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Entrevista SPORT

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Entrevista SPORT | Andrés Palop Exjugador de la selección de España

17 años de la Eurocopa de Aragonés: "Está muy presente"

Un 29 de junio de 2008 España coronaba el primer título oficial en 44 años. Andrés Palop, uno de los porteros de aquella selección, relata las memorias de un equipo que fue eterno

El portero de la selección de España Iker Casillas, rodeado por sus compañeros de equipo, sostiene el trofeo de campeones de la Eurocopa 2008 tras ganar 1-0 a Alemania

El portero de la selección de España Iker Casillas, rodeado por sus compañeros de equipo, sostiene el trofeo de campeones de la Eurocopa 2008 tras ganar 1-0 a Alemania / EFE

Sebastián Vargas Rozo

Sebastián Vargas Rozo

El estadio Ernst Happel de Viena será para siempre cuna de buenos recuerdos de la selección de España. En un plazo de siete días, la Roja consiguió allí una histórica victoria por penaltis ante Italia, golear 0-3 a la Rusia de Arshavin y vencer en la final a Alemania para coronar, 44 años después, su segunda Eurocopa. Era 2008 y los por entonces dirigidos de Luis Aragonés hicieron historia. Tal día como hoy, 29 de junio, hace 17 años. 

Aquel equipo sale de memoria: Casillas en portería; Ramos, Puyol, Marchena y Capdevila en defensa; Senna, Xavi e Iniesta, Silva y Cesc en el mediocampo y Fernando Torres en ofensiva. En el banquillo esperaban su oportunidad nombres como Dani Güiza, Xabi Alonso o Santi Cazorla, todos con acción en aquel torneo. A Iker le respaldaban en la puerta Pepe Reina, titular en el tercer duelo de grupos contra Grecia -vigente campeona- y Andrés Palop (La Alcudia, 1971), por entonces héroe del Sevilla.

Andrés Palop y Raúl Albiol con el título de la Eurocopa (2008)

Andrés Palop y Raúl Albiol con el título de la Eurocopa (2008) / EFE

Yo no había estado nunca en ningún campeonato con la selección y vivir mi primer torneo junto a una generación espectacular fue increíble”, recuerda Palop a SPORT. De hecho, el guardameta tiene un curioso récord: es campeón de un torneo internacional sin haber debutado nunca con la absoluta. Pero fue uno de los 23 guerreros que eligió Aragonés para ir a por la épica.

El gol de Torres, único de aquella final ante Alemania (2008)

El gol de Torres, único de aquella final ante Alemania (2008) / EFE

El Sabio de Hortaleza llegó duramente criticado a aquel torneo entre la no convocatoria de Raúl y una clasificación irregular. La unión del grupo, entonces, fue clave: “Sí que éramos conscientes de que llegábamos con dudas, pero me encontré un grupo muy sano, muy fuerte, con una gran calidad técnica, individual y colectiva”, asegura Palop. “Lo que veía en los entrenamientos era impresionante. No tenía dudas de que esa selección podía marcar una época. Luego los campeonatos te pueden eliminar, pero ese grupo estaba preparado para algo grande”.

Los jugadores de la selección mantean a Luis Aragonés (QEPD)

Los jugadores de la selección mantean a Luis Aragonés (QEPD) / EFE

Por el camino quedaron Rusia en el debut (4-1), Suecia (1-2) y los helenos en el tercer duelo del grupo, con la clasificación asegurada. Entonces llegó la seguidilla de heroicidad en Viena ante Italia, Rusia y Alemania. Palop se emociona con su memoria: "A medida que íbamos pasando eliminatorias, nos veíamos con mucha confianza para llegar lejos. Aunque hayan pasado muchos años, la experiencia está muy presente. Tengo una gran admiración y un gran recuerdo de aquellos momentos”.

"ARCONADA ERA MI ÍDOLO"

Uno de los gestos más emotivos de aquella noche fue protagonizado precisamente por Palop durante la ceremonia de premiación, cuando subió al podio luciendo la camiseta de Luis Miguel Arconada, el histórico guardameta que quedó marcado por su fallo ante Platini en la Eurocopa de 1984. “Para mí Arconada ha sido un referente y un ídolo. El ponerme su camiseta fue un homenaje merecido. Sentía que nosotros, como generación, le debíamos algo. Que un poquito de él estuviera allí, en ese palco, recibiendo la copa, me llenó de orgullo”, cuenta. “Fue mi manera de decirle gracias por todo lo que significó para nosotros”.

Aquel gesto no fue improvisado: nacía de una devoción personal. “Arconada era el espejo en el que yo me quería mirar. Fue una fuente de motivación diaria para mí. Que todos recuerden ese momento me enorgullece”, concluye Palop, quien con su homenaje simbolizó cómo el pasado y el presente del fútbol español se unían en un mismo triunfo inolvidable aún 17 años después.