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REAL MADRID

Xabi vuelve fallar en los cambios

Acertó sentando a Güler y poniendo a Camavinga tras el descanso, pero no se enteró de que faltaba un 9, como demostró Militao cuando subió, y puso a Gonzalo en el minuto 90 quitando a los dos mejores pasadores

Xabi Alonso pensativo en el banquillo en Montilivi

Xabi Alonso pensativo en el banquillo en Montilivi / Efe

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

No se sabe si Xabi Alonso ya se guarda cambios para no molestar a algunos jugadores, o porque no lee bien lo que necesita el equipo. Volvió a fallar con los cambios en Montilivi, sin buscar un revulsivo ofensivo en forma de ariete para rematar los balones centrados al área desde las bandas. Un lastre que arrastra el equipo en los partidos ante rivales que se encierran.

El Girona tenía muy claro lo que tenía que hacer ante el Real Madrid, con atención prioritaria en el repliegue para acumular hombres alrededor de Vinícius, que volvió a ser el delantero más peligroso de los blancos, y Mbappé, siempre con el gatillo preparado. Cerró perfectamente las líneas para negar espacios a los dos principales peligros madridistas, y lo consiguió por la inacción de Xabi Alonso.

Güler, Camavinga y Militao

El tolosarra acertó sentando a Güler y poniendo a Camavinga tras el descanso. El francés dio otro impulso al equipo robando balones y empujando desde atrás. Pero arriba siguió sucediendo lo mismo que en la primera mitad. El equipo careció de un referente, un delantero centro que fijase a los centrales para abrir espacios al brasileño y al francés, que jugaban ahogados.

Militao demostró a Xabi Alonso que cuando subía para ejercer de rematador, el equipo se acercaba más al gol que jugando sin una referencia arriba. De hecho, cuando el brasileño se animó a subir, el juego de Alexander Arnold y Fran García tenía sentido, dos excelentes centradores desde las bandas que no pudieron hacerlo en la mayoría de los ataques.

Tarde y mal

La solución del técnico vasco fue poner otro extremo, Rodrygo, que no solucionó la falta de remate. No es la primera vez que ocurre, que el Madrid se encuentra con un autobús en el área rival, y que Xabi mantiene su idea de rasear el juego y esperar el latigazo individual de una de sus estrellas. Ha sacado partidos así, pero la mayoría sufriendo para ganar por la mínima.

En Girona recurrió a Gonzalo en el minuto 90. No quedaba tiempo para rearmar el ataque y ver a Mbappé flotar por detrás del canterano y que Vinícius tuvieran menos vigilancia. Para ‘arreglarlo’ del todo quitó a los dos pasadores que tenía, a Alexander Arnold y Fran García para dar entrada a Carreras además de al delantero centro. Cuatro minutos exiguos que no cambiaron el panorama ni el marcador de un equipo que no busca soluciones prácticas y lógicas a situaciones desesperadas.