pueden constituir un delito de odio, según informaron a EFE fuentes de la policía catalana. En el marco de esta investigación, los Mossos tratarán, entre otras cuestiones, de identificar a las personas que instigaron las proclamas islamófobas.

Si la vía penal no prospera, los Mossos analizarán una posible actuación en el ámbito administrativo, en aplicación de la Ley 18/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que sanciona las conductas de los espectadores en eventos deportivos.

En este caso, sería de Dirección General de Administración de Seguridad, dependiente de la consellería de Interior, la competente para decidir si se abre un procedimiento sancionador por infracción administrativa.

Reacción y preocupación

Diferentes representantes del gobierno español como los ministros Felix Bolaños, Óscar Puente y Ángel Víctor Torres se han manifestado en contra de los acontecimientos e insistiendo de que se trata de los actos de grupos determinados de extrema derecha que no representan a la sociedad española.

La ministra de Educación y Deportes, Milagros Tolón, especialmente afectada por el asunto, emitió un comunicado en el que apela al "respeto, solidaridad y convivencia" en el deporte además de recalcar que "el odio, el racismo y la xenofobia no tienen cabida en los estadios ni en nuestra sociedad".

Más allá de la constancia de que se trata de unos hechos lamentables que han generado el rechazo mayoritario de la sociedad española, lo sucedido durante el España-Egipto tiene un alto coste a nivel reputacional y de imagen internacional que se intenta paliar desde todas las instituciones.

El temor es que las repercusiones a nivel internacional incluso puedan afectar en asuntos tan sensibles como la de la elección de la sede de la final del Mundial 2030. España, Marruecos y Portugal comparten la organización y la elección del estadio que acogerá el partido más importante del torneo sigue en el aire.

Por otra parte, los cánticos racistas tuvieron una víctima posiblemente inesperada en la figura de Lamine Yamal, pero que constatan que además de ser insultos absolutamente reprobables son absurdos. El delantero catalán del FC Barcelona internacional absoluto con España desde los 16 años profesa la fe musulmana y siempre ha hecho manifestación pública de sus creencias.