REAL MADRID
Lo que no se vio del Real Madrid - Alavés: la fuga del madridismo, el miedo de los sustituidos y homenajes de cartón
De la cara de circunstancias de Carvajal tras hacer, por obligación, el vídeo de sus 300 partidos en Liga con el Madrid; al posado de Camavinga con Florentino por su 150 victorias, pinceladas de una noche extraña

Solo hay algo peor que el odio de un estadio como el Bernabéu: su indiferencia. Se preveía un recibimiento hostil para el Madrid después de fracasar frente al Bayern en Champions. La realidad fue otra: una presentación con la megafonía a todo trapo y varios señalados, como Mbappé, Vinicius, Camavinga o Carreras. Abucheos de distinta naturaleza, unos de castigo y otros por memoria, pero pasajeros.
El minuto de silencio por Santamaría
Tras la victoria por la mínima ante el Alavés, en los aledaños del estadio se vieron camisetas con nombres que nunca pasarán de moda, a diferencia de lo que ocurrirá con la mayoría de los jugadores que van camino de firmar dos temporadas sin títulos con el Real Madrid. “Juanito”, con el icónico color morado que ha desaparecido de la guía Pantone del club; y “Santamaría”, homenajeado en la semana de su muerte.

Dos aficionados del Real Madrid con la camiseta de Juanito. / D.I.
Un acto simbólico, rápido, aunque imprescindible, con la presencia de los familiares de un jugador brillante que, al igual que el ‘7’ al que se recuerda en cada partido, tuvo su lugar en la memoria colectiva. Una Grada Fans en la que se vieron algunos carteles blancos para cubrir las bajas, en una situación anómala incluso en el sector que obtiene descuentos por el simple hecho de acudir a un Bernabéu que registró una de las entradas más pobres desde la reforma.
Fueron 61.468 espectadores los que estuvieron en la grada del templo blanco, convertido en un monasterio de clausura del que se marcharon, antes de tiempo y motivados por la hora tardía del encuentro, un buen número de seguidores. Los que más aguantaron fueron la legión de turistas y grupos con invitación, que evitaron una imagen aún más desoladora de un campo que parecía haber bajado la persiana.
“Hay Liga”
Este miércoles, los sectores más cercanos o afines al Madrid se levantarán con el soniquete de que “hay Liga”. Si algo ha sentado mal en el club es esa enmienda a la totalidad y dar por finiquitado el campeonato cuando todavía existe una distancia matemáticamente salvable con el Barça. Así lo quiso dejar claro Arbeloa, consciente de lo larga que puede hacerse la temporada para él y los suyos.
Un grupo que no sabe si seguirá el próximo curso. Hay pocas certezas ahora mismo en la ‘casa blanca’. El técnico salmantino no ha sido siquiera capaz de mantener su apuesta por la cantera, a pesar de que esta sea el único motivo de orgullo en una temporada funesta. Los jugadores del Madrid y del Alavés hicieron un pasillo a los campeones de la Youth League.
Fue un homenaje de cartón y rápido. Ni un solo hombre de La Fábrica en el once titular. Ni siquiera un Thiago Pitarch, que ha pasado del todo a la nada en un par de partidos. El corte en seco de una progresión que también ha sufrido Gonzalo desde la llegada de Arbeloa, a pesar de que le conoce mejor que nadie. El salmantino, un entrenador cuyo futuro parece alejado del primer equipo.
El tono de Carvajal
No va a ser una salida sin ruido, porque por el camino habrá movimientos. Cada cambio conlleva un juicio. El tono apagado de Carvajal, cumpliendo en uno de esos actos numéricos del Madrid —en su caso, los 300 partidos en Liga—, dio buena fe del ambiente de desolación que se respira en ese vestuario. Aunque a alguno, como Mbappé, no parezca importarle y se tome incluso sus goles con una sonrisa.
Hacer las cosas por rutina, y no con contexto, lleva a imágenes como la de Camavinga posando con Florentino tras lograr 150 victorias: dos sonrisas en una foto que parecía la de un reo antes de ser arrojado al foso de los leones. El francés se sintió roto por dentro y por fuera tras el reencuentro con una afición que le castigó por su expulsión contra el Bayern, la acción que precipitó el triunfo bávaro.
Otro homenaje de cartón en una noche cargada de decepción. La que arrastran jugadores como Bellingham, quien recibió el cariño de Arbeloa tras un cambio que no entendió del todo. Hubo pavor en cada permuta, sabiendo que cada una podía ser un juicio peor que el anterior. Entre los señalados, Mastantuono, quien en su día se defendió diciendo que no era “ni Messi ni la peor compra del Madrid”, aunque ahora está bastante más cerca de lo segundo.
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