REAL MADRID
Xabi Alonso agota su paciencia y la de Florentino
La derrota del Madrid en la Supercopa contra el Barça y el dilema con el presidente por Pintus, han sido las gotas que ha colmado el vaso para poner fin a la etapa del tolosarra como entrenador del conjunto blanco

SPORT.es

La lectura con exceso de positivismo tras una caída en la Supercopa contra el Barça no ha soportado a Xabi Alonso. Era una conclusión derrotista, alejada del realismo ganador que domina a Florentino Pérez. Las derrotas morales no existen en el Real Madrid, quien ha decidido poner fin a la etapa del vasco. Una decisión meditada y cocinada desde hace más de un mes. La confirmación de un ultimátum continuo que terminó por dilucidarse tras la pérdida del primer título en juego de la temporada. Un adiós camuflado de "mutuo acuerdo" con el que Xabi Alonso arroja la toalla después de mes y medio sobreviviendo. "Lo que importa es ganar, da igual cómo", fue la cita tras vencer al Olympiacos. Un epitafio confirmado.
Falta de confianza mutua en el proyecto
El 1-2 contra el Manchester City y su digestión posterior convirtió la Supercopa en un referéndum para el proyecto de Xabi Alonso. Un desafío que perdió y que ha tenido como consecuencia un cese que contradice el oxígeno que desde algunos sectores se intentó insuflar a un proyecto que había dejado de existir. Fin al calvario para todas las partes tras una conversación final después de la Supercopa para un punto de no retorno definitivo. Aquella 'derrota moral' contra Guardiola, quien además retrató sin disimulo la falta de confianza con el tolosarra, fue el principio del fin.

La desconfianza era mutua entre todos los actores. Tras caer contra el Celta en Liga, se vivió una reunión de emergencia en el Bernabéu. Finalmente, Florentino, tras un cónclave con José Ángel Sánchez y Juni Calafat, decidió mantenerle en el cargo. Pero Xabi Alonso había firmado su sentencia prematura de muerte, que se ha hecho oficial mediante un comunicado que habla de un "mutuo acuerdo", publicado prácticamente en la previa al partido de Copa contra el Albacete. Con la plantilla asumiendo una noticia que, pese a la recomposición de las relaciones con el vestuario, se anticipa en caso de derrota en Arabia Saudí. Con Xabi Alonso desprovisto de autoridad y el club no viendo progresos reales, el K.O. se hizo oficial.
El técnico vasco se va agotado, después de tirar la toalla, en lo que es la crónica de una muerte anunciada después de 232 días en el cargo para un entrenador que había firmado hasta el 30 de junio de 2028. Un hombre convocado para hacer una revolución que nunca llegó. Una opción que nunca fue la preferida por un Florentino que nunca llegó a creerse su etapa, a pesar de presentarle como "uno de los nuestros" en su presentación, donde fue actor secundario Álvaro Arbeloa, su amigo y ahora sucesor. Antes de Navidad, al técnico le había pedido liberarse la agenda.
El cambio de Vinicius y las promesas incumplidas
La imagen que proyectó este domingo en Yeda Xabi Alonso fue la de un entrenador agotado. Un técnico que intentó un último giro de guion ante el Barça para un título que terminó perdiendo. Expresiones como "es el torneo menos importante" no hicieron más que reforzar la idea de etapa acabada. Aunque él intentó proyectar en sus últimas intervenciones una visión a medio plazo, esto ha terminado por ser un autoengaño en el que le han acompañado algunos de los jugadores que empezaron a cavar su tumba cuando cuestionaron sus decisiones. Algo que se produjo con la complicidad de la presidencia.

El cambio de Vinicius en el clásico rebajó los galones de Xabi Alonso hasta el punto de traicionarse tantas veces a sí mismo que ha terminado por poner fin a un calvario personal. Paradójicamente, fue el brasileño, con el que ha mantenido disputas públicas, tanto en el campo como en sala de prensa, el que le dio un último aliento. Sin embargo, la genialidad del extremo no fue suficiente para darle la vuelta a una caída detrás de la que también asoman peticiones incumplidas. La primera y más importante fue la renuncia a fichar un mediocentro como Zubimendi. El último 'no' fue a reforzarse en invierno.
Al Real Madrid de Xabi Alonso le faltó un Xabi Alonso en el verde. Una prueba de las contradicciones de una mitad de temporada en la que la única vida extra la ganó con el escueto 2-1 contra el Barça en el Bernabéu. Sin embargo, no reparó el daño del 5-2 del derbi madrileño que Florentino anotó en su libreta. Incluso yendo todavía líder en Liga y en el 'top 8' de la Champions, la falta de un cambio de propósito y la declaración de incendios (suplencias, la queja de Valverde como lateral...) han terminado por socavar al vasco. Una leyenda del club, al igual que su predecesor, Ancelotti, que ha terminado triturada.
La anticipación del cambio comenzó con cambios estructurales. La primera medida tuvo lugar con el regreso de Niko Mihic como supervisor de los servicios médicos del club y el regreso de Antonio Pintus al campo para supervisar la preparación física. Dos actores que empezaron a construir un Real Madrid con o sin Xabi Alonso. El italiano ha estado siempre en la recámara al ver los reiterados problemas de lesiones. La lógica de los regresos que se produce en cada crisis blanca, agudizada por el reverdecer de un Barça que ha dado el golpe de gracia al técnico que murió preso de sus circunstancias.
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