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REAL MADRID

Xabi gana tiempo, pero no crédito

El Madrid le aguantará hasta Navidades para ver si es capaz de retomar el mando de un vestuario que ha perdido, y analizar la respuesta y el rendimiento de algunos jugadores

Xabi Alonso: "No tengo nada que reprochar a nadie"

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Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

El Madrid mejoró su imagen ante el Manchester City pese a la derrota, lo que supone una prórroga del club hacia la continuidad de Xabi Alonso, al que muchos auguraron tener un ultimátum si perdía. El futuro del tolosarra depende de si será o no capaz de recuperar el mando de un vestuario que perdió hace tiempo, y de que respondan a sus propuestas futbolísticas, algo que no consigue por esa revolución interna capitaneada por Vinícius.

El método de Xabi Alonso se congeló tras ganar el Clásico. Ese día algo se rompió cuando decidió sentar injustamente a Vinícius, que estaba siendo el mejor de su equipo. Sin embargo, la reacción del brasileño fue desproporcionada hasta el punto de capitanear la revuelta contra el entrenador sumando, a su cruzada a un grupo de pesos pesados que ya están bajo el escrutinio del club.

Prórroga y pitos

El Real Madrid concede una prórroga al técnico hasta Navidades, con tres partidos accesibles: Alavés, Talavera y Sevilla. El objetivo es comprobar si el tolosarra es capaz de recuperar los galones de entrenador e imponer sus ideas futbolísticas sobre un grupo de jugadores que están demostrando ir por libres. Un vestuario que abandonó a Ancelotti el año pasado y que sigue los mismos pasos con el técnico vasco.

El Santiago Bernabéu fue claro con sus pitos. Por un lado, abroncó al equipo por ese fútbol sin sentido, bochornoso, acomodado, de todos quietos, esperando el balón al pie, sin ayudar al compañero que buscaba apoyos en una demostración de no saber a lo que juegan. Y, por el otro, a Vinícius, que se llevó los pitos de la grada por una doble razón: su mal partido, su desidia, y señalado como culpable de liderar la cruzada contra el entrenador.

Guardiola y disidentes

Xabi tiene por delante una última oportunidad, aunque en el club no ha gustado que haya utilizado a Guardiola. El entrenador del City dijo lo que él piensa, que no le dejan “mear con la suya”, y no se atreve a decir. Ese “sabe bien lo que dice” ha caído mal en los dirigentes blancos y en el madridismo por lo que representa el técnico catalán al que consideran antimadridista de cuna.

El vestuario, por su parte, parece reaccionar contra los disidentes entre los que se encuentran, además de Vinícius, Bellingham, Camavinga, Valverde o Endrick, entre disconformes con su situación personal. Cada uno tiene su análisis egoísta, que les alejan de esa idea colectiva que el técnico intenta transmitir al equipo. Alguno está volviendo al redil consciente de que el club les ha tomado la matrícula y que no dudará en ponerlos en el mercado de mantener esa actitud que perjudica al equipo.