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REAL MADRID

Vinícius, de problema externo a interno

El brasileño se convirtió en un jugador polémico por su actitud ante jugadores rivales, aficiones contrarias y árbitros, pero ha revertido sus polémicas hacia dentro

Vinícius manda callar a la afición de Mestalla

Vinícius manda callar a la afición de Mestalla / """Associated Press/LaPresse Miguel Oses"""

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Vinícius Júnior es un jugador especial para lo bueno y para lo malo. Enchufado al fútbol puede ser superlativo, imparable aunque tenga defectos que pulir; y enchufado a la polémica también es un personaje de análisis social. Ha ido de menos a más en el Real Madrid para entrar en una fase de maduración en el campo, pero que traslada hacia su propio club.

Un futbolista de quilates que fue parte importantísima en la consecución de las dos últimas Champions ganadas por el Real Madrid, al que perjudicó ese perfil polémico por esa actitud agria hacia jugadores y aficiones contrarias, y sus quejas arbitrales en las que muchas veces perdía la razón por su modo histriónico de dirigirse a ellos. Quizá ese fuerte carácter hizo que perdiera el Balón de Oro cuando se daba por hecho que lo ganaría.

Mejoría disciplinaria

Esta temporada ha rebajado ese nivel caricaturesco e intenta centrarse más en su trabajo, aunque tenga que buscar incentivos fuera de las polémicas que alientan muchas veces su fútbol. Ha mejorado disciplinariamente, ha visto dos tarjetas amarillas por las cinco de la temporada pasada a estas alturas. Aunque, también, lleva dos goles menos, 7 y 5.

Ese cambio de actitud en el que está educándose sobre el césped parece que le alientan para ser protagonista fuera. De recolectar problemas externos ahora se revierten a internos. De llevarse mal con el mundo, con el que quiere hacer las paces, aunque sabe que le va a costar porque sigue perdiendo el norte puntualmente, a provocar inquietud directa al Real Madrid.

Renovación y Xabi

El club siempre le defendió de sus polémicas, aunque a veces reprendiera ciertas actitudes que perjudicaban a la imagen del Madrid y, por extensión, a sus compañeros, que eran recibidos de uñas en los estadios que visitaban. Ahora se ha situado frente a sus dirigentes en unas negociaciones de renovación que se alargan en el tiempo más de lo deseado, exigiendo romper los límites económicos marcados por Florentino Pérez.

A eso suma encabezar la rebelión contra Xabi Alonso por quitarle en el Clásico antes de tiempo. Desde entonces, al técnico vasco parece que le crecen los enanos en el vestuario con supuestas tensiones con un sector de los jugadores. Esos que se apuntan aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o porque su rendimiento no es el esperado, o no juegan donde quieren o los minutos que creen merecer.