REAL MADRID
Xabi Alonso no sale del ultimátum constante
La victoria contra el Alavés solo evitó el despido del técnico vasco, cuya permanencia ya no solo es cuestión de resultados

Xabi Alonso da instrucciones a Vinicius y Mbappé durante el partido contra el Alavés. / ADRIÁN RUIZ DE HIERRO / EFE

Corren aguas revueltas en el Real Madrid. Una situación atmosférica inestable que no tiene que ver solamente con Xabi Alonso y una temporada que se ha convertido en un ultimátum constante para el técnico vasco. Estos días, en los que el puesto de entrenador ha entrado en subasta, se han recuperado las palabras que Zinedine Zidane -propuesto para una tercera etapa- escribió en mayo de 2021.
La advertencia de Zidane
"Ahora he decidido marcharme y quiero explicaros bien las razones. Me voy, pero no me tiro del barco y no estoy cansado de entrenar. En mayo del 2018 me fui porque después de dos años y medio con tantas victorias y tantos trofeos sentía que el equipo necesitaba un nuevo discurso para mantenerse en lo más alto", comenzaba la misiva del ganador de tres Champions consecutivas, un hito inigualable.
"Hoy las cosas son diferentes. Me voy porque siento que el club ya no me da la confianza que necesito, no me ofrece el apoyo para construir algo a medio o largo plazo. Conozco el fútbol y conozco la exigencia de un club como el Madrid, sé que cuando no ganas te tienes que ir. Pero aquí se ha olvidado una cosa muy importante, se ha olvidado todo lo que he construido en el día a día", lamentaba.

Zinedine Zidane, en el partido de la NFL. / Bernat Armangue / AP
Su denuncia es la de un profesional que lo ganó todo con la institución donde el único resultado permitido es la victoria, por lo que acaba triturando a leyendas como el francés. Va camino de hacerlo con -en otro nivel, por supuesto- otro de los baluartes de su historia reciente. Un Xabi Alonso que ha perdido lo único que permite a un entrenador sobrevivir en un entorno como el del Real Madrid: la confianza.
Ancelotti también vivió el mercadeo del banquillo
El banquillo del conjunto blanco siempre ha sido susceptible de mercadeo. Es una de las joyas de la corona del deporte mundial, pero cada vez se antoja más complicado buscar candidatos dispuestos a asumir el impacto inmediato y sometido a presiones que implica. Porque el Ancelotti crepuscular también pasó por una situación en la que su crédito fue decayendo hasta el punto de tener que hablar públicamente de su sustituto, Xabi Alonso, cuando aún estaba en el cargo.
Pero claro, Carletto tiene tablas como para construir un barco con ellas. Sabía si había pasado a la cuerda floja o si se mantenía en la rampa de salida en la que cualquier entrenador blanco se mete cada vez que hay un tropiezo. Xabi Alonso ha tenido que convivir con este cuestionamiento público apenas unos meses después de asumir el cargo, incluso cuando los resultados le acompañaban. De ahí su rebeldía a aceptar el 'rigor mortis' que se le plantea en cada rueda de prensa, incluso aunque haya ganado.

Xabi Alonso y Carlo Ancelotti, cuando ambos coincidieron en el Real Madrid. / REAL MADRID
Porque las preguntas de los medios no son más que el reflejo de unos entornos que abren la ventana de las filtraciones cuando vienen mal dadas para sus intereses. Esto da alimento a la frustración en lugar de a la recuperación que debería haber provocado un resultado que corta una sangría de puntos a domicilio en LaLiga. Pero hace semanas que los resultados, la principal fortaleza de Xabi Alonso, dejaron de ser suficientes para asegurar su continuidad. La proclamación de un relevo interno, con Arbeloa y Solari como candidatos, fue la culminación de la muerte súbita que rodea al tolosarra.
La preparación física, otra asignatura pendiente
El triunfo frente al Alavés fue de pura autogestión. La conversación en el túnel de vestuarios entre Mbappé y Rodrygo, corrigiendo posiciones y hablando de cómo atacar la espalda del conjunto de Coudet evidencia la realidad de un Real Madrid cuyo futuro inmediato depender´de las individualidades. Xabi Alonso ha perdido el mando en plaza, pese a los abrazos y la paz firmada en público con sus jugadores. No es un restablecimiento de su autoridad, sino la asunción de un escenario en el que es uno más.
De ahí que el futuro a corto plazo siga siendo un fino hilo que puede romperse en cualquier tropiezo. Porque sea cual sea el escenario que vaya a construir el Real Madrid esta temporada ya solo depende de factores que no están al alcance de un diseño táctico o un modo de jugar. A pesar de que ese sea, precisamente, uno de los deberes no cumplidos que se le achacan a un Xabi Alonso cuyo 'staff' tampoco ha sido capaz, a estas alturas, de apuntalar cuestiones como la preparación física de un equipo que compite cada tres días.
A todo esto se suma la defensa de la zona noble del Real Madrid de la actual plantilla, a la que consideran más que reforzada para competir esta temporada. De fondo, la calma tensa de que las victorias en LaLiga o ante rivales supuestamente inferiores son solo un placebo que debería mostrar su eficacia en los partidos grandes. Salvo contra el Barça, todos los resultados han sido cruz en estos enfrentamientos, de ahí la sensación de constante ultimátum de la que no logra salir Xabi Alonso.
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