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Mikel Oyarzabal encuentra su refugio pirenaico: la ciudad donde el capitán de la Real Sociedad desconecta del fútbol

La primera capital del Reino de Aragón se convierte cada verano en el escenario íntimo donde el internacional español recupera la calma entre historia, montaña y anonimato

Mikel Oyarzabal encuentra en Jaca su refugio pirenaico: la ciudad donde el capitán de la Real Sociedad desconecta del fútbol

Mikel Oyarzabal encuentra en Jaca su refugio pirenaico: la ciudad donde el capitán de la Real Sociedad desconecta del fútbol / Archivo

Mariona Carol

Mariona Carol

Para Mikel Oyarzabal, capitán de la Real Sociedad y uno de los nombres propios de la selección española, el descanso tiene un lugar fijo en el mapa: Jaca, en la provincia de Huesca.

Desde hace años, esta localidad pirenaica funciona como su segunda residencia familiar, un espacio donde el fútbol queda en pausa y la vida se reduce a paseos tranquilos, rutinas sencillas y una discreción que en otros destinos sería imposible.

En Jaca, Oyarzabal no es el jugador que llena estadios, sino un veraneante más que se mezcla con turistas y vecinos en las terrazas del casco histórico.

La ciudad, con algo más de 13.000 habitantes, ofrece justo lo que busca: ambiente relajado, naturaleza cercana y un ritmo que invita a desaparecer del foco mediático.

Montaña, senderos y la silueta de Peña Oroel

Situada en el valle de Aragón, Jaca es la puerta de entrada a algunas de las grandes zonas de montaña del Pirineo oscense. Desde sus alrededores parten rutas de senderismo para todos los niveles, que conducen a bosques de alta montaña, miradores sobre el valle y cumbres emblemáticas como Peña Oroel, cuya figura domina la ciudad.

En invierno, su proximidad a las estaciones de Astún y Candanchú convierte la localidad en un punto estratégico para los aficionados al esquí. Ese equilibrio entre actividad deportiva y tranquilidad explica por qué Oyarzabal la ha convertido en su refugio habitual.

Una ciudad con un peso histórico excepcional

Jaca no es solo paisaje. Su historia está marcada por un hecho decisivo: fue la primera capital del Reino de Aragón en la Edad Media. Ese pasado se refleja en su mayor tesoro monumental, la catedral de San Pedro, levantada a partir del siglo XI y considerada uno de los grandes referentes del románico peninsular.

El templo, paso obligado para los peregrinos del Camino de Santiago que siguen la ruta aragonesa, influyó en la arquitectura de numerosas iglesias del norte de España. A su alrededor se articula un casco viejo lleno de vida, con plazas como la de Biscós y la presencia imponente de la Ciudadela, la fortaleza pentagonal construida en época de los Austrias para defender la frontera con Francia.

Catedral de San Pedro, en Jaca

Catedral de San Pedro, en Jaca / Archivo

El refugio perfecto para un capitán que busca normalidad

Ese equilibrio entre historia visible, naturaleza inmediata y vida tranquila encaja con el perfil de un futbolista que prefiere el bajo perfil a los focos.

Para Oyarzabal, Jaca significa familia, anonimato relativo y la posibilidad de seguir la actualidad deportiva desde una terraza sin que nadie le moleste.

Mientras brilla durante la temporada con la Real Sociedad y la selección española, su verano transcurre en un lugar donde puede caminar sin prisas, mezclarse con los vecinos y disfrutar de un estilo de vida discreto. Un recordatorio de que, incluso para los referentes del fútbol español, el mejor descanso puede estar en un pueblo de montaña que combina patrimonio milenario y la calma de los Pirineos.