La polémica por los test no cesa en Roland Garros

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El valenciano Bernabé Zapata fue expulsado del Grand Slam por un falso positivo de su técnico y no jugó la previa

Disputar esta fase preliminar supone ingresar, como mínimo, 10.000 euros y llegar al cuadro final, 60.000 este año

Zapata, Dzumhur o Paire, algunos de los afectados
Zapata, Dzumhur o Paire, algunos de los afectados | AFP/ATP.

Para muchos es un tema que está pasando completamente desapercibido, pero para los que lo están sufriendo no está siendo nada fácil y claman a los cuatro vientos que se haga justicia. Ya hubo casos idénticos en el pasado US Open como el del argentino Guido Pella (37º) y el boliviano Hugo Dellien (104º) y, ahora, la semana antes de que arranquen los cuadros finales de Roland Garros vuelve la polémica sobre los test fallidos.

Uno de los últimos protagonistas, precisamente, fue el valenciano Bernabé Zapata, que acudía a disputar la fase previa de Roland Garros en el mejor momento de su carrera y la organización le impidió jugar. ¿El motivo? Su entrenador Carlos Navarro dio, supuestamente, positivo en una prueba realizada por los servicios médicos contratados por la Federación Francesa de Tenis (FFT). 

Tres días después del inicio de la competición y ya desde Valencia, el joven tenista aportó pruebas gráficas, a través de las redes sociales, de los test a los que se sometieron él y su técnico en una clínica privada. Ambos habían dado negativos en las pruebas y lo acompañó con este texto: “Hemos dado negativo en los test del pasado lunes en Valencia. Mismo resultado (negativo ambos) que en el test que nos realizamos antes de viajar a París y mismo resultado (negativo ambos) que en el primer test que nos realizaron en el hotel del torneo el jueves 17 a nuestra llegada. Pronto tendréis noticias”, aseguró.

LA IMPORTANCIA DE JUGAR LA PREVIA

Con 23 años, Zapata acudía a París en el número 144 del ranking ATP tras proclamarse campeón del Challenger de Cordenons (su primer título de esta categoría) a principios del mes de septiembre. Alcanzar una previa de todo un Grand Slam es vital para tenistas situados lejos de las cien mejores raquetas mundiales. ¿Por qué? Porque supone, además de una motivación profesional, una inyección económica clave para poder seguir viajando a los diferentes torneos del año y con tu equipo de trabajo. 

Sin ir más lejos, en París, el último Grand Slam de este extraño 2020, la cuantía que se reparte en esta primera fase no es, para nada, despreciable. 10.000 en la primera ronda, 16.000 si llegas a ‘semis’ y 25.600 si pierdes en la final. Además, si accedes al cuadro final, el premio es todavía mayor. Nada más y nada menos que 60.000 euros en año de coronavirus (por los 46.000 que se entregaron en 2019).

DENUNCIAS AL TORNEO Y EL 'CASO PAIRE'

Idéntica es la situación del bosnio Damir Dzumhur (114º), que emprenderá acciones legales contra el torneo por haber sido descalificado por otro falso positivo de su entrenador, Petar Popovic. ”Es un escándalo y una gran frustración”, señaló el técnico. “Estoy seguro de que vamos a ganar en tribunales. Van a pagar mucho por esto. Me vuelve loco”, reiteró en declaraciones a L'Équipe francés.

Otro caso que aviva la polémica es el del galo Benoit Paire, que ya no pudo disputar el US Open por su positivo en Nueva York y permaneció durante toda la cuarentena encerrado en la habitación de su hotel. Ayer, tras retirarse del ATP 500 de Hamburgo en el que estaba participando, el francés reveló ante los medios que todavía sigue dando positivo, pero se le permitió jugar el torneo alemán. “Aquí en Alemania eres positivo y puedes jugar”, admitió.

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