REAL MADRID
Xabi Alonso se apaga
Entró con fuerza e ilusión en el Real Madrid para reactivar a un equipo acomodado, pero su impulso pierde altura por el juego y el ruido que sale del vestuario

Xabi Alonso, lamentó una "descontrolada" segunda mitad en el empate sin goles contra el Rayo Vallecano / Atlas News
Xabi Alonso irrumpió con fuerza, “con ganas de trabajar” para revertir la situación de un equipo de estrellas que acabó la temporada sin ganar ningún título. Aquella ilusión que desprendía en su primera comparecencia mediática se apaga en sus últimas apariciones en las que ha eludido responder directamente arrastrado por el ruido que sale desde el vestuario. Una caseta que parece disturbada por alterar su rutina.
Depende de los jugadores
“Siento que estoy preparado para entrenar al Real Madrid”, confesaba el día de su presentación. Las palabras brotaban con sentido e ilusionaba al entorno madridista, que venía de una temporada insufrible. El arranque fue bueno en el Mundial de Clubes, donde se vieron las primeras pinceladas de su idea futbolística, aunque alejado del objetivo como dejó patente el PSG, que les goleó al venir de un arduo trabajo a los mandos de Luis Enrique en la misma dirección a la que aspira el tolosarra.
Xabi dijo una frase reveladora con el paso de los meses. “Los entrenadores dependemos de los jugadores y creo que los jugadores son de mucho nivel”, decía convencido de que conseguiría encajarlos en su pizarra. El sentido está siendo el contrario. Y, sí, su presente depende de los jugadores, pero no de su pizarra, sino de lo que quieran ellos.
Falta de atención táctica
Los últimos partidos descubren una falta de disciplina en la atención táctica preocupante, que coincide con la pérdida de la sonrisa del entrenador. Jugadores que parecen renegar de sus directrices y que siguen alabando la flexibilidad que tenían con Ancelotti, como reconoce Vinícius, el más díscolo de todos y cabecilla de la resistencia a seguir las prácticas del tolosarra, aunque en el campo de imagen de esfuerzo y compromiso.
Xabi quería un equipo “que transmita emoción, energía, jugar de forma ambiciosa y que conecte con la gente”. Palabras de encaje mayor en un vestuario de oficinistas, a los que les mola hacer sus piruetas, sus exhibiciones particulares sobre la que proyectar su individualismo. A divertirse solos y no en equipo. Acaparar titulares y elogios particulares por encima de los colectivos. Por todo ello, Xabi Alonso se apaga y empieza a dejar de creer.
- Alavés - Real Madrid: resultado, resumen y goles del partido de LaLiga
- Eric, Ferran, Pedri, Olmo y Gavi, protagonistas en el palco de las Premier Padel Tour Finals
- Xavier Estrada, exárbitro internacional, estalla con el gol anulado al Barça: 'Es una atrocidad
- La fórmula del 2+1 que ha cambiado la cara del Barça de Flick
- Ter Stegen tiene claro su futuro
- La conjura tras la 'Crisis Araujo' que convenció a Flick
- Lío entre Barça y Racing por Pablo Torre
- Descartada la opción Casadó
