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La empatía de Luis de la Fuente con Lamine y Alcaraz: "Que salgan de fiesta es una consecuencia"

El seleccionador español, Luis de la Fuente, señala que el verdadero riesgo para los jóvenes deportistas es priorizar la fiesta sobre el trabajo y la preparación

Luis de la Fuente, sobre las fiestas de Lamine Yamal y Carlos Alcaraz

Luis de la Fuente, sobre las fiestas de Lamine Yamal y Carlos Alcaraz / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Luis de la Fuente ha roto su silencio sobre uno de los temas que más comentarios generó en su momento: las críticas por las celebraciones de algunos deportistas españoles. El seleccionador nacional, que ya piensa en la Finalísima y en el próximo Mundial que se disputará en verano, ha querido zanjar las especulaciones sobre dos figuras del deporte español: Lamine Yamal y Carlos Alcaraz.

En los últimos meses, tanto el jugador del Barça como el tenista murciano han sido señalados en redes sociales por disfrutar de su tiempo libre de fiesta. Sin embargo, para Luis de la Fuente, ese foco en la fiesta ignora una parte fundamental del éxito de los deportistas: todo el trabajo previo que hay detrás.

Esfuerzo y recompensa

“Hay una cosa que me molestó bastante, y fue, tanto de Carlos Alcaraz como de Lamine Yamal, que hicieron una fiesta, por diferentes motivos. Destacamos esa fiesta, pero es ‘la consecuencia de’”, explicó el seleccionador en Las Historias del Mago More', tratando de poner en contexto esas imágenes que circularon en redes.

De la Fuente insistió en que la celebración es solo el final de un proceso muy exigente que casi nunca se ve desde fuera. “Yo para hacer esa fiesta, tengo que entrenar todos los días tres horas, tener mi fisioterapeuta, tener mi entrenador personal, mi psicólogo, tener personas que están trabajando todo el día conmigo, y luego, después de todo eso, también esa parte que te decía antes del entrenamiento invisible. Y luego, si tengo tiempo, haré lo que han hecho estas personas”, justificó.

Para el técnico, el problema aparece cuando se interpreta al revés el camino hacia el éxito. “No pongamos en valor que se ha hecho esa fiesta, a ver si te crees que Alcaraz, Nadal o Lamine, juegan bien o han ganado porque iban de fiesta a Ibiza... no, es una consecuencia. Ganan porque entrenan más que nadie, dedican toda una vida desde jóvenes a eso, y tienen un talento bestial, pero dedican todas las horas a ser grandes profesionales”, afirmó. El seleccionador también lanzó una reflexión sobre el verdadero riesgo para los deportistas jóvenes. “El problema es cuando tienes invertido el proceso, creerte que tienes más derecho a salir de fiesta que a ser profesional”, concluyó.

Alcaraz, joven y ganador

Por su parte, Carlos Alcaraz ya respondió en su momento a quienes cuestionaban su estilo de vida fuera de las pistas. El tenista de El Palmar fue preguntado por las críticas que le señalaban como una persona a la que le gusta demasiado la fiesta, algo que él no negó, aunque sí matizó.

“No, a mí me gusta. Soy una persona de 22 años a la que le gusta divertirse, pasarlo bien. Hay muchas opiniones, hay mucha gente que quizás no piense del todo bien, y piense que salgo muchas más veces de las que tocan, que soy un fiestero, que no trabajo. En vez de pensar en compaginar las dos cosas, que sí que se puede”, explicó el número uno español.

El tenista añadió que, a su juicio, el equilibrio es posible cuando se prioriza el trabajo. “Si todo se realiza de la manera adecuada también tienes tu tiempo de diversión, con tus amigos, salir por la noche, pero luego ser un profesional de pies a cabeza, priorizar el trabajo siempre e intentar ser mejor”, afirmó.

Lamine hizo 'oídos sordos'

Las críticas hacia Lamine Yamal también surgieron tras la conquista de la Eurocopa hace dos veranos. En aquel momento, algunos comentarios señalaron sus celebraciones y sus escapadas con amigos durante las vacaciones. Por ejemplo, este verano, cuando decidió alquilar un barco en Ibiza junto a su grupo cercano y organizar una fiesta en su casa para celebrar su cumpleaños. Nada más allá de un chico de 18 años.