Mal de altura o de montaña: ¿Qué es esta enfermedad tan común y cómo se puede evitar?

Mal de altura o de montaña: ¿Qué es esta enfermedad tan común y cómo se puede evitar?

Mal de altura o de montaña: ¿Qué es y cómo se puede evitar?
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A medida que se asciende, la cantidad de oxígeno de la atmósfera va disminuyendo con la altura, lo que puede producir hipoxia

El mal de altura o de montaña, como también se conoce, puede aparecer al subir o permanecer a más de 2.500 metros de altura. Se trata de una patología que sufre el 30% de los viajeros cuando se asciende más de 3.000 metros y que puede llegar al 65-70% a los 4.000 metros de altitud. 

Es un problema que puede afectar a todo el mundo. Sin embargo, como explica el Clínic de Barcelona, “hay personas que son más susceptibles que otras a tener mal de altura, y también hay factores que afectan como la actividad física, la rapidez de la ascensión o la altura inicial desde la que se parte”. 

Pero, ¿por qué se produce? A medida que se asciende, la cantidad de oxígeno de la atmósfera va disminuyendo con la altura. 

Y se traduce en una inadaptación de nuestro organismo al escaso oxígeno. Es lo que se denomina hipoxia, que “se produce porque conforme hay más altura, la presión atmosférica disminuye y hay menos oxígeno y nitrógeno, de manera que los alvéolos de los pulmones no pueden transportar la cantidad de oxígeno necesaria a la sangre”. 

¿Cuáles son los síntomas del mal de altura?

Suelen aparecer a los 6-10 horas desde el ascenso, aunque pueden retrasarse hasta 24 horas. “Además, aquellas personas que están acostumbradas a vivir por debajo de los 900 metros suelen notar síntomas algunas horas después de haber llegado a lugares con gran altitud, sobre todo durante la noche”, señalan los especialistas del Clínic de Barcelona.

Los síntomas más leves son los siguientes:

  • Mareo o sensación de vértigo.
  • Náuseas y/o vómitos.
  • Fatiga.
  • Taquicardias (una frecuencia cardíaca superior a los 100 latidos por minutos).
  • Cefalea (dolor de cabeza).
  • Dificultad para respirar.

En los casos más graves, las personas que sufren mal de altura pueden sufrir:

  • Alteración de la consciencia.
  • Dificultad para moverse.
  • Tos.
  • Color azulado en los labios y la piel (cianosis).
El principal tratamiento contra el mal de altura es descender y administrar oxígeno | Freepik

Es importante tener en cuenta que una vez se inician los síntomas, hay que tratarlos, ya que podrían desencadenar en un edema pulmonar o cerebral. En ambos, su evolución es letal a menos que se descienda inmediatamente, así como asistencia médica urgente.

¿Se puede prevenir el mal de altura?

Sí. Según especifica la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), el aumento de altitud no debe superar los 500 metros cuando se alcancen los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Y hace hincapié en realizar un día de descanso después de tres o cuatro de ascenso para evitar el mal de altura.

También es fundamental:

  • Beber abundante líquido.
  • Priorizar una dieta rica en hidratos de carbono y evitar tomar alcohol hasta que haya finalizado la actividad en la montaña.
  • Adaptar el cuerpo progresivamente: optar por un paso lento durante los primeros 30 minutos.
  • Dormir al menos ocho horas y no realizar un sobreesfuerzo físico.

¿Cuál es el tratamiento?

Aunque los síntomas pueden mejorar con el descenso, es muy probable que sea necesario iniciar un tratamiento.

  • Aporte de oxígeno.
  • Uso de corticoides.
  • Cámara hiperbárica. Un habitáculo hermético que administra oxígeno puro en un ambiente totalmente presurizado. Se puede utilizar en otras patologías como quemaduras, absceso cerebral, burbujas de aire en los vasos sanguíneos, lesión cerebral o intoxicación por monóxido de carbono.